26 de octubre de 2026 5:00 hs

En un encuentro dedicado a exhibir el impacto de la inteligencia artificial en distintos aspectos de la vida, el grupo empresarial Domus Global puso sobre la mesa el debate de la inteligencia artificial en la educación y los especialistas uruguayos aceptaron el desafío de hablar sobre su adopción.

En el espacio “IA en la educación” del encuentro “Motor de Innovación” Juan Marrero, director del Centro de Transformación Digital de la UTEC; Daniel Castelo, líder del EduIA Lab de Ceibal, y Joaquín Rodríguez, analista funcional de la división TI de ANEP hablaron sobre las claves en la implementación de la inteligencia artificial en las aulas.

“Las universidades son las instituciones que más tiempo demoran en cambiar”, subrayó el director de la Universidad Tecnológica del Uruguay. En este escenario se vuelve fundamental responder a las exigencias del mercado a pesar de necesitar tiempo para medir los efectos de la tecnología en la transformación educativa.

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Para eso el modelo por competencias que la Universidad Tecnológica aplica desde su origen es el que Marrero considera más acertado. En este sentido, sus nuevos objetivos están en profundizar competencias fundamentales para esta nueva era que van “desde lo más humano” como la ética hasta “cómo podemos hacer que las personas interpelen la tecnología” mediante el pensamiento crítico y teniendo en cuenta los sesgos de la IA y el trabajo colaborativo. “Hay que generar un programa transversal que aborde esas competencias”, enfatizó Marrero.

“Estamos en la prehistoria de la inteligencia artificial”, sostuvo el titular de la UTEC e hizo hincapié en la necesidad de que “la gurisada que está usando la inteligencia artificial pueda decir que la tecnología no es perfecta”. “La tecnología está desarrollada para no interpelarla, tenemos que cambiar ese paradigma”, afirmó.

En intercambio con Javier Barreiro, CEO de IUGU de Domus Global, el referente de Ceibal apuntó que es el momento de cambiar drásticamente los mecanismos de evaluación. “Puede estar apoyado con tecnología pero tiene que cambiar y profundizar eso también de la clase invertida”, es decir, que en la casas se desarrollen conceptos teóricos y que la clase sea una instancia de puesta en común.

Para Joaquín Rodríguez de Anep iterar es la clave para poder acortar la brecha entre el sistema educativo y el vértigo de la tecnología. Desde su punto de vista el proceso de repetir y perfeccionar pilotos escalables es el camino para obtener resultados que permitan adoptar la tecnología con un propósito de mejora.

Manos a la obra: las aplicaciones de la IA en las instituciones educativas

Más allá del debate conceptual, las instituciones educativas ya pusieron en marcha iniciativas relacionadas con mejorar la experiencia educativa a través de la tecnología en diferentes áreas.

En Ceibal, se aplicó un programa con estudiantes de 15 años para evaluar el impacto real de un asistente de retroalimentación de escritura. Los alumnos redactaron un texto tradicional en papel, pasaron por una intervención pedagógica mediada por la IA y luego volvieron a escribir a mano sin la herramienta. El resultado demostró que quienes utilizaron la plataforma lograron una producción escrita en papel significativamente superior a la del grupo de control que no tuvo acceso a la tecnología.

También desde Ceibal desarrollaron un tutor conversacional dirigido a personas que llevan entre cinco y 10 años desvinculadas del sistema formal y buscan certificar ciclo básico o educación media superior. El punto de partida fue detectar que el 25% de los aspirantes preparaba el examen completamente solo y esto les generaba gran ansiedad. La herramienta se diseñó para repasar conceptos pero también para ser un soporte clave que mitiga el estrés, disminuye la ansiedad y potencia la autoconfianza.

La IA con propósito

En el marco del Congreso internacional sobre inteligencia artificial en la educación EduIA Conf, la presidente de Ceibal, Fiorella Haim, habló sobre las 93 iniciativas que se desarrollan en torno a la inteligencia artificial pero, sobre todo, puso foco en la importancia de dotar de propósito a la tecnología y que sea un trampolín para poder ir a más, lo que implica interpelarse.

“¿Qué es lo que nos interesa que aprendan los chiquilines? Qué aprendan a identificar problemas, a descomponerlos, a escribir instrucciones, armar algoritmos, probar esas soluciones, evaluar si funcionan o no, trabajar con datos, conocer que la tecnología tiene posibilidades y limitaciones, desarrollar su pensamiento crítico”.

La presidente de Ceibal señaló que trabajan en que el vínculo de los estudiantes con la tecnología les permita “crear, intervenir, modificar la realidad, que se animen a preguntarse cómo funcionan las cosas y a mejorarlas”.

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