La empresa uruguaya Roma AI cerró una ronda de inversión de US$ 1,2 millones liderada por Invexor Venture Partners, un fondo chileno de venture capital. Según la compañía, los recursos se destinarán a ampliar el equipo de ingeniería, desarrollar capacidades de gobernanza y seguridad, y expandirse comercialmente en Latinoamérica.
La empresa desarrolla una plataforma para crear, operar y gobernar agentes de inteligencia artificial integrados con los sistemas que las organizaciones ya tienen. De acuerdo con el comunicado, trabaja con más de 50 organizaciones en la región y procesa más de 500.000 mensajes al mes.
Sus clientes están en banca, seguros, retail, salud y servicios, con casos de uso en procesos comerciales, atención al cliente, créditos, cobranzas y operaciones internas.
"Creemos que dentro de pocos años las empresas administrarán equipos completos de agentes de inteligencia artificial del mismo modo en que hoy administran usuarios, aplicaciones o procesos de negocio", afirmó Richard Barbera, CEO y fundador de Roma AI.
"Nuestro objetivo es entregar la plataforma que haga posible esa operación de forma segura, transparente y escalable", agregó Barbera.
Qué cambió y dónde se ubica Roma AI
El planteo de la compañía, fundada por Richard Barbera, Benjamín De Oto y Javier Hernández, parte de un cambio en la adopción de IA en las empresas. Después de años de asistentes conversacionales y automatizaciones puntuales, las organizaciones empezaron a incorporar agentes que ejecutan procesos completos de principio a fin.
Ese cambio modifica el tipo de problema. Mientras el sistema solo responde consultas, el alcance es acotado. Cuando pasa a ejecutar —cobrar, aprobar, gestionar—, aparece otra cuestión: qué puede y qué no puede hacer, quién supervisa sus decisiones y si cada acción queda registrada.
En sectores regulados como banca, seguros, salud, retail o telecomunicaciones, sostiene el comunicado, la adopción depende tanto de la capacidad técnica como de la confianza que la tecnología pueda generar. Esas organizaciones necesitan definir reglas de negocio, limitar acciones, mantener supervisión humana y contar con registro de lo ocurrido.
Roma AI se ubica en esa capa. No provee el agente que responde al cliente, sino el sistema que define qué puede hacer ese agente y guarda el registro de lo que hizo.
"La inteligencia artificial es una herramienta que parece fácil de adquirir, pero que representa un enorme desafío para su aplicación efectiva en empresas de procesos complejos con múltiples actores", dijo Jorge Rodríguez, CEO de Invexor Venture Partners, el fondo que lideró la ronda.
Qué hacen los agentes, según la empresa
Según la descripción de la empresa, la plataforma incorpora trazabilidad, reglas de negocio, auditoría y monitoreo continuo.
Cada organización define permisos, niveles de autonomía, flujos de aprobación y mecanismos de supervisión. Las conversaciones y acciones quedan registradas, lo que la compañía plantea como base para auditorías y cumplimiento normativo.
En servicios financieros, una persona solicita un crédito por WhatsApp. El agente explica las condiciones, recopila los datos, pide documentos como el recibo de sueldo, controla que la información esté completa y consulta los sistemas de la empresa para la evaluación inicial. Si el caso cumple las condiciones, avanza; si requiere revisión, lo deriva a un ejecutivo con los antecedentes ya organizados.
En el sector automotor, el agente recibe consultas de potenciales compradores, identifica el vehículo, consulta el stock, responde preguntas sobre modelos y financiamiento y agenda una visita o prueba de manejo. El vendedor recibe la oportunidad con el contexto completo de la conversación.
En seguros, ante un siniestro el agente guía al cliente paso a paso, identifica qué ocurrió, solicita fotografías y documentación, valida los antecedentes y registra el caso en el sistema. Cuando se necesita intervención humana, deriva el caso sin que la persona tenga que volver a explicar todo.
En retail y comercio electrónico, un cliente consulta por WhatsApp o Instagram. El agente recomienda alternativas, revisa precios y disponibilidad en tiempo real, puede ayudar a recuperar un carrito abandonado y después gestionar consultas sobre entrega, cambios o devoluciones.
En atención interna, un empleado consulta desde Microsoft Teams sobre procedimientos, beneficios o soporte técnico. El agente busca en las fuentes internas autorizadas, ejecuta gestiones simples y, si no las resuelve, crea una solicitud para el área correspondiente con el problema ya clasificado.