La escalada de violencia que afecta en los últimos días a Israel y Palestina por ahora no tiene nombre, pues no se la quiere llamar "intifada". Tampoco tiene una dirección clara -ni mucho menos jerárquica-, pero sí podría tener un origen religioso y étnico que en gran medida se canaliza a través de las redes sociales.
Violencia sin nombre ni líderes
El movimiento que sacude a Medio Oriente tiene características novedosas