12 de octubre 2011 - 18:12hs

Se los señala como los nuevos renovadores de la cumbia, algo así como unos Justin Bieber del Río de la Plata. Como un producto “apto para todo público y canal” y provocador de manifestaciones beatlemaníacas, los Wachiturros son hoy señalados como el grupo que mejor está intepretando a los nuevos cruces entre música y una gran porción de los adolescentes argentinos. Y mañana se presentan por primera vez ante una audiencia masiva uruguaya. Aquí también el nombre de la banda, que se convirtió en un adjetivo utilizado en la calle, fue escuchado las primeras veces en televisión tras consultar a los futbolistas de la selección uruguaya sub 17 a propósito de sus gustos musicales.

Presentados sin ningún tipo de prurito como una auténtica banda “de casting”, lo de los Wachiturros parece en realidad de laboratorio. Combinando diferentes tipos de estética y moda —desde elementos de la cultura “plancha” hasta una selección de ropa elegante sport en la que puede entrar incluso una camisa Lacoste, pasando por otros elementos del “look” emo y flogger –sus integrantes son en realidad adolescentes de barrio (wachines) que combinan esa condición con la de “turros”, que en la jerga significa que tiene levante o que es fashion, según dijo el asesor del grupo, Sebastián Liyo, al diario argentino Clarín.

En total son 12 los integrantes del grupo, que fue armado como “producto original” por Hamster Records, el sello del que han salido ya otros referentes de la cumbia adolescente como el MC Caco, artistas que se desmarcan de las temáticas carcelarias de grupos vinculados a la cumbia villera como Pibes Chorros o Supermerk2, pero también de la cosa romántica y latina de bandas de mediados de los noventa, como Red o Ráfaga, según señala el periodista Javier Alcacer de Página 12. Otra de sus características es la proclama totalmente inclusiva en cuanto a las preferencias sexuales: en sus conciertos se los puede ver llamando varias veces al encuentro de “solos y solos”.

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Es que en realidad, lo de los Wachiturros está más cerca del hip hop en imagen, pero en cuanto a estética musical lo que suena no es solo eso: su música es un potente e irresistible mashup de diferentes géneros en los que también entra el reggaetón.

Su manifestación bailable es un ritmo casi imposible de imitar para quien no está acostumbrado: una frenética sacudida de pasos y movimientos de brazo hacia todos lados es parte de un estilo que no todos los músicos de la banda parecen saber, según las crónicas de sus conciertos que pueden encontrarse por internet. De hecho, en su propio Facebook los integrantes piden a sus fanáticos que intenten filmarse haciendo el pasito que Simón, el líder original del grupo, inventó viendo un video de Michael Jackson. Uno de los más vistos (con más de cinco millones y medio de visitas) es el que muestra en Youtube a dos niños de no más de 5 años seguir el hit Tirate un paso –el primero del grupo– a la perfección.

Y quien quiere verlos en Argentina tiene como hacerlo, ya que su pico de popularidad marca que en estos últimos meses suelen dar 70 conciertos promedio por fin de semana. En Uruguay, la chance de verlos será mañana, en el marco del Festival Latino del que son la máxima atracción, junto con otros grupos como los también argentinos de la Fase Buk (que por supuesto debe su nombre a la red social), y los locales 100% y Resk T. Las entradas pueden conseguirse a $ 330 en cualquier local con servicio Red UTS.

Dani Umpi: "Onda y postura "friendly"

El cantante y artista uruguayo vio a los argentinos tocar hace poco tiempo en Buenos Aires: “Me gustan porque me interesan mucho los fenómenos de la cumbia. Me interesó su cambio estético, el pasar del Nike al Lacoste. Los vi en Buenos Aires y me llamó la atención que fueran tan inclusivos con otra sexualidad: por ejemplo arengaban a que se juntaran los solteros con solteros. Me interesa mucho su danza, hacen un cortejo hacia las chicas que tiene mucha onda. Me gusta mucho su estética, eso de que se depilen las cejas. Y también su utilización continua del mashup (mezcla de canciones), sobre todo de letras de reggaeton”.


Para Umpi, esta variante musical de los Wachiturros es un subgénero que implica más sensibilidad, más aceptación de mujer para el cortejo y un cuidado mayor del cuerpo. “Sería imposible pensarlos sin la cumbia villera y sin los floggers. Pero son diferentes. Hasta antes de ellos era difícil que la gente que milita por lo friendly llevara esos mensajes a la cumbia. Mientras que los villeros siempre necesitan reforzar su masculinidad, estos se preocupan por otras cosas”, añadió.

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