Ese tema fue uno de los puntos centrales en una reunión informal de Pereira con dirigentes la semana pasada, bajo la premisa de que la fuerza política “no está muy fuerte” en su “capacidad para movilizar y convocar”. La cúpula frenteamplista observa que la organización está “vetusta”, que ya no corre aquel sistema basado en el militante de base que trabaja inserto en la sociedad y que el Congreso de setiembre del ‘26 deberá introducir reformas para afrontar el 2029.
De hecho, ya hubo un pedido para que los sectores “prioricen” territorios de cinco coordinadoras en las que hay “altos niveles de votación” pero “bajos niveles de estructura del FA”, para que no haya 15 compañeros para hablar en los comités costeros pero nadie en la periferia.
20250215 Fernando Pereira en el inicio de la 50ª Legislatura de Uruguay
Fernando Pereira en el inicio de la 50ª Legislatura de Uruguay
Foto: Leonardo Carreño
Además de una “autocrítica” de que no le están llegando a nuevas generaciones –y en especial a sectores en los que proliferan discursos como los de Milei–, tampoco escapa a los dirigentes que afecta a toda la militancia frentista el hecho de que el Partido Comunista esté de capa caída ante la investigación en Fiscalía por los robos del Sunca al Fosvoc.
El Frente ya tendió algunas líneas de trabajo para aportarle nuevos bríos a la izquierda: la agencia Salvo Comunicación le propuso una serie de logos para volver a la imagen de 1971 y el equipo de Finanzas apuesta a llegar a unos 30 mil aportantes –hoy son unos 20 mil–.
Orquesta desafinada
El gobierno de Yamandú Orsi y los legisladores del FA suelen hablar de las oposiciones en lugar de una sola oposición. Lo hacen para mostrar que hay diferentes posturas y que el oficialismo dialoga con todas por separado para buscar acuerdos.
El asunto quedó de manifiesto en la Rendición de Cuentas, pero también esta semana en la votación de la Inddhh y el diálogo social. Blancos, independientes y colorados anunciaron que no participarán de la discusión que comienza este miércoles aunque los primeros dos ya habían mandado sus nombres.
Los tres partidos se coordinaron e intentaron sumar a Cabildo Abierto, según contaron Álvaro Delgado y Andrés Ojeda en reuniones del directorio blanco y el CEN colorado. Delgado habló con Guido Manini Ríos, pero el líder cabildante terminó optando por seguir en el diálogo.
La posibilidad de que Cabildo se plegara a los otros de la oposición motivó bromas en el CEN colorado. El diputado Felipe Schipani apostó que si PN, PC y PI decían que no, CA iba a decir que sí porque últimamente marcaba perfil en casi todos los temas.
Guido Manini Ríos, Pablo Mieres, Álvaro Delgado y Andrés Ojeda,
Firma de documento en contra el plebiscito de seguridad social
Foto: Inés Guimaraens
Libertad de acción
Los colorados decidieron dar libertad de acción en la votación de los directores de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) y eso llevó a que casi la mitad del partido votara con el Frente Amplio y el Partido Independiente para designar a Mariana Mota como directora de la organización.
De los 75 votos que recibió la exjueza 64 fueron del Frente Amplio (faltaba la senadora Liliam Kechichian), uno de Gerardo Sotelo por el PI y los restantes diez votos se presumen que fueron colorados. Se presumen decimos porque el voto es secreto y los colorados fueron los únicos que dieron libertad de acción: blancos, cabildantes e Identidad Soberana decidieron votar en blanco o anulado.
Sin embargo, hubo dos colorados que dejaron constancia de su voto: Gustavo Zubía votó a la exfiscal Gabriela Fossatti y Gabriel Gurméndez dijo que votó en blanco.
Se aparta de la majada
Ganó la banca en el Senado y decenas de ediles en todo el país a fuerza de las colectoras. Felipe Carballo, de la 711, empezó a marcar perfil dentro del Frente Amplio al desmarcarse del gobierno y de la hegemonía emepepista en algunos temas de agenda.
Primero, confirmó su respaldo al impuesto al 1% de los más ricos a pesar de las resistencias de Orsi y Oddone. Carballo fundamentó que “es una buena oportunidad para centrar el debate” sobre qué hacen los ricos y no los pobres, aunque el presidente haya quedado en la campaña “atado de pies y manos” a no subir los impuestos.
Además, le frenó al gobierno el ascenso a generales de los coroneles Alejandro Córdoba y Pablo Font. La Comisión de Defensa del Senado tuvo que suspender la votación la semana pasada luego de que él le exigiera al ministerio más información sobre el nombramiento, contrapunto que se resolvió este lunes con una aprobación unánime.
Empero, en esa misma sesión volvió a trancar designaciones militares, esta vez con la venia para 19 ascensos a coronel. Carballo nos dijo que busca “ofrecer más garantías” y que el Poder Ejecutivo envíe las carpetas en cada caso. “A tapa cerrada, no votamos nada”, avisó.
Se desmarca
La construcción del liderazgo de Álvaro Delgado, tras ser votado como presidente del Directorio del Partido Nacional, no es una tarea sencilla. Electo por una mayoría más estrecha de la esperada y con cuestionamientos de sus rivales, una decisión que informó en las últimas horas le generó críticas incluso en Aire Fresco.
Delgado reiteró que no renunciará al Senado sino que se pedirá licencia pese a que el expresidente Luis Lacalle Pou había pedido en la previa que quien fuera electo se dedicara “full time” a la presidencia. El presidente del directorio, incluso, tiene un salario de senador que fue pensado para esa exclusividad.
La decisión de Delgado trajo las esperadas críticas de Alianza País, sector que impulsaba a Javier García, pero también de Martín Lema. El senador dijo que Delgado “debería renunciar” para “destrabar malentendidos” y fue el primero en cuestionarlo desde su propio sector.
Lema no participó de la convención que eligió a Delgado (porque no le correspondía ni estaba en el país) pero Alejo Umpiérrez (cercano al excandidato a intendente) y sus convencionales no fueron a votarlo en una decisión que marcó un primer distanciamiento interno.
Álvaro Delgado, Martín Lema
Foto: Leonardo Carreño
Nuevos aires
La elección de octubre dejó heridas entre los blancos, algunas de las cuales siguen abiertas. Una de ellas es la de Canelones, donde la lista 400 –la primera de Luis Lacalle Pou– quedó dividida por diferencias entre dos de sus integrantes: Juan Pablo Delgado y Alfonso Lereté.
Delgado fue el segundo titular y Lereté su suplente, pero según este último, había un acuerdo de palabra para que el expresidente de Mevir fuera al Ejecutivo (ya sea como oficialismo u oposición) y le dejara la banca en Diputados.
Esto no ocurrió y tras ser el candidato más votado de la Coalición Republicana en Canelones, Lereté fue designado como director por la oposición en la ANV, un cargo que le prohíbe hacer política.
Ante esta situación, habrá un cisma en la 400, ya que allegados a Lereté nos dijeron que prevé iniciar un nuevo camino y desvincularse de la lista.
En primera fila
Con Yamandú Orsi entre los presentes, el cirujano Daniel Ximénez asumió como nuevo intendente de Lavalleja, el primero en la historia en ser del Frente Amplio.
El acto estuvo marcado por la ausencia del intendente saliente Mario García –que se había ido de viaje– pero tuvo a la nacionalista Adriana Peña como protagonista.
Además de recibir elogios de figuras del gobierno, Peña quiso sentarse en primera fila, algo que no estaba previsto. La exintendenta quiso poner su silla por encima de la de Javier Umpiérrez (el diputado del FA) lo que motivó que tuvieran un intercambio aunque el tema se laudó con ella sentándose en uno de los costados. Pero en primera fila.
En silencio
Después del ruido por la posible participación en la licitación de los derechos del fútbol uruguayo, los directores de Antel resolvieron llamarse a silencio hasta conocer los pliegos de la AUF.
La decisión fue tomada en el último directorio. La idea es ver si la AUF licita todo junto (cable + streaming) o separado. También quieren tener informes técnicos y conocer las condiciones para evaluar la posible inversión.