10 de noviembre 2024 - 5:00hs

La contundente victoria de Donald Trump ha llegado en la misma semana en la que desde distintos organismos se ha anunciado que en 2024 se está cruzando la anomalía de 1,5º C de calentamiento global. Es casi seguro que este año se cruzará el rubicón del calentamiento global, El limite que por recomendación de los meteorólogos fue la base de los acuerdos de París en el que los países acordaron intentar no cruzar. El planeta marcará otro récord de temperatura este año, algo que sucede año tras año. En 2023 3l récord fue de una anomalía de 1,3º C. Que este año se llegará a una anomalía mayor a 1,5º C, es lo que han proyectado el Instituto Copérnico de Europa y la Organización Meteorológica Mundial.

En estos años el ascenso ocurrió a pesar de un cierto consenso político en tratar de enfrentar el problema. Como en otros temas ese consenso se quebrará. Al presidente electo el calentamiento no le interesa como tema y tomará seguramente la dirección contraria.

La llegada de Trump nuevamente al poder marca una victoria del lobby petrolero que asegura que el proceso de calentamiento seguirá a toda velocidad. El calentamiento de este año es importante no solo porque cruza la línea amarilla y marca el comienzo de una etapa cualitativa de mayor riesgo sino porque ocurre a pesar de que el Océano Pacífico se ha enfriado a lo largo del año, algo que por el volumen de la masa oceánica usualmente estabiliza o enfría la temperatura global.

“En general, estamos ante una filosofía de ‘perforar y perforar’”, explicó a Bloomberg Dan Eberhart, director ejecutivo de la empresa de servicios petroleros Canary LLC. “Vamos a ver ventas de concesiones para extraer petróleo en alta mar, vamos a ver oleoductos que avanzan mucho más rápido, vamos a ver fracturación hidráulica (fracking) en tierras federales y una mentalidad centrada en reducir los costos de energía para los consumidores”.

Más noticias

En un plano más general, preocuparse u ocuparse de temas ambientales resta votos. No aparecerá en ninguna campaña electoral, ni en EEUU ni en Uruguay. Vivimos en la sociedad de la satisfacción de corto plazo y donde los problemas de seguridad van en aumento. En EEUU por la inmigración -línea central de la campaña de Trump-. En Uruguay por el narcotráfico. Plantear algún tipo de sacrificio para evitar males mayores en el futuro resta votos. Y poca gente ve estos temas en términos de oportunidad, algo que en el caso de Uruguay es evidente. Trump ganará dos elecciones proponiendo el Drill Baby Drill, saquemos la mayor cantidad de petróleo, disfrutemos del corto plazo, ya veremos después.

Convocan más los relatos de tramas ocultas. La de Trump es también una victoria del conspiracionismo anti vacunas, que tiene su expresión uruguaya en el Parlamento que le adjudica la llegada de un ómnibus a la playa Pocitos a la vacunación de un chofer. La irracionalidad da más réditos que la racionalidad.

Señales de la gravedad de los problemas ambientales y climáticos no faltan. Pero eso no tiene un efecto a nivel social. Desastres como los de estos días en Valencia y como los que antes se vieron en Porto Alegre seguirán y habrá quienes crean más en videos breves de Internet proclamando causas conspirativas en lugar de estudios meteorológicas más largos y menos divertidos. La verdad se ha convertido en un relato minoritario dentro de un mar de relatos en general más atractivos inundando las redes.

Otra expresión del cortoplacismo de la nueva etapa política de EEUU será el dejar a Ucrania a merced de los invasores. Tal vez llegue una paz transitoria beneficiosa para Rusia. Como la que se firmó previo a la Segunda Guerra Mundial con Alemania. Eso solo traerá eventualmente una calma transitoria que será el preámbulo de problemas mucho mayores de mediano plazo.

Para la producción agropecuaria uruguaya la aceleración del cambio climático genera dos riesgos principales. Por un lado, los primeros efectos de la crisis climática que ya hemos visto en estos años, en formato sequías e inundaciones se harán más frecuentes y violentos. Uruguay cada vez será un territorio vulnerable a inundaciones en el noreste y a sequías en el suroeste.

Por otra parte, herramientas como los seguros climáticos serán cada vez más difíciles de implementar y caros. De modo que los agricultores deberán considerar en su planificación financiera, cada vez que logren una buena cosecha, ser sus propias aseguradoras. Generar un fondo de reserva lo más rentable posible que quede apartado para cuando excesos o faltas de agua generen problemas.

Esa será otra faceta de lo que podríamos llamar “conjunto de estrategias para enfrentar riesgos crecientes”. El clima pondrá a prueba las reglas fiscales, porque como en el período de gobierno que acaba de terminar, generará gastos adicionales y pérdidas de recaudación imprevistos.

El campo natural seguirá valorizándose por su resiliencia ante sequías o lluvias excesivas. Y porque su uso es parte de las soluciones al problema. La producción de carne y lana con menos huella ambiental.

Un tercer aspecto es que Donald Trump ha triunfado también sobre la base de prometer subas masivas de aranceles que generarán grandes aumentos en la recaudación fiscal. Suena a medida de corto plazo que tiene efectos secundarios adversos.

En la lucha por frenar el calentamiento la deserción de EEUU se sumará como un factor de aceleración del desorden, premiar a la Rusia imperial, acelerará su expansionismo, y generar trabas comerciales puede ser un freno para la economía global. Seguimos transitando una época de riesgo creciente. Por suerte, estamos lejos del epicentro de los problemas que seguirán acentuándose por muchos años. Las inversiones y los inmigrantes seguirán llegando a este refugio de calma en una etapa prolongada de turbulencias nunca vistas antes.

Temas:

Donald Trump

Seguí leyendo

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos