Víctor Valle, ex CEO de Google Argentina, visitó Uruguay y dio una conferencia ante la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) donde planteó que la respuesta a la inteligencia artificial pasa por la vida interior y la dimensión espiritual del trabajo. Advirtió que entre el 60% y 70% de la fuerza laboral va a necesitar reentrenamiento en los próximos cinco años.
Valle planteó que la inteligencia artificial obliga a una pregunta existencial que excede lo tecnológico. "Si yo me defino por mi trabajo, si yo me defino por mi parte intelectual y emotiva, ¿qué soy yo si la máquina me lo saca?", sostuvo el ex directivo, quien contó que en marzo hizo un curso de IA en el MIT.
Para Valle, esa es la crisis existencial que atraviesa a muchas personas en el mundo, y la rastreó en una tradición filosófica. "Tiene que ver con una sociedad que se ha formado sobre ideas que surgieron ya hace un tiempo, como Kant, sobre todo Hegel, que negaban los trascendentes o la capacidad del hombre de conocer la esencia de las cosas", explicó.
A esa mirada le contrapuso una respuesta cristiana. "Los cristianos no tenemos la respuesta a la inteligencia artificial, no hay que inventar nada nuevo, hay que primero ir a la filosofía clásica y después a lo que nos dio Jesús. Y eso que nos da es apostar a la vida interior", afirmó.
Sostuvo que esa vida interior "es para lo que estamos hechos, para conocer a Dios, para contemplar". Y la definió como "un recibir, un estar en el mundo en contacto con lo divino". Para Valle, frente al avance de las máquinas, "sabemos hacia dónde vamos y quiénes somos: una identidad fundada, que somos imagen y semejanza de Dios".
El ex CEO de Google Argentina relató una experiencia personal reciente en la Selva Negra, en Alemania, donde estuvo después de un congreso de empresas. "Vi un grupo de árboles, la inmensidad de esos árboles con ese sol y esa temperatura tan agradable. Y me impactó. Me superaba la belleza que yo estaba viendo, y dije: esto es Dios", contó.
A partir de esa anécdota planteó el límite de la máquina. "Uno podría describir racionalmente la luz, el contraste, los colores, la temperatura. Pero era una cosa que mi conocimiento muy propio humano puede captar y que siempre va a ser superior a la máquina. La máquina no va a poder conocer como nosotros conocemos. Y por supuesto no conocer a Dios".
Valle citó al filósofo alemán Josef Pieper, sobre cuyo pensamiento dijo estar trabajando con un cliente. Pieper, recordó, denunció la sociedad productivista de la era industrial, "que usaba al ser humano, lo vaciaba de lo humano, lo convertía en una herramienta, en un engranaje". Para Valle, el desafío hoy es que "nadie sea considerado un mero engranaje" en una empresa atravesada por la IA.
La IA en las empresas y "la responsabilidad social que no se puede evadir"
En la dimensión empresarial, Valle planteó que el cambio ya está ocurriendo dentro de las compañías más allá de la decisión de los directivos. "Por más que nosotros como directivos no estemos aceptando la IA activamente, nuestros empleados la están usando", sostuvo. En Estados Unidos a ese fenómeno lo llaman IA en las sombras: gente que usa IA sin permiso para ser más productiva.
Citó un estudio de Microsoft según el cual el empleado promedio tiene un impulso de productividad de entre 20% y 30% con inteligencia artificial. "Algunas personas, que son quizás con más dones, hacen ahora el trabajo de 10.000 personas", agregó. Mencionó el caso reciente de un ingeniero de Google que pasó a Meta por 140 millones de dólares.
Valle también describió al robot Figure 03, que clasifica 1.000 paquetes por hora en California y ya lleva 173.000 paquetes sin errores. "Estiman que va a estar a la venta el año que viene entre 20.000 y 30.000 dólares", dijo. En China ya hay humanoides a 8.000 dólares, agregó. Sobre la inversión global, recordó que Meta destinó casi el 40% de sus ventas a IA el año pasado, y que la suma de las grandes tecnológicas "excede como mucho el PBI conjunto de Argentina y Uruguay".
En ese contexto, planteó que el reentrenamiento de los empleados es una de las áreas de mayor responsabilidad social de los empresarios. "Vamos a tener que entrenar a toda la gente como base. No hay trabajo que en una parte no lo pueda ayudar la IA. En los próximos cinco años como mínimo, el 60-70% de la fuerza laboral. Y es una responsabilidad que los empresarios no podemos evadir", sostuvo.
Para ilustrar la mirada que reivindica, contó una anécdota con un cliente en México. "La primera pregunta que me hizo el CEO fue: ¿a cuánta gente le voy a echar con esto? No quería echar a nadie". Valle contó que su recomendación fue otra: "Pensá que podemos aumentar tu negocio, ganar más plata. La IA puede reemplazar, pero no tenés que echar". Sobre ese proyecto final, agregó: "No hubo que echar a nadie y hubo un montón de beneficios para la empresa".
También advirtió sobre el riesgo de vaciar a las empresas de su memoria interna. "Si la gente se va, ¿qué queda? No es solamente un conocimiento objetivo, hay cosas que tienen que ver con la cultura, con la historia de la empresa".
Valle planteó que las habilidades a desarrollar en familias, escuelas y empresas son el pensamiento crítico, la curiosidad, la creatividad y la empatía. Y propuso revisitar las virtudes clásicas desde el marco de la tecnología, apoyándose en el libro El ocaso de la edad moderna de Romano Guardini, para construir un marco ético que permita "dominar la IA y llevarla al bien común".
En la conferencia reprodujo un fragmento del avatar de Enrique Shaw, fundador de ACDE y posible santo argentino, creado con IA para el encuentro anual del mes pasado en Buenos Aires. El equipo de Valle alimentó la herramienta con textos y conferencias de Shaw, clonó su voz y le hizo siete preguntas contemporáneas.
Sobre tecnología, el avatar de Shaw respondió: "El progreso científico, técnico u organizativo jamás debe ser a expensas de la dignidad de los trabajadores. La empresa, por su naturaleza, debe ser siempre un instrumento de dignificación humana. La tecnología debe ser un instrumento para un fin superior".
Valle cerró su exposición en Uruguay con una frase de ese mismo avatar: "Debemos orientar estos desarrollos para el máximo incremento de la personalidad de cada uno de nuestros colaboradores, promoviendo la ascensión del hombre para ser hombres mejores y dignos de su destino sobrenatural".