Julio Cesar Morales, alias Cascarilla, fue un legendario puntero izquierdo de Nacional, de los mejores de la historia bolsilluda dicen quienes lo vieron jugar en su hora de gloria. Además de pegarle al arco con exquisita precisión, el hombre desbordaba por la izquierda para ponerle la pelota en la cabeza a los compañeros que arremetían por el medio.
Las correrías de Cascarilla fueron recordadas por un dirigente muy cercano a Álvaro Delgado quien dijo que con la misma receta que el puntero tricolor, el precandidato nacionalista correrá al Frente Amplio por izquierda en algunos temas, disputándole la “agenda social” para terminar ganando la elección por el centro político
Delgado, el claro favorito en la elección interna de su partido, dijo al lanzar su programa de gobierno que su “primer objetivo” será combatir la pobreza infantil. No se refirió ni a la seguridad ni a la economía, los dos temas que las encuestas de opinión pública destacan como los más mencionados por los uruguayos y los que, por tanto, más votos aportan.
Históricamente la izquierda fue la que dominó la retórica de la defensa de los más desposeídos. La derecha, más conservadora, se encargaba del crecimiento y la izquierda de la redistribución. Delgado intenta ocupar ambos conceptos. En una columna publicada en El Observador, Luis Calabria, integrante del equipo de Delgado, dijo en oportunidad de la polémica por la colocación de globos blancos y celestes en la inauguración del Hospital del Cerro que “el fondo es “la cuestión social”; lo que le molesta -y perjudica- a la izquierda, es que se desmonte el relato cultural de que solo ella se ocupa de la obra social. El fondo es la disputa política de ‘lo social’”.
Calabria es el referente en temas de seguridad de Delgado e integra una de las columnas de exlarrañaguistas que apoyan al precandidato blanco y que, ya desde su nombre, “D Centro”, evidencian su cometido de pescar en esas aguas donde buena parte de los votantes dicen nadar.
Ese sector ha servido como puerta de entrada a dirigentes que vienen de la zurda, como el exdiputado frenteamplista Darío Perez y la exsindicalista Valeria Ripoll.
La propia Ripoll explicitó esta disputa en un acto de su agrupación: “fue (el Frente Amplio) un ancla sobre todo de la gente más pobre, la más vulnerable, de la que realmente necesitaba salir de esa situación y que pudiendo darle esas herramientas no se la dieron y dejaron a esa gente en dependencia absoluta del Estado, siendo permanentemente pobres".
A su vez, en una entrevista con El Observador, el coordinador del programa de gobierno de Delgado, Agustín Iturralde, dijo que la “baja significativa” de la pobreza infantil será la primera prioridad si los blancos retienen el poder.
La reacción de la oposición es una prueba de que el escenario disputado es sensible y que el Frente Amplio no dejará que le arrebaten esa bandera a fuerza de declaraciones. La reacción de la oposición es una prueba de que el escenario disputado es sensible y que el Frente Amplio no dejará que le arrebaten esa bandera a fuerza de declaraciones.
“Es el único compromiso de gasto escrito en cantidad. La prioridad política y presupuestal, la número uno, es este tema. Está sobre todo. Vienen y (nos dicen) 'la seguridad', también pero después. 'Las cárceles', también y vamos a tener que poner plata, pero después. Todo lo demás, que también es importante y estoy nombrando cosas que también necesitan plata, sí pero después que esto. Cuando vengan otros partidos, la oposición, los socios, para nosotros el uno lo tendrá este tema”, afirmó Iturralde.
Desde el Frente Amplio apuntan a tumbar ese relato recordando que durante este gobierno aumentó la pobreza infantil y la inversión de US$50 millones de dólares prevista para ello no pudo ser ejecutada.
“En campaña electoral somos todos progresistas”, ha dicho la precandidata frenteamplista Carolina Cosse.
La reacción de la oposición es una prueba de que el escenario disputado es sensible y que el Frente Amplio no dejará que le arrebaten esa bandera a fuerza de declaraciones.
Paradójicamente, desde la izquierda, seguramente buscando arañar algún voto conservador, han puesto el énfasis en la seguridad pública, un asunto que le quedó en el debe durante su gestión de 15 años.
Es así que durante el lanzamiento de su programa de gobierno, Cosse dijo que ese escrito “tomó en cuenta el tema que más preocupa a todos los uruguayos y las uruguayas, que es el tema de la seguridad”.
En esta búsqueda por granjearse la confianza pública, ya sea por convicción o por estrategia, Delgado eligió apuntar a la pobreza en la pugna por ganar el medio, ese medio que necesita quien quiera ganar la próxima elección. Y, a veces, como Cascarilla Morales, arranca ladeado hacia la izquierda pero siempre con la mira en ese arco que está en la mitad de la línea final.