Una receta familiar de antaño que se convirtió en un emprendimiento: la historia de Naranjino
A través de este proyecto una pareja de la zona rural de Rivera encontró la manera de preservar una tradición y hacer algo diferente tras su jubilación
Naranjino se obtiene por la fermentación natural del jugo de naranja
Desde hace muchísimos años la familia de Alfonso Rimbaut prepara en fiestas y ocasiones especiales una bebida que se obtiene por la fermentación natural del jugo de naranja. Cuando se casó y Mary Moraes se incorporó a la familia, su suegra fue la encargada de hacerla partícipe y enseñarle la receta. Dice la historia familiar que esta tradición llegó del tatarabuelo de Rimbaut, que emigró desde Francia. “La gente que me conocía desde niño se acordaba de que mis abuelos la hacían, entonces ya la habían probado y siempre me preguntaban”, contó a El Observador el cofundador del emprendimiento.
Pero no fue hasta que Mary se jubiló que las hijas del matrimonio empezaron a deslizarles a sus padres la idea de que convirtieran esta receta familiar en un emprendimiento. “Nuestras hijas empezaron a entusiasmarnos, ¿por qué no hacen para vender? nos decían”, recuerda Mary. Al principio el matrimonio se mostró reticente, emprender era algo muy diferente a lo que siempre habían hecho (Mary fue maestra rural y Alfonso trabaja en el campo). Sin embargo, la idea de preservar la receta los convenció.
Emprender: un camino largo y difícil que valió la pena
“Hay una gran diferencia entre hacer algo para la casa y hacer un producto para vender. Nosotros queríamos hacerlo bien y de manera seria, y eso incluía muchos trámites legales y de registro”, rememora Alfonso sobre el camino que emprendió el matrimonio en 2020. Con una pandemia de por medio, los fundadores de Naranjino se enfrentaron al desafío de encontrar una categoría en la que inscribir su producto. Como era algo nuevo e innovador no fue tarea fácil, “no pertenecía a un vino, porque no es de uva, ni era un licor, porque no tiene alcohol agregado”, detalla la cofundadora.
“Fue un camino largo y difícil, con momentos que nos desanimaban un poco”, reconoce el matrimonio, pero mirando en retrospectiva el emprendimiento les ha dado la oportunidad de conocer gente, formar parte de redes de emprendedores, y participar de diferentes eventos: hace poco estuvieron presentes en la Expo Prado y en el Mundial de Asadores.
“Trabajamos solo nosotros dos y es una actividad que nos implica a veces estar hasta la noche, y sábados y domingos. Lleva dedicación pero es lindo, así nos entretenemos y estamos haciendo algo diferente”, cuentan.
Un producto con sabor a tradición
Naranjino se obtiene por la fermentación natural del jugo de naranja. Esto implica un largo período de clarificación por decantación natural en donde todo el proceso es desarrollado de forma totalmente artesanal. No sé le adiciona alcohol, saborizantes, ni colorantes; su particular color, sabor, aroma y moderado grado alcohólico surgen de su propio proceso de elaboración. Así se logra una bebida con un leve toque de acidez cítrica y dulzor, lo que lo convierte en un producto ideal para tomar frío y acompañar picadas, comidas ligeras, cócteles y postres. Naranjino también se puede usar como ingrediente para recetas.
Poco a poco el producto se posiciona en el país, y ya puede conseguirse en locales de Montevideo (Terruño, Pepe Botella, Nuestros Vinos, La Sacristía y Girasoles), Rivera, Paysandú y Maldonado, además de realizar envíos a todo el país.