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Y entonces, ¿qué quiere Manini?

En la coalición hay divergencias acerca de la confianza y la incertidumbre que despierta el comportamiento del líder de Cabildo Abierto

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12 de diciembre de 2019 a las 05:03

Ellos dicen que no integran un “partido militar” aunque el líder lo sea y se constate una fuerte presencia de uniformados retirados en sus filas; dicen que su apego a las normas democráticas no puede ser puesta en duda aunque uno de sus convencionales integró un grupo neonazi, otro propuso crear un escuadrón de la muerte para combatir la delincuencia, y en sus filas se mezclan todo tipo de nostalgiosos de la dictadura. Y, dicen, serán leales integrantes de la coalición multicolor que encabeza Luis Lacalle Pou y a la que nutrirá con tres senadores y 11 diputados.

Pero, al menos en su involucramiento real con el próximo gobierno, la actitud de Cabildo Abierto genera, cuando no preocupación, incertidumbre. ¿Por qué ni su líder Guido Manini Ríos, ni su esposa Irene Moreira aceptaron en un principio integrar el gabinete de ministros del futuro gobierno, el primero negándose a la cartera de Salud y la segunda a la de Vivienda?

Por estas horas se está definiendo si Moreira aceptará entrar en el gabinete, algo que desde el entorno de Lacalle Pou se quiere apurar como señal de buena disposición de Cabildo Abierto. Lacalle Pou confía en Moreira porque, entre otras cosas, militó largamente en el Partido Nacional.

Sin embargo, al igual que Manini, el primer impulso de Moreira fue el de renegar de ese puesto. Y no cualquier político rechaza una invitación a ocupar un cargo de jerarquía. ¿O es que estamos en presencia de un partido al que no le importan los lugares desde donde pueden influir en la vida de la gente?

Esta última pregunta puede contestarse con la decisión de Manini de que los puestos que Lacalle Pou le ofreció a él –esa responsabilidad la asumirá el neurólogo Daniel Salinas- y el que podría haber ocupado su señora, eventualmente sean cubiertos con dirigentes de segunda línea de Cabildo Abierto.

Quienes desconfían de Manini prefieren no admitirlo en voz alta para no perjudicar al futuro gobierno, pero se confiesan en el off the record.

Dentro de la coalición de gobierno esta decisión es analizada con distintos tonos de indulgencia y de desconfianza. Entre los que prefieren pensar en lo mejor, se razona que Manini quiere quedarse en el Parlamento, -fue electo senador-, para poder pastorear mejor a su tropa. No por nada Cabildo Abierto aprobó un singular manual de comportamiento para sus legisladores en los que le recomiendan, entre otras cosas, vestirse de sport formal para ir al Parlamento y ahorrar en el gasto de café y agua.

Los que confían en Manini dicen que le será leal a Lacalle Pou, que ningún proyecto de ley que llegue al parlamento desde el Ejecutivo naufragará por culpa del excomandante en jefe del Ejército y que su comportamiento un tanto distante con el resto de los integrantes de la coalición es porque, de alguna manera, es un inofensivo sapo de otro pozo que pronto se acostumbrará al agua del nuevo hoyo.

“(La decisión de Manini de no aceptar el ministerio de Salud Pública) obedece a una faz partidaria distinta al resto. Manini está en un partido en conformación, el formó un partido de aluvión, tuvo más votos que cuadros, me imagino que (su comportamiento) es un llamado a una estructura política que pueda sostener ese electorado”, dijo Lacalle Pou en el programa En la mira de VTV.

Quienes desconfían de Manini prefieren no admitirlo en voz alta para no perjudicar al futuro gobierno, pero se confiesan en el off the record. Así, dirigentes del Partido Colorado dicen en privado que Manini no quiere comprometerse demasiado con el gobierno por una cuestión de simple cálculo político. El razonamiento es el siguiente: si a Lacalle Pou le va mal, su ausencia y la de su esposa en el gabinete le evitarán salir demasiado salpicado. Si a Lacalle Pou le van bien, la presencia de sus dirigentes de segunda línea en el gabinete será suficiente prueba de que él merece parte del éxito.

Además, dirigentes blancos y colorados coinciden en que Manini Ríos pidió que Cabildo Abierto esté presente en ministerios de “inspiración social” para poder estar cerca de los más pobres de la sociedad, un segmento del que se nutrió mayormente en las pasadas elecciones de octubre.

Un análisis barrio por barrio realizado por El Observador tras las elecciones develó lo que ya se presumía: Cabildo le arañó al Frente Amplio en octubre una parte de los votos que la izquierda había obtenido en 2014 e, incluso, algunos de ellos regresaron en el balotaje para respaldar a Daniel Martínez.

Por eso, también en el Frente Amplio ven al general retirado como una incógnita que puede seguir disputándole a la izquierda parte de su electorado. En la futura oposición consideran que la gestión de Cabildo Abierto al frente del MSP y del Ministerio de Vivienda le dará una oportunidad para marcar presencia en los cantegriles y sus alrededores con el objetivo – si se es indulgente– de mejorarles la vida a los pobres o –si se piensa con cierta malicia- para conseguir nuevos votos con vistas al 2025.

El enigma Manini sigue en pie y no parece tener resolución a la brevedad aunque en el gobierno electo esperan que haya señales positivas en el corto plazo porque, decía Keynes, en el largo plazo estaremos todos muertos.

Como siempre, el paso del tiempo irá develando este módico misterio.

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