El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
12 de mayo 2024 - 5:00hs

Es casi imposible evitar decodificar en clave electoral casi todos los dichos y hechos de los políticos cuando el ciclo que llevará a uno de ellos a la presidencia de la República ya está abierto.

Por eso, tampoco queda afuera de esa tendencia lo acontecido esta semana con las mentiras lanzadas contra el precandidato frenteamplista Yamandú Orsi quien había sido acusado falsamente de agredir hace diez años a una mujer trans ocasionándole la rotura del caballete de la nariz.

Las novedades del caso ya fueron profusamente informadas esta semana por los medios de comunicación luego de que en el programa Santo y Seña del domingo se revelara, con pruebas contundentes, que la denuncia de Paula Díaz había sido fogoneada por la mediática militante nacionalista Romina Celeste quien le dio instrucciones para que la mentira tuviera algún viso de veracidad.

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Tanto Díaz como Celeste fueron detenidas por la policía e imputadas por la Justicia que seguirá su cauce en la investigación del episodio.

Pero, como fue dicho, por estos días todo tiene color electoral. Y, tras la revelación del domingo, Orsi salió a la prensa con un ímpetu que le había faltado cuando, a principios de marzo, la falsa denuncia en su contra ya había circulado profusamente en las redes sociales. Por entonces, recién habló varios días después, cuando la mujer transexual se presentó ante la policía. Por supuesto, negó todo pero incluso dentro del Frente Amplio consideraron que apareció demasiado blando en el desmentido. Mientras tanto, desde el Partido Nacional lo instaban a que presentara ante la Justicia la denuncia por difamación.

Este lunes, tras la confesión de la mujer falsamente agredida, Orsi cambió su actitud y pasó a la ofensiva. No solo anunció que sus abogados presentaron la denuncia por simulación de delito y por difamación sino que abundó advirtiendo que todo se trató de un “operativo político” que buscó “impedir o evitar” que fuera el candidato del Frente Amplio.

“No se trató de dos personas sueltas que un día se dedicaron a denuncia a un candidato”, dijo. Es decir, sin mencionar a nadie, Orsi sembró dudas acerca de la enjundia de la “operación” en su contra y con el calificativo de “operativo político” sugirió que, detrás del hecho, hay políticos involucrados.

Ese mismo día, el Partido Nacional expulsó a Celeste de sus filas y el presidente del directorio blanco, Pablo Iturralde, pidió a la Justicia que “excave a fondo e investigue si hay otras personas de la denuncia”.

En apariencia, oficialismo y oposición están de acuerdo en llegar a fondo en el asunto aunque, por lo bajo, cada parte desconfía de la otra en su afán investigativo.

Para peor, Celeste siguió sembrando saña. “Me ilusionaron, me ofrecieron ser diputada”, dijo mientras era detenida. Luego, volvió a reconocer que había mentido,

Desde el Frente Amplio, insistieron en una operación de mayor envergadura que la de dos personas trans. “Creer que esta operación contra Yamandú Orsi es el mero producto de la mente afiebrada de dos personas, teniendo en cuenta los medios y el volumen de la misma, es subestimar la inteligencia de los uruguayos. Hay que ir hasta el hueso”, escribió en su twitter el senador de la Vertiente Artiguista (VA) Enrique Rubio. De inmediato, su colega nacionalista Graciela Bianchi le respondió por el mismo medio. “Si tenés datos denuncia. La época de las conspiraciones terminó con la consolidación de la democracia”, escribió la legisladora.

El propio presidente Luis Lacalle Pou se metió en el asunto señalando que era “tan grave” la acusación falsa sobre Orsi como sostener que detrás de ella “hay una operación política partidaria”.

Orsi aclaró que nunca había dicho que en el hecho hay partidos involucrados. “O le informaron mal o no escuchó”, contestó.

Más allá de las declaraciones públicas con evidente tono electoral, frenteamplistas y blancos consultados por El Observador consideran que es improbable que se conozcan derivaciones del caso que trasciendan la farsa ya montada por Celeste y Díaz.

Por lo pronto, Orsi no solo se sacó un peso de encima sino que quedó en el centro del debate político que desde hace ya demasiado tiempo venía ocupando su adversario interno Carolina Cosse.

Pero, ¿es bueno tener presencia pública en un asunto tan nefasto?

“Quedó limpio pero entreverado en un tema turbio”, dijo un operador nacionalista que sigue de cerca la interna de la izquierda.

Por el lado de Orsi no tienen dudas de que el protagonismo ganado por el exintendente de Canelones le viene bárbaro en su disputa interna.

“Fijate que el martes Cosse lanzó su programa de gobierno pero todos estaban hablando de Orsi”, dijo un parlamentario cercano al dirigente canario.

Desde el lado de la exintendenta montevideana dicen que este asunto le pasa de largo. “Se expresó la solidaridad con el compañero y seguimos con nuestra propuesta. Tranquilos y creciendo en las encuestas”, señaló uno de sus operadores.

En definitiva, el affaire Orsi-Romina Celeste sigue su cauce judicial y todo ha dado tantas vueltas, que aún puede deparar alguna sorpresa. Pero todo lo que suceda, indefectiblemente, estará teñida por esa especie de justicia popular que cada cinco años da su veredicto lejos de los estrados.

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