10 de octubre de 2026 5:00 hs

El vicepresidente de El Salvador Félix Ulloa faltó a la verdad cuando se refirió al periodista español-salvadoreño Roberto Valencia, en la entrevista que se le realizó el jueves 8 en Desayunos Informales.

En esa conversación, Ulloa acusó a Valencia de haberle llevado un mensaje de un líder de una mara a la jueza que lo estaba juzgando.

Textualmente dijo: “Hay otro periodista español que dice que es salvadoreño, que se llama Roberto Valencia, que está en el país y pudo haber sido procesado porque en la legislación nuestra se acusa penalmente a alguien que sirve de canal de comunicación de las maras. Este señor Roberto Valencia dijo en una entrevista allá en Madrid, en Casa América, cuando estaba presentando uno de esos libros, que él le había llevado un mensaje de un marero, de un cabecilla de la mara a la jueza que lo estaba juzgando. ¿Te imaginas tú qué tipo de mensaje le podía mandar? Podía haber sido una amenaza”.

La acusación es una tergiversación de los hechos, ya aclarada cuatro años atrás por Valencia en una columna que publicó en el diario estadounidense The Washington Post.

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Valencia lo aclaró pocos días después de la primera vez que Ulloa lo acusó. Aquella vez fue en una entrevista que el vicepresidente concedió en Nueva York con la cadena France 24. Pero, a pesar de la aclaración, el vicepresidente de El Salvador volvió a repetir la misma historia tergiversada en Montevideo.

La respuesta de Valencia a los dichos de Ulloa se publicó el 20 de julio de 2022, está disponible en la web, y se tituló: “Fui calumniado por el vicepresidente de El Salvador. Lo más que puedo hacer es escribir esta columna”.

Allí Valencia, un periodista nacido en España y radicado en El Salvador, cuenta qué fue lo que en realidad hizo y qué fue lo que contó en Madrid.

El 5 de noviembre de 2018 Valencia presentó su libro Carta desde Zacatraz, en Madrid. El personaje central de la obra es un pandillero de nombre Gustavo Adolfo Parada Morales, alias “el Directo”, que se incorporó en la Mara Salvatrucha en 1996.

En su artículo en el Washington Post, Valencia explica:

“El Directo fue un asesino que alcanzó notoriedad a finales de la década de 1990, y a quien pude entrevistar como periodista en distintas ocasiones. La MS-13 lo condenó a muerte a mediados de 1999 y atentó varias veces contra su vida. Asegurar que cuando lo entrevisté, en septiembre de 2012, aún era un líder de la MS-13, es ridículo”.

Agrega que: “Uno de los personajes secundarios de Carta desde Zacatraz es Aída Santos de Escobar, una de las juezas de Ejecución de Medidas que tuvo a su cargo al Directo. Ella tiene un rol importante en la trama. Pero Aída Santos dejó de ser jueza en junio de 2009 para integrarse en el primer gobierno del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional”.

Las entrevistas de Valencia con el Directo fueron gestionadas ante Dirección General de Centro Penales de El Salvador y ocurrieron los días 11 y 14 de septiembre de 2012.

Para ese entonces, ni el Directo era jefe de ninguna mara ni Aída Santos de Escobar era jueza de ningún caso, ni de ese ni de ningún otro.

¡Llevaba más de tres años de retirada!

Escribió Valencia en The Washington Post:

“Recapitulando: para cuando yo entrevisté al Directo, hacía 14 años que la MS-13 trataba de asesinarlo, y hacía tres años que Aída Santos había dejado de ser jueza. Todo está en el libro, es público, pero para Félix Ulloa esas entrevistas son la prueba de que yo he sido por años una especie de cartero entre las maras y los jueces. Sería gracioso si no fuera un tema tan serio, con el que el vicepresidente compromete mi libertad y mi seguridad”.

Como tantas cosas, la calumnia contra Valencia comenzó con un recorte malicioso del video de la presentación que hizo en Madrid, haciéndole decir lo que no dijo.

Consultado por El Observador, Valencia señaló:

“Lo que me extraña del caso es que, cuatro años después, Ulloa reitere en esa calumnia, porque es una calumnia. Y la reitera igual, palabra por palabra, lo mismo que le dijo a la periodista de France 24. Parece un discurso aprendido. Me extraña, además, porque me consta, por una relación de cercanía que tengo yo con su hijo, que él conoce mi columna y los hechos reales”.

El periodista agregó que es fácil comprobar que lo que él dice es cierto. “Las fechas de mis entrevistas en la cárcel y la fecha de retiro de la jueza Aída Santos son fáciles de comprobar por cualquiera”.

La legislación vigente en El Salvador establece de 20 a 30 años de cárcel para cualquiera que colabore con los pandilleros.

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