Pero gracias al desarrollo de la IA generativa que irrumpió desde 2022, empezaron a cristalizarse nuevos proyectos que buscan favorecer la equidad, la filosofía principal que tienen desde la institución.
Los proyectos que ya funcionan
Uno donde aplican IA es en el sistema de apoyo a tutorías, operativo desde la segunda mitad de 2024. Para entender para qué sirve, primero hay que saber cómo funcionan los cursos de Ceibal. La institución ofrece cursos online —principalmente para docentes en formación o en ejercicio, es decir, adultos— y esos cursos siempre tuvieron una figura clave: el tutor. No es un docente en el sentido tradicional, sino una persona contratada para mantener el aula virtual activa: manda mensajes de aliento, responde dudas, corrige las tareas que los estudiantes van entregando y modera los foros de debate donde los participantes intercambian opiniones sobre los temas del curso.
El problema era el tiempo. Corregir cada tarea manualmente y redactar una devolución personalizada para cada estudiante llevaba horas. Y los foros podían acumular cien intervenciones que había que leer, procesar y resumir antes de poder cerrarlos.
Desde 2024, esos tutores tienen una herramienta de IA que lee la tarea entregada por el estudiante y genera automáticamente una corrección con comentarios detallados. El tutor recibe esa propuesta, la revisa, puede modificar cualquier parte —tanto el texto del comentario como la calificación— y recién entonces la envía al estudiante. "El tutor tiene la posibilidad de modificar tanto concepto como nota y luego enviar o dar su ok", explicó Amigo.
El impacto fue en dos dimensiones. La primera es la velocidad: el proceso se aceleró considerablemente. La segunda es la calidad de la devolución que recibe el estudiante sobre su trabajo. "Cuando uno mira en detalle los feedbacks que teníamos antes, en general era mucho más escueto y más genérico, como 'muy buena, muy bien, continuá'", dijo Amigo. "Y ahora se le da una retroalimentación muy próxima al momento en que entregó la tarea, que eso sí es mucho mejor para el aprendizaje, y más detallada y personalizada”.
La herramienta también resuelve otro cuello de botella: los foros. Cuando un debate acumula cien mensajes, la IA lee todas las intervenciones y genera un resumen. El tutor lo ajusta si hace falta y lo publica como cierre del intercambio. Esto liberó tiempo del equipo para concentrarse en las correcciones que requieren más conocimiento especializado.
Ceibal tiene dos perfiles en el equipo de tutorías: los especialistas en dinamización —que saben animar un aula virtual pero no son necesariamente expertos en la materia— y los expertos académicos, que sí dominan el contenido. "Eso nos permitió generar una eficiencia en ese proceso de tutorías y poder inyectar esos recursos en el componente más calificado", explicó Castelo. En concreto: el tiempo que antes se iba en tareas mecánicas ahora se destina a las devoluciones que realmente requieren criterio humano.
Este sistema fue presentado en una conferencia latinoamericana de tecnología educativa, donde fue elegido como uno de los mejores trabajos académicos del evento, y llegó a la final de un premio de innovación de PwC. Además, Ceibal desarrolla un estudio formal sobre sus resultados junto a la Universidad de Stanford. "Uruguay, Ceibal en particular, es muy interesante para universidades extranjeras porque es como un laboratorio a cielo abierto", dijo Amigo. "Tenemos muchos datos, tenemos una escala país con cosas implementadas."
La segunda herramienta en operación es un asistente de generación de contenidos integrado en Crea, la plataforma digital que usan docentes y estudiantes en el sistema educativo uruguayo. Disponible desde el año pasado, permite a los docentes crear materiales didácticos con apoyo de IA desde el entorno institucional. Que esté dentro de Crea no es un detalle menor.
Los estudios que Ceibal realizó con docentes revelaron algo concreto: muchos ya usaban herramientas de IA por su cuenta, pero con incomodidad. "La uso pero me da un poco de culpa", era una respuesta frecuente. "Todo ese marco de incertidumbre como que se iba cuando estaba algo en un contexto de Ceibal", explicó Amigo.
Los que vienen: exámenes, escritura y libros para todos
El tercer proyecto tiene fecha de lanzamiento definida: tiene que estar disponible antes de junio, cuando se realiza la prueba Acredita. Es un examen que administra ANEP y existe desde hace al menos ocho años. Está pensado para personas mayores de 21 años que no terminaron el ciclo básico de secundaria pero que consideran que, por su experiencia de vida y trabajo, tienen esos conocimientos. Si rinden y aprueban, obtienen el título equivalente.
Cada año se anotan alrededor de 10 mil personas. El problema es que llegan a rendir bastante menos, y aprueban menos aún. "Más o menos viendo números gruesos, llegan unos 7 mil y después salvan menos todavía", dijo Amigo.
Un estudio previo de Ceibal fue a buscar por qué tanta gente se cae entre la inscripción y el día del examen. Los hallazgos apuntaron a un componente emocional fuerte. "Hay muchas emociones en juego, el resultado es importante fuerte para el candidato o la candidata", dijo Amigo.
Una de las barreras más frecuentes era concreta y a la vez inesperada: no estar acostumbrado a usar una computadora. La prueba se rinde en formato digital, en un centro educativo con equipos que provee Ceibal. Para alguien que nunca o casi nunca usa una, la ansiedad de no saber dónde están las teclas puede arruinar una instancia para la que sí estaba preparado en contenido.
La plataforma que Ceibal lanzará aborda ese problema en dos partes. La primera es una sección de familiarización con la computadora: ejercicios simples para que el candidato aprenda a moverse en el entorno digital antes del día del examen. La segunda son ejercicios idénticos en formato y tipo a los de la prueba real, con corrección inmediata de IA. El candidato escribe un texto, lo envía, y recibe una devolución que le indica qué mejorar y cómo. "No llamamos aprendizaje porque es validación de saberes, de lo que en realidad debería saberse", aclaró Amigo.
La herramienta no enseña contenido nuevo; ayuda al candidato a demostrar lo que ya sabe. Existen programas de apoyo para candidatos de Acredita en el MEC, en ANEP y en algunos sindicatos, pero llegan a un porcentaje pequeño. La plataforma de Ceibal busca ampliar ese alcance.
El cuarto proyecto es un asistente de escritura argumentativa para estudiantes de noveno año —el primer año del ciclo básico de secundaria—, financiado por un fondo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).
La herramienta busca que los estudiantes practiquen cómo construir un argumento escrito: presentar una postura, desarrollarla con razones y sostenerla con coherencia. La IA acompaña ese proceso dando sugerencias y señalando debilidades, siempre con el docente presente. "Estamos haciendo un asistente de producción escrita que es justamente para noveno, para que practiquen el proceso de producción escrita argumentativa con inteligencia artificial", explicó Castelo.
El quinto proyecto es el más complejo en términos técnicos y el que involucra más actores: libros digitales accesibles para alumnos con discapacidad, desarrollado junto a UNICEF, OpenAI y ANEP.
Esta tecnología viene a solucionar un problema digital de acceso al contenido. Los libros escolares en Uruguay —como en casi todo el mundo— están mayormente en formato PDF, un tipo de archivo diseñado para que se vea siempre igual, como una página impresa. Eso es una barrera para muchos estudiantes. Quien tiene baja visión no puede escuchar el contenido, quien no puede ver las imágenes no recibe ninguna descripción de lo que muestran, y quien es sordo no accede a los contenidos que solo están en formato de texto convencional.
La herramienta toma ese PDF y lo convierte en un libro digital adaptado. La versión resultante incluye lectura en voz alta, descripción automática de cada imagen, un glosario integrado con definiciones de términos complejos, opciones de contraste de color para distintas condiciones visuales, e integración de lengua de señas uruguaya.
"En función de cuál es la situación del niño o de la niña se puede activar lectura fácil o descripción de imágenes o contraste", explicó Amigo. "Todos los estudiantes del aula trabajan con el mismo libro, pero cada uno adaptado a su situación."
Hacer ese trabajo a mano ya era posible: los libros de primero y segundo de primaria llamados Zorrito y Mulita ya existen en versión accesible elaborada manualmente. El problema es que ese proceso es lento y caro. Con IA, la herramienta hace aproximadamente el 80% del trabajo de adaptación; un especialista humano revisa y completa el resto. "Son procesos lentos y caros", sintetizó Amigo. "La idea de tener una herramienta que haga el 80% de la tarea con inteligencia artificial y luego un usuario especializado termine de acomodar, permite acelerar mucho ese proceso y bajar también los costos."
UNICEF eligió Uruguay como país piloto porque Ceibal permite probar cosas a escala real con infraestructura instalada. Este año trabajarán con 150 docentes capacitados en la herramienta y con cinco libros seleccionados. El acuerdo contempla también una etapa siguiente: si otros países quieren replicar la experiencia, será Ceibal —a través de su brazo internacional, la Fundación Ceibal— quien los acompañe.
"Hay parte del acuerdo de trabajo de este año que es generar al menos las primeras guías o elementos que permitan que si hay otros países interesados, sea Ceibal a través de Fundación el que ayude a esos países a sumarse a esto", detalló Castelo.
Por qué los estudiantes no acceden directamente a estas herramientas
Ceibal no entrega herramientas de IA directamente a los estudiantes. Esa decisión atraviesa todos los proyectos y tiene una lógica explícita. "Lo que es importante para nosotros es ir dando los pasitos de escenarios con menos riesgo a escenarios con más riesgo", explicó Amigo.
En concreto, eso significa que las herramientas llegan primero a los docentes adultos, se mide qué pasa, se ajusta, y recién cuando hay evidencia suficiente se avanza. Y cuando se lo hace con estudiantes, siempre es con el docente como intermediario activo. "Para estudiantes, liberar cosas donde el docente no tenga un rol protagónico" es algo que Ceibal descarta, según Castelo.
¿Quiénes son los que más adoptan estas tecnologísa? Los estudios que la institución realizó el año pasado con docentes —encuestas masivas, entrevistas en profundidad y relevamientos en territorio— mostraron diferencias claras entre perfiles. Los profesores de materias STEM —sigla en inglés para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— tienen más disposición a experimentar. Los de otras áreas son más cautelosos. "Hay docentes que están mucho más cercanos a la tecnología, que son los de STEM, y hay otros que son más reticentes y tienen una perspectiva más crítica", dijo Castelo.
La pregunta de fondo —si la IA es buena o mala para los estudiantes— no tiene una respuesta única, según Amigo. "No es lo mismo un niño dejado con una herramienta solo sin ningún tipo de filtro, que no sabemos cómo funciona, que no ha pasado testeos nuestros, a un adolescente que en un contexto de aula mediado por un docente participa en una actividad de redacción donde puede interactuar con una herramienta de IA desarrollada acá con los preceptos dados por expertos en lengua", comparó.
Para Castelo, no actuar también tiene un costo. "Si no hacemos algo, esa brecha puede ser ampliada", dijo. La preocupación es que quienes ya tienen más acceso y más educación sean los únicos que aprovechen estas herramientas. "Hay una brecha inicial que es de acceso y otra que es de saber cómo utilizarla", agregó. Ceibal apunta a las dos.