El IV Congreso Internacional de la Lengua Española, inaugurado el lunes pasado en Cartagena de Indias (Colombia) y que finalizará este jueves, ha dado resultados positivos
López Morales manifestó que las academias de la lengua española han dejado de ser clubes de notables que se reúnen a tomar al té, a espaldas de la realidad y de la lengua, para convertirse en centros de trabajo e investigación dedicados al idioma.
El español Álvaro Marchesi, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), explicó que, según las estadísticas, la influencia del español en la ciencia y la tecnología, son devastadoras frente a la hegemonía y casi monopolio del inglés.
Esto se debe, consideró Marchesi, al bajo nivel educativo de los hispanohablantes y el escaso apoyo de las instituciones públicas y privadas al desarrollo científico.
El alcalde de la ciudad colombiana de Medellín, el matemático Sergio Fajardo, afirmó que hay que "apostarle a la educación", lo que consideró "fundamental para que el español tenga un lugar en la ciencia y la tecnología".
El director del Cervantes, Cesar Antonio Molina, presentó también la "Enciclopedia del español en el mundo", que recoge en 900 páginas todos los datos sobre el idioma.
Otro foro reunido en el Congreso de Cartagena de Indias debatió la muerte de la novela después del "boom" latinoamericano.
El antropólogo mexicano Miguel León-Portilla intervino en otro coloquio calificó de "terrible" y "catastrófica" la muerte de una lengua es como una ventana que se cierra al mundo.
En un coloquio sobre otras lenguas hispánicas que sobreviven, el escritor vasco Bernardo Atxaga y el catalán Miquel de Palol defendieron la necesidad de que los poderes públicos protejan el catalán, el gallego y el euskera para garantizar la supervivencia de estas lenguas.
Este académico aseguró que el "plurilingüismo constituye una de las mayores riquezas de España.
Los especialistas consideran, sin embargo, que este fenómeno editorial no debe examinarse únicamente desde el punto de vista comercial, sino también desde lo cultural y lo afectivo por todo lo que "Gabo" representa para la literatura mundial.
(EFE)