2 de abril de 2025 4:30 hs

En su disertación, Vigo, destacó que una de las principales características de los productos de Pilay es su "facilidad de control", dado que "toda la información está pública".

En ese sentido, dijo que el control es una herramienta vital tanto para las empresas como para los inversores, especialmente dado que Pilay ha optado por utilizar la figura del fideicomiso financiero, con lo que el grado de control por parte del Banco Central del Uruguay (BCU) "es exhaustivo" y no solo protege a los pequeños inversores, sino que también asegura la estabilidad y el cumplimiento de las promesas realizadas por la empresa.

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Tras los recientes casos de estafas en inversiones ganaderas, Vigo destacó que la empresa brinda "mucha transparencia" debido a las exigencias del BCU, lo que es "parte fundamental" de la estrategia de Pilay y remarcó que los clientes pueden tener acceso directo y sin restricciones a los detalles sobre su inversión.

"Ladrillos": una opción de inversión a partir de $ 12.000

Uno de los productos más conocidos de Pilay es el denominado Ladrillos, lanzado en el año 2009. Este sistema fue creado con la idea de ofrecer una solución para el ahorro familiar a mediano y largo plazo. Vigo explicó que la propuesta es sencilla: "con un ahorro de $ 12.000 por mes, puedes formar un capital que te respalda un monoambiente de 40 m², valorado en US$ 110.000".

De acuerdo con el empresario, lo que realmente diferencia este producto es la flexibilidad que ofrece al inversor en términos de cuándo y cómo adquirir el inmueble. El sistema permite que el cliente pague una cuota mensual mientras ahorra, sin ser dueño del inmueble de inmediato. Una vez que se recibe el bien, la cuota se triplica.

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"Aunque tiene un tope de plazo máximo de 240 aportes de $ 12.000. El cliente decide cuándo recibe el inmueble y cuánto paga por el inmueble. Si lo recibe al final, paga por debajo el costo constructivo. ¿Y quién paga la la diferencia? La paga el que lo recibe antes, que paga por arriba del valor de mercado, pero con una diferencia: lo puede alquilar y la ecuación le termina dando bastante similar", detalló Vigo.

Afrontar los desafíos de la jubilación, los hijos y el futuro

Vigo también señaló que los productos de Pilay pueden resolver el "problema de la jubilación", un tema que considera fundamental para la planificación financiera de cualquier individuo.

"Siempre que me junto a hablar sobre inversiones con la gente le digo: 'tenés que suponer que no vas a tener jubilación, olvídate de eso, sácalo dentro de la variable´". A su juicio, el sistema de jubilación tradicional no será suficiente para muchas personas, por lo que sugirió generar alternativas de ahorro que ayuden a las personas a asegurarse un futuro más estable y acorde a la "calidad de vida" que desean.

En ese sentido, recalcó que con los productos de Pilay, las personas tienen la oportunidad de crear un capital a través de sus ahorros mensuales, los que luego pueden generar una renta. Y remarcó que el sistema no solo es útil para planificar una jubilación, sino también para ofrecerles a los jóvenes un futuro más seguro.

"Yo tengo cuatro hijas y una de las cosas que me preocupa es con qué mundo se van a encontrar dentro de 20 o 25 años. Si el día de mañana un hijo mío se encuentra con un capital de US$ 110.000 para hacer lo que quiera, sí va a hacerle la diferencia. En el padre está la responsabilidad de planificar eso", indicó.

Diversificación y fexibilidad: el producto "Metros cuadrados"

En cuanto a la innovación, Pilay lanzó recientemente un producto llamado "Metros cuadrados (M2)", que busca romper con los paradigmas tradicionales del mercado inmobiliario. Este sistema permite adquirir fracciones de propiedad, lo que les da la oportunidad de diversificar su inversión inmobiliaria sin tener que comprar una propiedad entera.

Vigo explicó: "¿por qué tengo que tener todos los huevos en la misma canasta? ¿Por qué no puedo tener 5 metros en Malvín, 5 metros en Tres Cruces, 5 metros en Buceo? ¿Por qué no puedo diversificar mi capital?". Sobre ese punto, dijo que el enfoque de ese producto busca que las personas puedan acceder a un mercado inmobiliario que de otro modo sería inaccesible para muchos, permitiendo que inviertan en metros cuadrados, desde $ 52.000, de diferentes propiedades ubicadas en distintas zonas de Montevideo.

De acuerdo con el empresario, este modelo también ofrece flexibilidad para aquellos que no quieren comprometerse a un ahorro mensual fijo. "Tenemos personas que compran digitalmente a las 2 de la mañana, ingresan a la página web y adquieren medio metro cuadrado, esta facilidad de acceso y la posibilidad de invertir en pequeños lotes ha atraído a un público diverso, incluidas personas que buscan rendimientos a corto plazo sin la necesidad de lidiar con la gestión de inquilinos o el riesgo de la venta de propiedades", señaló.

Seguridad y rentabilidad real

El ejecutivo destacó que Pilay no busca ofrecer promesas de ganancias rápidas ni mágicas, sino soluciones seguras y rentables. "Si vienes a Pilay a pensar que te vas a llenar de plata, andá a otro lado", comentó. En lugar de eso, dijo que la empresa propone alternativas de inversión que permiten a los clientes "dormir tranquilos" sabiendo que su dinero está siendo utilizado de forma responsable.

El producto de "renta", por ejemplo, asegura un rendimiento ajustado según el índice de costo de la construcción más un 4%, sin la necesidad de gestionar inquilinos ni asumir riesgos adicionales.

En ese sentido, Vigo aclaró que no pueden prometer un 12% de rentabilidad en dólares, ya que tal promesa sería irreal y podría generar falsas expectativas en los inversores. "Por eso nosotros convivimos más con una rentabilidad variable, pero yo creo que el grado que tiene que ver con la inversión en sí y el control es clave", indicó el ejecutivo.

El "exhaustivo control" que hace el Banco Central

Por otro lado, el empresario enfatizó en la importancia de brindar transparencia y seguridad a los inversores. “Yo creo que acá, en general, todos los que manejamos negocios nos deberíamos preguntar por qué no queremos estar controlados. Primero parte la responsabilidad de ese lado", señaló.

De acuerdo con Vigo, el control no solo es una obligación sino también una garantía de transparencia y responsabilidad por parte de la empresa.

En ese sentido, señaló que el fideicomiso financiero "exige una serie de obligaciones que aseguran el cumplimiento de los compromisos hacia los inversores" y explicó que están obligados a mantener una calificación de riesgo semestral que garantice que podrán cumplir con lo prometido.

“El fideicomiso financiero te obliga a que vos tengas calificación de riesgo semestral, que digas si podés cumplir y entregar a cada persona un inmueble”, señaló Vigo y contó que la calificación es pública y accesible a través de plataformas como la página de la calificadora o el propio BCU.

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También subrayó la importancia de las auditorías trimestrales que deben realizar, las cuales son reportadas constantemente al regulador. Este sistema de auditorías garantiza que se cumpla con los estándares requeridos y permite verificar que los recursos de los clientes estén siendo gestionados de manera adecuada.

"A nosotros, por ejemplo, nos controlan si la plata que cobramos el otro día, si emitimos un certificado de participación y eso está en el patrimonio del fideicomiso, la plata del cliente. Nos controlan el avance de obra, si es real. Nos controlan si lo que vamos a prometer de rentabilidad al cliente tiene lógica o no. Es decir, es un grado de control bastante exhaustivo", comentó Vigo.

"En 2023, dentro de las inspecciones de rutina, nos cayó el Banco Central a instalarse en la empresa, a mirar todo. ¿Y eso está bien o está mal? No sé, pero yo duermo más tranquilo", concluyó.

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