21 de agosto de 2026 5:00 hs

La radioterapia es uno de los pilares fundamentales para el tratamiento del cáncer, una enfermedad que actualmente se posiciona como la segunda causa de muerte a nivel mundial. Sin embargo, según los expertos, su precisión y eficacia se ven limitadas por barreras biológicas y físicas.

Fue justamente a partir de esta brecha terapéutica en la oncología de precisión que las científicas uruguayas Ivana Aguiar, María Eugenia Pérez Barthaburu, Isabel Galain y Camila Pérez desarrollaron una solución que busca potenciar su efecto. Mientras que el tratamiento convencional con radioterapia logra eliminar aproximadamente el 5% de las células tumorales, las emprendedoras diseñaron nanopartículas que pueden hacer que ese porcentaje supere el 40%.

El proyecto surgió tras años de investigación y tomó forma de producto en 2025, cuando sus cuatro fundadoras se vincularon a través del programa de aceleración GridX con Federico Kramer, emprendedor uruguayo y actual director ejecutivo.

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A partir de ese momento transformaron una investigación científica en una empresa, con el objetivo de llevar su tecnología al mercado en los próximos años.

Tras recibir una inversión de US$ 250.000 por parte de GridX, la startup, a la que nombraron NanoProX, atraviesa la etapa de ensayos preclínicos e in vivo.

“Estamos desarrollando una plataforma de nanopartículas de última generación que hace que la radioterapia sea más eficaz y segura para los pacientes con cáncer”, resumió el director ejecutivo de la empresa biotecnológica.

¿Cómo funciona?

Según explicó Kramer a Café y Negocios, las nanopartículas a base del elemento químico bismuto amplifican selectivamente la dosis de radiación dentro del tumor, lo que permite a los especialistas utilizar dosis de tratamiento más bajas, minimizando al mismo tiempo el daño al tejido sano y reduciendo los efectos secundarios.

Además, incorporan una molécula de direccionamiento que reconoce receptores sobreexpresados en las células cancerosas, permitiendo que las nanopartículas se acumulen selectivamente en los tumores.

La solución propone administrar estas nanopartículas por vía intravenosa antes de la radioterapia. Estas circulan sistémicamente y se acumulan preferentemente en los sitios tumorales, actuando como un amplificador de radiación localizado.

“Esto trae consigo dos ventajas fundamentales, la capacidad de ser más eficientes, hacer menos sesiones de radioterapia y tener más efecto, así como minimizar los efectos secundarios que tiene la radio como consecuencia de lo primero. También, al ser vía sanguínea, esto permite que se pueda acceder a tumores de difícil acceso, metastásicos, o tumores complejos”, sostuvo Kramer.

En este sentido, desde la startup están trabajando con foco en cáncer de pulmón, ya que consideran que es uno de los más complejos y con altos índices de mortalidad.

“Hemos demostrado en una primera prueba de concepto, reducir hasta un 45% el tamaño del tumor en una sola sesión de radioterapia”, sostuvo el ejecutivo.

En esta línea, el equipo proyecta realizar nuevas pruebas de concepto y avanzar en estudios de toxicidad.

Una vez finalizados los primeros ensayos in vivo y con los primeros resultados de toxicidad, la idea la startup es avanzar hacia una ronda de financiación que les permita continuar escalando en una industria extremadamente regulada, en la que cada paso demanda largo tiempo y capital.

“Siendo eficientes con los ensayos, en dos años y medio podríamos llegar a una fase uno”, sostuvo Kramer, en referencia a la primera etapa de pruebas en seres humanos.

Una tecnología compatible con los equipos actuales y con ambición de llegar al mercado global

Con esta solución, el equipo apunta a transformar la forma en que se aplica la radioterapia y mejorar los resultados para pacientes a nivel mundial.

El cliente final de NanoProX, en tanto, serán las clínicas de radioterapia, a las que la tecnología buscaría ayudar a mejorar la eficiencia de sus tratamientos y optimizar el uso de sus equipos.

En este sentido, detallaron desde la startup, la solución es compatible con los equipos de radioterapia estándar disponibles en cualquier clínica, sin necesidad de infraestructuras especializadas o costosas.

“Las nanopartículas están diseñadas para ser altamente estables en entornos biológicos y totalmente biocompatibles, gracias a un recubrimiento polimérico protector”, señalaron.

A futuro, los emprendedores apuntan a llegar con su solución al mercado global, y según detalló su director, el objetivo final es Estados Unidos y Europa.

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