20 de marzo de 2026 5:00 hs

En un predio de 100 hectáreas -el campo de la Asociación Rural de Soriano (ARS) donde se realiza la Expoactiva Nacional- plagado de innovaciones tecnológicas (con la presentación incluso de diseños que recién llegan al mercado) hay un rincón donde se homenajea a maquinaria responsable del progreso agrícola de hace casi un siglo.

Tesoros del campo en la Expoactiva

Se trata de la exhibición de parte de los tesoros que preserva el equipo de amantes de los “fierros viejos” denominado “Resurgiendo el pasado”, que vuelve a ser parte de una exposición que se arrancó el miércoles 18 y culminará este sábado 21 de marzo, en un predio de actividades cuyo acceso está en el km 255 de la ruta 2.

Estas personas, no todas vinculadas a la ruralidad, adoran la maquinaria agrícola antigua. Son de Dolores y mantienen viejas unidades, sobre todo tractores, que tienen como atractivo adicional que han sido recuperados, restaurados y funcionan.

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Apasionados por maquinaria histórica

“Resurgiendo el pasado” es una agrupación sin fines de lucro. Como suele pasar, casi sin apoyo suelen invertir dinero de sus bolsillos –además de tiempo– para sostener este lindo emprendimiento.

Juan Pablo Buerga, Julio Mendoza, Pablo Morosini, Elio Cairus, Mauricio Giorello, Mauricio Guigou, Cristian Cairus, Mario Calleros, Leonardo Pozzo, Noel Eugui, Nancy Alzogaray, Ramón Domínguez, Gabriel González, Nicolás Santellán, Humberto Guido, Luis Allegretti, Gregorio Iraola, Milton Alhers, Marco Morosini y Américo Prestes son algunos de sus integrantes.

¿Alguien que les de una mano?

Sigue siendo un anhelo que algún actor del sector público y/o privado les brinde una mano, al menos para disponer de un galpón donde agrupar y proteger a esas piezas históricas, dado que de momento cada uno tiene las suyas en sus casas, muchas al aire libre.

Sí, mucho esfuerzo, arrendaron un campo próximo a Dolores para hacer en diciembre pasado una primera demostración de trilla original de trigo y repetirán esa experiencia en 2026, en junio con labores de siembra y diciembre nuevamente con cosecha.

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Orgullo y emoción por fierros viejos y queridos

Según destacaron a El Observador, ser parte de la Expoactiva con sus reliquias es un orgullo, les da mucha emoción que los visitantes se arrimen al stand, les valoren lo que hacen y les hagan preguntas.

Es por eso que pidieron se sepa que tienen un agradecimiento enorme para con los organizadores de la exposición, por haberlos vuelto a invitar.

Allí son particularmente felices cuando una persona con años cuenta que él o un familiar manejó este o aquel tractor o cuando un veterano llega y le señala una herramienta a un hijo o a un nieto recordando alguna anécdota.

Admitieron que jóvenes estudiantes de carreras agrarias no pueden creer al ver esos viejos tractores que hubo años en los que se trillaba y cosechaba al aire libre, sin cabinas, sin el confort de la actualidad y que la misma persona era el agricultor, el operario y el mecánico.

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Eso, reflexionan, debe generar una sensación de respeto a aquellos productores tan sacrificados y también respeto para esas máquinas que ellos ahora cuidan con tanto cariño.

La joya del cofre: un tractor CASE L del 37

El tractor más moderno que tienen es de la década de 1970.

El más antiguo es un CASE L estadounidense de 1937, modelo que se fabricó entre 1929 y 1940, tiene casi 100 años y, como todos y aunque cueste creer, aún se lo puede prender y anda de maravillas.

Funciona tanto a nafta como keroseno, a diferencia de otros más modernos que lo hacen con diesel.

Tiene rodado de hierro, dado que en aquellos años lejos se estaba de fabricarse neumáticos para tractores, tiene su dirección y operación 100% mecánica, nada hidráulico, se usó hasta fines de los años 1960 cuando fueron quedando de lado por la llegada al mercado de unidades más modernas, no obstante hoy puede trabajar de modo demostrativo, cinchando de un arado y sembrando por ejemplo.

En su momento, cuando se araba con la fuerza de caballos o bueyes, disponer de ese tractor significó un salto tecnológico impresionante y hoy esa joya brilla en la Expoactiva.

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“Resugiendo el pasado” exhiben allí, además, otras piezas como arados, una desgranadora de maíz a manija, moledoras, algún motor estacionario y viejos tachos lecheros.

Son todas unidades propias de un museo que tienen un valor tremendo pero por nada del mundo se venden, sienten que disfrutan una pasión que no tiene precio y cada pieza es como un hijo para ellos.

Sienten que hoy, con el siglo XXI avanzado, preservar estos tesoros para el futuro es su responsabilidad, en un emprendimiento cuyas bases sentaron en diciembre de 2022 y concretaron en marzo de 2023.

Que alguien sostenga tanto amor

Solo tienen como anhelo que, veteranos muchos ya, cuando no estén siempre haya alguien que los quiera y los cuide como ellos.

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Resurgiendo el pasado

Quienes quieran saber más sobre este museo colectivo de maquinarias que forjaron la agricultura uruguaya en el siglo XX deben buscar “Resurgiendo el pasado” en Facebook, ubicando el logo que tiene a un veterano tractorista en un añejo McCormick.

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