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Virtudes y debilidades del discurso de Lacalle Pou

En La Paloma mostró equipo, una mirada inteligente en busca del centro, pero dio malas señales a los inversores

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02 de febrero de 2019 a las 05:00

Para ganar no solo alcanza con quererlo. Es muy importante que se noten esas ganas. Si hay algo que a Luis Lacalle Pou no le falta es eso. Esta semana el líder de Todos salió formalmente a la cancha en La Paloma con una presentación que es clásica del sector que heredó, pero a la que le dio su estilo y su forma.

Su discurso del sábado pasado (y los gestos que hizo allí) revelavarias cartas de su campaña que merecen un análisis. Las ganas del candidato son evidentes y eso se traduce en una planificación muy detallada.

En momentos en que algunos líderes de la izquierda como José Mujica y Lucía Topolansky hablan de una derrota electoral de la izquierda como algo posible, el discurso de Lacalle Pou está planificado desde una concepción victoriosa. Y eso se transmite solo si se siente.

A los votantes les podrá gustar o no el candidato, pero si hay algo que está claro es que para esta campaña electoral sí tiene un plan concreto, muy pensado, con mensajes dirigidos a sectores de la sociedad que entiende le pueden hacer ganar la elección.

¿Todo es perfecto? No. En su discurso hay algunas grietas que merecen un análisis y también algunos riesgos que el candidato parece dispuesto a asumir.

 

Virtudes

 

Equipo y figuras con mensajes concretos

Lo primero que hizo en el acto de La Paloma fue presentar a Sebastián Bauzá, el expresidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol. La importancia de esa figura trasciende lo deportivo. Muchos especulan por estas horas que Bauzá podría ser un futuro ministro de Deportes en un eventual gobierno de Lacalle Pou. Puede ser. Pero la imagen más importante que transmite esta incorporación es la de la ética pública.

Con Bauzá, luego de que salió absolutamente limpio en medio de toda la podredumbre del fútbol regional, Lacalle Pou logra capturar un emblema de la izquierda que ahora está dañado por  ciertas grietas de la gestión: el de la transparencia.

En la misma línea que Bauzá, Lacalle Pou ya había logrado presentar otras figuras que vienen por fuera de la estructura tradicional blanca y que lo ayudan en esos mensajes. La primera, tal vez, fue Azucena Arbeleche, una técnica con muy buenas credenciales en economía. “No saben la tranquilidad que me da tenerla a mi lado”, dijo el candidato en La Paloma.

También dio una señal de apertura a la izquierda con el pase de Gonzalo Mujica; otro ejemplo muy potente y mucho más reciente es el de Pablo Bartol, un nombre que le da al lacallismo una imagen muy poderosa en los asuntos de políticas sociales.

“Acá hay equipo”, fue una frase muy destacada de Bauzá el sábado.

Ideología: muro y pecera

Lacalle Pou insiste mucho en la idea de “bajar el muro”. ¿En qué está pensando? En noviembre. Para ganar realmente necesita el voto de los frenteamplistas desencantados. Por eso no es radical, por eso dice que no hay que “herir”. Por eso Bartol y Bauzá (y tal vez Mujica) vienen muy bien.

El líder de Todos critica al gobierno por no haber logrado un “desarrollo humano sostenible” y “más prosperidad” para los uruguayos. Basa su modelo en asegurar “libertad individual, paz, seguridad, educación y seguridad social”. En La Paloma dijo que su modelo implica que el “Estado esté presente siempre”. Y agregó: “Es más, en muchos lugares del país falta más Estado, más gobierno”.

Si no fuese un Lacalle el que lo dice, tal vez espantaría a muchos blancos tradicionales. Lejos de la “motosierra” o de los recortes, busca empatizar con votantes de centroizquierda.

Acá Lacalle Pou asume el riesgo de hipotecar apoyos de opositores acérrimos. ¿Cómo matiza esos dichos para no espantarlos?

“Hay que buscar diferencias en términos ideológicos. Quizá tenemos diferencias en la libertad. Para algunos será el necesario acompañamiento de un estado paternalista para siempre. Para nosotros la libertad es intrínseca al individuo solo con las herramientas. Y el Estado presente siempre”, dijo. Y la metáfora que usó es la de un padre enseñando a un hijo a andar en bicicleta con rueditas, hasta que esté seguro y confiado como para que se las puede sacar y dejarlo ir.

Pero Lacalle Pou no solo está pensando en noviembre. También visualiza marzo. Por eso le pidió a sus dirigentes que hagan una campaña limpia.

Mensajes al resto de la oposición y un riesgo personal

Esa estrategia de los mensajes a la izquierda tiene sus riesgos. Lacalle Pou sabe que va primero en la interna nacionalista, pero como ya lo ha dicho él mismo, no se puede confiar. Y el riesgo que tiene es bien concreto. Si pensando en octubre y noviembre le habla mucho al electorado de centro izquierda, corre peligro de descuidar al voto cautivo propio.

Pero incluso ganando la interna, la presión puede ser complicada hacia octubre. Allí los dirigentes medios, esos que quieren salir diputados o senadores, tendrán la tentación alta de irse a las cuchillas y tirar por la borda ese mensaje centrado del candidato.

Este tema también fue abordado por Lacalle Pou.  Dijo que el discurso que elige para la campaña es un “tono medido”.

El resto de la oposición, incluídos otros candidatos blancos, decidieron ir por el camino más radical. Varios candidatos cuestionaron el slogan “Evolucionar” y aseguran que el cambio debe ser profundo.  “Tengo temor a la promesa fácil y a los radicalismos”, aseguró. Dijo que prefiere evitar “los gritos”.

Los mensajes internos

La reunión de La Paloma es, históricamente, un encuentro cerrado del Herrerismo. Ahora ampliado a el sector Todos, el evento fue tomado por el comando de Lacalle Pou como la oportunidad para pasar varios mensajes a la dirigencia de las cuatro listas que impulsan su candidatura.

Y fue directo al grano: “Ministros, directores, cada uno va a tener un mandato expreso. Ustedes tienen que hacer lo mismo y mejor (que en el actual gobierno), con menos presupuesto. El que no se sienta capaz, va a venir otro. Nosotros tenemos que lograr en un muy corto plazo, demostrar que podemos ahorrar”, dijo Lacalle Pou.

“Tenemos que estar arriba de los temas. quiero un gobierno que esté todos los días arriba de los temas”, agregó.

Otra frase en ese sentido fue que “no se pueden hacer las cosas así nomás”, sino que hay que “tender a la excelencia”. “Tenemos que ser mejores”, agregó.

También fueron fuertes los mensajes hacia la conducta que le pide a los dirigentes. Estaba muy presente ese día la alcoholemia positiva a Mujica y Lacalle hizo hincapié en que si sus dirigentes no hacen las cosas bien, no los va a defender.

 

Debilidades de su discurso

 
Certeza a los inversores
Un presidente debe dar certeza a los inversores y ahí Lacalle Pou dio un mensaje débil.
Dijo que el acuerdo con UPM “no es un contrato”. “Es una hoja de ruta. No tiene validez jurídica. Si nos toca ser gobierno, vamos a renegociar todo lo que tengamos que renegociar”, dijo.
Sin embargo, el texto dice claramente que es un contrato. Además, el punto 1.4 del acuerdo entre el Poder Ejecutivo y UPM dice: “Uruguay y UPM acuerda la celebración del presente contrato en el marco del Decreto N° 477/008, reglamentario de la Ley de Promoción y Protección de Inversiones de 2008, que contempla todos los aspectos relevantes para dar certeza y previsibilidad”.
Es cierto que luego Lacalle Pou dijo: “Vamos a respetar lo acordado”. Pero eso es una contradicción de lo anterior.
Según explicó un experto a El Observador, en un hipotético caso sería un juez quien debe decir si el contrato es vinculante o no.
Pero la relevancia de los dichos de Lacalle Pou van más allá de la discusión jurídica. El mensaje que pasa a los inversores no es bueno. Un país da certezas cuando puede asegurar que sea quién sea el que está en el gobierno, se va a cumplir lo pactado y no habrá necesidad de renegociar las cosas con cada administración que pasa.
La evasión
Otro tema que entusiasmó al auditorio fue el de la bancarización: “Si nos toca ser gobierno, no va a existir la obligación financiera”, dijo. Lacalle Pou defiende la “libertad” de los ciudadanos para elegir. El actual gobierno ha buscado con la bancarización combatir los pagos en negro. Oponerse a esta medida abre un flanco para que el oficialismo lo acuse de promover una medida que favorecerá la evasión.
Se pone la vara alta
“Tenemos que tener un presidente que vaya todas los meses a Brasilia, Buenos Aires y Asunción”, dijo Lacalle Pou. Al igual que cuando tiempo atrás aseguró que el principal responsable de la seguridad si gana las elecciones será él, Lacalle Pou pone la vara alta para que se lo juzgue luego si es elegido. ¿Qué pasará si gana y no viaja todos los meses? ¿Y si la seguridad es un problema y cambiar el fusible de un ministro no alcanza?
Economía
Dentro del entusiasmo que muestra por ganar, también insiste en tirar abajo las tesis de muchos académicos que aseguran que el próximo gobierno se enfrentará a un contexto económico complicado. En eso fue explícito en La Paloma. Otro riesgo muy grande es evitar hablar de lo que todos los economistas aseguran que hay que hablar: la necesidad de hacer un ajuste fiscal en el próximo período.
 
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