A esta diversidad se suman además las particularidades del entorno y el clima, como la exposición al sol y la humedad, que sirven para el desarrollo y la adaptación de productos específicos.
Las claves para hacer crecer el negocio por más de 100 años y el rol que juega la innovación para el presente y el futuro
Para Zimet, varias estrategias de negocio han sido clave para sostener el crecimiento del grupo -que hoy reúne a más de 40 marcas- a lo largo de sus 117 años de historia.
Una de ellas, reveló, es el estar enfocados al 100% en la categoría belleza.
“Hay otras compañías que a lo largo de los años se expandieron para no ser solo belleza, pero nosotros hace 117 años solo hablamos y trabajamos en belleza, y eso nos trae una ventaja competitiva”, sostuvo.
Pero no basta solo con eso, sino que para el ejecutivo otra de las claves ha sido construir una presencia amplia, tanto en las distintas categorías de belleza, desde skincare y cuidado del cabello hasta fragancias, como en los diferentes segmentos de precio, desde consumo masivo hasta divisiones de lujo, con marcas que mantienen su independencia.
Otro de los pilares, también como parte de esta estrategia, son las adquisiciones.
En este tipo de operaciones, detalló el CEO, la compañía evalúa qué categorías les están faltando en cierta región, en cierto mercado y en cierto precio.
“Siempre estamos mirando nuevas adquisiciones. Solo existen tres marcas que fueron creadas por L’Oréal, que son L’Oréal Paris, L’Oréal Professionnel y Kérastase; las otras, más de 30, fueron adquisiciones”, señaló.
En 2025 por ejemplo la empresa incorporó a su portfolio Medik8, marca británica especializada en skincare, y Color Wow, firma de cuidado y styling capilar con base en Estados Unidos, con la que ya ha comenzado su expansión internacional. A su vez, firmaron un acuerdo de licencia mundial exclusiva de 50 años para gestionar la marca de belleza Gucci, que empezaría a funcionar a partir de 2027.
Pero detrás de esto, y de manera transversal a todo el negocio, hay un componente que desde la compañía consideran fundamental para el crecimiento del negocio, tanto a lo largo de su historia como en su desarrollo futuro: la innovación.
“Fuimos creados hace 117 años por un químico y esa una de las razones por las cuales L'Oréal siempre invirtió mucho en la parte de R&I, está en nuestro ADN trabajar en ciencia”, sostuvo Zimet, a la vez que definió a la empresa como una startup a gran escala.
Mirando hacia el futuro, dijo en diálogo con Café y Negocios Juliana Farias, directora de Investigación e Innovación del Grupo L'Oréal para América Latina, la innovación es crucial para la longevidad de una empresa.
“El futuro de una empresa y su rentabilidad están completamente relacionados con su capacidad de innovar”, aseveró. Algo aún más vigente en un ecosistema en el que los c-levels de L'Oréal coinciden en que los ciclos de innovación se han acelerado.
En este sentido Farias señaló que mientras antes se podía lanzar una innovación al mercado y después descansar durante 10 años, hoy es esencial pensar en la innovación en el corto, mediano y largo plazo.
“Mucho más ahora está llegando la inteligencia artificial, que va a volver a revolucionarnos”, agregó.
Un recorrido por los laboratorios y las diferentes áreas que dan vida al centro de innovación
Muchas veces la innovación en las empresas aparece como un concepto abstracto, mencionado al pasar en informes, presentaciones o prensa. Es por eso que, verla desde cerca, se convierte en una experiencia periodísticamente interesante para entender su verdadera dimensión en el negocio.
El Centro de Innovación e Investigación de L'Oréal primero sorprende desde afuera, donde la arquitectura moderna se integra con un entorno natural que ya deja entrever el carácter innovador del lugar.
En su interior, entre pasillos interminables, un sinnúmero de laboratorios y científicas que se mueven por el espacio, hay también varias cosas que sorprenden.
Una de ellas es EpiSkin, la división del grupo que produce piel humana reconstruida y córneas artificiales. Estas son generadas a partir de células donadas, obtenidas, por ejemplo, de restos de cirugías plásticas.
Si bien desde 1979 la compañía reconstruye piel humana en laboratorios para realizar pruebas de seguridad y evitar el testeo en animales, Episkin Brasil se inauguró en 2019, con el objetivo de ofrecer una propuesta innovadora para las comunidades científicas brasileñas y latinoamericanas
Hoy, bajo la dirección de la bióloga serbia Vanja Dakic, este segmento desarrolla la tecnología utilizada para la evaluación in vitro de seguridad y eficacia de diversos productos e ingredientes, tanto dentro del centro como para otras empresas.
“Tenemos un sitio web, donde los interesados, que van desde industrias como la cosmética, la de juguetes, la de material escolar, la farmacéutica, la de dispositivos médicos, y la de agroquímicos, ingresan, se registran y simplemente hacen el pedido”, contó Dakic en diálogo con Café & Negocios.
Al ser consultada sobre qué ventaja competitiva puede tener, desde el punto de vista empresarial contar con esta tecnología y ser pioneros en la materia, Dakic destacó la anticipación a los cambios regulatorios.
“Cuando llegó la regulación en Europa y en Brasil, nosotros ya habíamos hecho ese cambio. No fue algo estresante para la compañía y empezamos a compartirlo con todos para ayudar a que este movimiento sucediera”, explicó.
Además, más allá de las razones éticas, sostuvo que este método alternativo aporta también una mayor precisión a las pruebas, ya que la fisiología de la piel de los animales es muy diferente a la piel humana.
Continuando con el recorrido aparecen los típicos laboratorios que uno espera encontrar en una compañía de este tipo. Sin embargo, no son espacios cerrados y herméticos, sino que son áreas abiertas, transparentes y conectadas entre sí, donde los equipos trabajan en conjunto en el desarrollo de nuevas fórmulas y las someten a las distintas pruebas antes de que lleguen al mercado.
Más adelante, aparecen espacios que permiten descubrir todo lo que hay detrás de productos que uno usa a diario y que difícilmente se imagina. En uno de ellos por ejemplo se pone el foco en los aromas y en cómo cambian según las condiciones de uso. Allí se experimenta con las fragancias de los productos, sometiéndolas a diferentes temperaturas para entender cómo puede modificarse la experiencia del consumidor.
El recorrido lleva luego al área de packaging, donde el reciclaje y la sostenibilidad ocupan un lugar central, así como también a uno de los grandes fuertes del centro de Brasil: el cabello.
En este segmento hay sectores dedicados exclusivamente a probar productos capilares sobre distintos tipos de pelo, con herramientas que permiten someter las fibras a movimientos, estiramientos y compresiones para medir su comportamiento y eficacia. Incluso hay dispositivos que reproducen situaciones cotidianas —como el contacto del cabello con una almohada— para observar qué ocurre con el producto fuera de las condiciones controladas del laboratorio.
En este área el centro entra también en contacto con la sociedad, con miles de voluntarios que participan cada año en las pruebas y se convierten, por un momento, en parte del proceso de investigación.
Sin embargo, la mirada de L’Oréal hacia el futuro no se limita solo a lo que ocurre en sus laboratorios dentro de este centro de innovación. Para Farías, el futuro de la innovación en América Latina también está afuera de la compañía, en un ecosistema que incluye universidades, proveedores, startups y centros de investigación.
“Tenemos un ecosistema de innovación muy rico”, sostiene sobre Latinoamérica. La estrategia detrás de esto, explica Farías, consiste en identificar las fortalezas particulares de cada región y conectarlas con las necesidades globales del grupo. Si India, por ejemplo, tiene una fortaleza particular en tecnología, América Latina puede aportar capacidades específicas en otros campos, por ejemplo en lo que es la biotecnología.
“Sabemos que aquí en América Latina tenemos grandes socios, proveedores y universidades que están estudiando biotecnología”, señaló.
En ese mapa regional, sostiene, también aparece Uruguay.
De cara a las tendencias que marcarán el futuro de la industria de la belleza, Farías señaló que las redes sociales se han convertido en un termómetro cada vez más relevante para detectar cambios en los hábitos de consumo. Entre las tendencias que observan desde la compañía está, por ejemplo, el auge del cabello con rulos y del movimiento hacia una apariencia más natural, así como nuevas formas de llevarlo y peinarlo. Un fenómeno que comenzó a ganar fuerza en Brasil y que, según la ejecutiva, se está extendiendo progresivamente al resto de América Latina.
Pero no es la única transformación. El consumidor también busca resultados cada vez más inmediatos, especialmente en productos para el cabello. “Todo lo que puedan conseguir con un efecto instantáneo, especialmente en el cabello, genera una gran pasión entre los consumidores latinoamericanos”, mencionó.
En skincare, en tanto, la búsqueda pasa cada vez más por productos que combinen beneficios cosméticos y funcionales. Ya no se trata solamente de maquillarse, sino de sumar propiedades como protección y cuidado de la piel. Una de las últimas tecnologías desarrolladas por L’Oréal en este campo es UVMune 400, incorporada a productos de La Roche-Posay. La innovación busca proteger frente a los rayos UVA ultralargos, un rango de radiación que llega hasta las capas más profundas de la piel. El desarrollo llevó alrededor de una década de investigación y es considerado por L’Oréal uno de sus principales avances recientes en fotoprotección.
Otra tendencia que detalló la ejecutiva tiene que ver con el interés por la sensorialidad de los productos.
De esta manera las diferentes texturas, efectos y sensaciones que genera un producto durante su uso, además del resultado final, son factores que también comienzan a pesar en las decisiones de los consumidores y, por tanto, en el desarrollo de nuevas fórmulas.