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Wild Gurí: el juego que se convirtió en banda

Sebastián Teysera, Pedro Dalton, Garo Arakelian y otros referentes e integrantes de bandas nacionales se unieron y lanzaron un disco conjunto

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23 de diciembre de 2019 a las 05:00

Empieza con la muerte de un hombre. O al menos eso dicen ellos. El músico Joe Visconti queda tirado en una playa uruguaya, su disco queda inconcluso y un puñado de rockeros locales con los que el europeo tenía intención de colaborar se reúnen para grabar una canción inédita como homenaje. Solo que que Visconti no existe. O sí, si uno escucha con la firmeza con la que estos artistas cuentan su historia.


Joe Visconti puede ser real, un álter ego, una mentira o un mito. Hay razones para sospechar: Google no arroja más resultados que un puñado de discos y un sitio oficial con una biografía y algunos testimonios dudosos, y una entrevista del diario argentino La Nación del 2001 permite leer que el “italiano” es en realidad un proyecto cuasi solista de Esteban Demelas, músico y técnico de grabación que ha trabajado con bandas como Babasónicos, Los Fabulosos Cadillacs y La Vela Puerca. Pero a los integrantes de Wild Gurí les gusta poner a Visconti como su punto de partida.

Y tiene sentido considerando que Demelas fue el que unió a esta banda, integrada por algunos de los nombres destacados del rock nacional. Pedro Dalton (frontman de Buenos Muchachos), Garo Arakelian (ex La Trampa, actual miembro del trío El Astillero y con una carrera solista), Federico Morosini (líder de la banda indie Julen y la gente sola), Ernesto Tabárez (cantante, guitarrista y compositor de Eté & los Problems) están en ella, aunque la base principal la aporta La Vela Puerca. Además de Demelas están el cantante Sebastián Teysera, Manuel “Manolo” Ferreiro y Álvaro Garroni, otros de los asistentes técnicos del grupo y el fotógrafo Marcos Mezzottoni, que aquí se convierten en músicos.

Wild Gurí fue una agradable sorpresa dentro de la música uruguaya. Apareció prácticamente de la nada y sin anuncios, y hace algunos días publicó en las plataformas digitales un disco con nueve canciones, que se lanza como vinilo a través del sello Little Butterfly. Ante ese lanzamiento, Demelas, Dalton y Teysera conversaron con El Observador sobre este juego que se terminó convirtiendo en un proyecto oficial. 

¿Cómo se forma Wild Gurí? Tengo entendido que la primera piedra la tiró Esteban.

Esteban Demelas: Si, fui yo. Modestia aparte. Wild Gurí nace de un músico italiano, Joe Visconti, que había grabado cinco discos, los dos últimos tienen a algunos de los integrantes de La Vela como partícipes, porque fueron grabados cuando la banda estaba de gira por Alemania. Luego de eso él se viene a Uruguay a vivir, y hace un disco que queda inconcluso, porque muere. Y Manolo Ferreiro, junto a mí, y algunos otros músicos, lo terminamos. Cuando sucede eso Manolo, el otro asistente de La Vela, también gran partícipe de esto, encuentra una grabación de una canción de Visconti que no estaba en ningún disco. Visconti, tenía ganas de invitar al Enano (Teysera), le gustaba la voz de Pedro, tenía personas elegidas como para colaborar. Entonces decidimos juntarnos, grabar la canción y divertirnos un rato, comiendo un asado. Nos fuimos un fin de semana a la casa del Enano y convivimos, hicimos el asado y grabamos la canción de Visconti. Y la pasamos tan bien que de ahí en más, empezó a darse algo de manera natural, incluso hicimos una canción compuesta por toda la gente que estaba ahí en la casa. Me parecía interesante el hecho de que haya diferentes compositores despojados de todo lo que no es música: el ego, la autoría de las canciones, lo que uno quiere decir, lo que la banda representa para el público, las letras que tienen que ser condescendientes con lo que uno es. Me pareció interesante verlos hilvanar ideas en la diversión, como cuando sos niño y te juntas con tus amigos y la sensación más placentera es esa de poner el plug en el amplificador y que suene algo. Eso es el súmmum para mí: la música, la amistad y el amor por esas personas y por esa música. Yo soy un gran insistidor (risas) y los iba atrapando para hacer más cosas. Fue la manera en la que contribuí.

Hay unos cuantos compositores en el grupo. ¿Cómo construyeron las canciones?

Pedro Dalton: Se fue dando. Sabíamos que íbamos a grabar esa canción y que obviamente, estando todos juntos, con instrumentos, equipos y la posibilidad de grabar, íbamos a hacer algo más. Pero nadie había llevado nada armado. Cuando terminamos de grabar la canción pintó el asado. De noche me encuentro con Seba tocando la guitarra, adentro, al lado de la estufa a leña, y fue como “a ver, pará, esos dos acordes van juntos, ¿cómo es la idea?” y saqué el celular y grabé. Yo cantaba un poco, Seba tocaba la guitarra, y terminamos de hacer eso, me fui al cuarto y me puse a escribir. Salgo, se los muestro y ahí viene con Eté y Fede, y me dicen: “Y si cambiás esa palabra, y si acomodás esto acá”... Fue todo así. Llamamos a Esteban, fuimos para adentro y grabamos. Se hizo una maqueta que después trabajamos.  

Sebastián Teysera: Fue una sumatoria de maquetas. Se iban haciendo.  

ED: Hasta que se transformaron en esas canciones.  

ST: Igual hubo ciertas cosas, que no es que fueron leyes o reglas, pero somos un montón de compositores, cada uno con sus muletillas y sus maneras, sus fantasmas, y la idea no es que le dedicáramos seis años. No detenerse en “le cambio esto, le cambio aquello”.
 

Que sea más un juego que una misión.

ST: Es muy lúdico, y fue todo muy divertido. Y fue entendido desde ese punto de vista. Tanto que le sacamos la movida y era “¿Quién hace el primer verso?”. 

PD: Todos querían hacer el primero para que quedara ahí y se arreglara el resto (risas). El segundo no podía venir y decirle, “che, esto te lo voy a cambiar”.

ST: No podía decir nada pero después al último le quedaba la complicada.  

PD: Hubo dos premisas que surgieron que era entrar en el mundo del otro sí o sí, una vez que uno ya había arrancado, y la otra es que tenías que hacerlo, o hacerlo. No te podés llevar la canción a tu casa, escribirla y mandarla.  

ED: Todo se hacía en el momento. 

ST: El plan era ese, medio entre la joda, no valía hacer más de tres tomas, para que quedara fresco. 

PD: Pasó con algún tema, que en el grupo de Whatsapp que tenemos alguien escribía “está esta base”, que alguien se encargue de la letra, y al toque aparecía la foto de la hoja escrita. 

Federico lo describió en una entrevista hace algunos días como “un campamento de rock”

ST: Si, fue un rock camp. Fueron pocas sesiones. 

ED: En nueve hicimos todo, pero en las que estaban todos y se trabajó más en serio, fueron dos o tres.

¿Se encontraron algún socio creativo que no esperaban?

ST: Creo que todos nos encontramos más allá de la amistad, como socios fuera de la zona de confort de cada uno. Se abrió un mundo que no conocíamos. Eso  nos enriqueció a todos como personas, como amigos y como músicos. Y también fue una lección a usar dentro de tu propia historia, fue una experiencia que de aquí en más, incluso en nuestros propios proyectos, nos va a dar un montón de cosas. Esa naturalidad, esa manera de hacer las cosas, creo que los fantasmas y las inseguridades de cada uno ahora son menos gracias a esta experiencia.

PD: Fue cerrar, en acciones, la famosa frase que enarbolamos constantemente en esas noches de asados y backstages: “Tendríamos que hacer algo juntos”. 

ST: Dejó de ser un cliché.

Y Wild Gurí también los hizo ponerse en lugares que no son los habituales para ustedes. Por ejemplo, Sebastián tocando la batería.

ST: Eso también muestra la parte lúdica de la movida. Yo que sé, yo no toco bien la batería. Pero toco bien la batería para una canción. 

PD: Marcos Mezzottoni vino a filmar y terminó tocando la batería en la mayoría de las canciones. 

ST: Yo ahí me fui al piano. Manolo y Fede tocan el Rhodes. Era el alma del proyecto, divertirnos. Y también implicaba eso, patear el tablero y salir del rol típico tuyo. Yo casi ni canto, por suerte (risas). 

ED: Y a veces hasta ridiculizando lo que hace el otro, que Garo o Pedro cantaran “la la la” por ejemplo. 

ST: Pedro decía, hagamos un coro así, y yo pensaba “no puedo creer que haya salido de tu cabeza”. Y también tiene que ver la experiencia de las distancias, las idiosincracias que representa cada uno en la música de este país, las distancias generacionales.

PD: Nosotros, los más jóvenes (risas) 

ST: Pero si, ellos, nosotros más en el medio y después Federico que es nuestro Valverde.

¿En qué momento se dieron cuenta que esto tenía que ser público y convertirse en un disco?

ED: Cuando ya teníamos cuatro canciones le digo al Enano, “podríamos hacer un EP con esto, largamos cuatro temas pero no necesitamos un soporte físico, regalemos cuatro temas en internet, mostramos  lo que hicimos”. Y él me dijo: “No, sigamos y hagamos un disco”. Y me hizo click. Me mostró ideas, armé como un orden del disco, y lo ví que estaba ahí. Y a partir de ese momento nos volvimos a convocar para ir rellenando todas esas partes. 

¿El nombre del grupo lo pusieron cuando tuvieron que salir al mundo o ya venía de antes?

PD: Cuando grabamos Times will be better hubo un cambio de palabras y ahí quedó el nombre. Seba dijo “somos medio como los Traveling Wilburys” (el supergrupo integrado por George Harrison, Tom Petty, Roy Orbison, Bob Dylan y Jeff Lynne), y Ernesto dijo “¿Qué Wilburys? Somos los Wild Gurí”. Y ahí quedó. 

ED: Y alteraron la letra de Visconti para poner esas dos palabras. Fue idea de Pedro.
 

¿Se sienten un supergrupo?

ST: Sí, mucho más que Audioslave y todos esos (risas). 

PD: ¡Todo lo contrario!

ST: No, somos un...no sé, lo contrario de súper.

ED: Es que todo fue tan espontáneo que vamos a seguir jugando a que sea eso. Capaz que de esta charla surge hacer un show en marzo , pero no sabemos. 

ST: Esto fue todo lo contrario, sin ensayos, cosa de juntarse y ver que hacemos. Lo más importante fue la experiencia, hacerlo y que haya un disco, que la gente las pueda escuchar. Y si escuchás a una banda que no conocés y te gusta, pasas a ser una persona más feliz, y es eso, ese rol.  

PD: Y no queremos que tenga ningún tipo de nervio ni de tensión, como nos pasa con nuestras bandas. Eso ya lo tenemos todos y no queremos sumar más. Nos juntamos y lo hacemos. 

ED: Y así, sin demasiado compromiso formal, hicimos todo esto. Así que demostramos que se puede trabajar así. 
 

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