4 de agosto de 2026 19:00 hs

Al menos 13 títulos de cuatro escritores uruguayos figuran en la lista oficial de libros alcanzados por la demanda colectiva contra la empresa de inteligencia artificial Anthropic en Estados Unidos, que terminó en un acuerdo de US$ 1.500 millones por la descarga de libros pirateados. Son obras de Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Horacio Quiroga y José Enrique Rodó.

La demanda la iniciaron en 2024 tres autores estadounidenses, que en el expediente figuran como Andrea Bartz (autora de novela misteriosa), Charles Graeber y MJ+KJ: de ahí que el caso se conozca como Bartz v. Anthropic. Sostienen que la empresa violó la ley de copyright al bajar libros de sitios piratas para entrenar sus modelos de inteligencia artificial.

La Fundación Mario Benedetti, que administra los derechos del escritor, dijo a El Observador que "no tiene conocimiento absoluto" del caso y la editorial que tenía sus derechos en Uruguay en el momento en que lo escribió desconocía el asunto.

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Como nadie presentó el reclamo formal que exigía el acuerdo —un formulario cuyo plazo venció el 30 de marzo de 2026—, la obra de Benedetti quedó dentro del expediente pero fuera del reparto del dinero de este acuerdo, estimado en unos US$ 3.000 por obra.

Cuáles son las trece obras uruguayas que están en la lista

De Benedetti hay un solo título: Montevideanos Planeta como editorial identificada y Harry Morales, su traductor al inglés, entre los autores registrados.

Eduardo Galeano es el uruguayo con más presencia: nueve entradas, que corresponden a ocho obras. Cinco de ellas figuran por su edición traducida al inglés: Las venas abiertas de América Latina, Días y noches de amor y de guerra, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, Bocas del tiempo y El fútbol a sol y sombra.

Las otras tres son los volúmenes de Memoria del fuego, registrados en español: Los nacimientos, Las caras y las máscaras y El siglo del viento. Los nacimientos es el único caso que aparece dos veces en la lista, porque también está registrada su traducción al inglés.

Los sellos que figuran como editoriales identificadas son Siglo XXI de España en los tres tomos de la trilogía, y editoriales estadounidenses —Monthly Review Press, New York University Press, Henry Holt, Open Road y PublicAffairs— en las traducciones.

En varias de esas ediciones el autor registrado no es Galeano sino su traductor: Cedric Belfrage en Memoria del fuego y Mark Fried en El fútbol a sol y sombra, donde figura como único autor de copyright.

De Horacio Quiroga hay dos títulos, ambos en inglés y de editoriales universitarias estadounidenses: Los desterrados y otros cuentos (University of Texas Press) y La gallina degollada y otros cuentos, la única de las trece entradas clasificada en el listado como material educativo.

Cierra Ariel, de José Enrique Rodó, a nombre de El Cid Editor. El claimant registrado es Carlos Fuentes, autor del prólogo de esa edición.

El entorno de Galeano consultó a sus editoriales

Desde el entorno de Eduardo Galeano informaron a El Observador que la semana pasada consultaron sobre la situación a las editoriales asociadas al escritor, luego de conocerse la demanda contra Anthropic por el uso no autorizado de libros para entrenar modelos de IA.

Explicaron que, por la escala de producción del autor y la complejidad de los acuerdos internacionales, son las empresas editoriales las que gestionan y custodian directamente los derechos de autor de la obra.

Señalaron también que la viuda del escritor y sus herederos no realizan ese control de forma directa, por la dispersión de los derechos en múltiples países y traducciones. Como un proceso judicial de esta magnitud implica altos costos de litigación en Estados Unidos, la representación legal y los eventuales reclamos se canalizan a través de las editoriales con las que se asoció.

Por el momento, el entorno del autor espera una respuesta formal de las editoriales para verificar qué obras figuran en los registros del caso y confirmar si se hicieron las gestiones dentro del acuerdo. El objetivo es determinar los pasos a seguir y evaluar si corresponde reclamar compensaciones por la reproducción de sus textos.

De julio de 2021 a 2024: los libros que Anthropic bajó de sitios piratas

¿Cómo los libros de cuatro autores uruguayos aparecen en una demanda colectiva por derechos de autor en Estados Unidos contra una empresa de IA?

Para entenderlo hay que saber cómo es que funcionan los sistemas de inteligencia artificial como Claude, desarrollada por Anthropic.

Para funcionar, Claude necesita textos. Muchos textos. Son la materia prima con la que entrena su sistema. ¿Y qué es entrenar? No es otra cosa que darle a los algoritmos enormes cantidades de texto para que aprendan patrones de escritura y puedan después redactar, inferir y responder mejor.

Una de las formas en las que Anthropic consiguió esos textos fue a través de sitios web de libros pirateados. Uno se llama Library Genesis (LibGen) y el otro Pirate Library Mirror (PiLiMi). De ahí bajó unos 7 millones de archivos: hasta julio de 2021 del primero, en agosto de 2022 del segundo.

¿Qué pasó después? En 2024, tres autores estadounidenses la demandaron por entender que lo que hizo Anthropic fue indebido. La empresa tecnológica rechazó las acusaciones. Su defensa fue el fair use, la figura estadounidense que permite usar obras protegidas sin permiso en determinados casos.

Junio de 2025: el tribunal parte el caso en dos y aparece la lista

En junio de 2025 el tribunal separó dos preguntas que hasta ahí iban juntas. Definió que entrenar modelos de IA con libros era uso legítimo, y por lo tanto no había infracción. Pero dejó para el juicio la otra: si también era legítimo descargarlos de LibGen y PiLiMi.

Ahí estaba el dinero. La ley de copyright estadounidense fija indemnizaciones de entre US$ 200 y US$ 150.000 por obra. En julio de 2025 el tribunal habilitó a los tres demandantes a representar a todos los titulares de derechos, y el juicio quedó fijado para diciembre de ese año.

Pero el juicio no empezó porque las partes acordaron antes. Según el documento, "el acuerdo resultante es el mayor acuerdo de una demanda colectiva por derechos de autor de la historia", y prevé "aproximadamente US$ 3.000 por obra".

Faltaba definir quiénes estaban adentro. Los abogados que presentaron la demanda colectiva cruzaron los archivos descargados por Anthropic con los registros de la Oficina de Copyright de Estados Unidos y con las bases de ISBN de la industria editorial.

El ISBN y el ASIN son como la cédula de identidad de un libro: un número único que identifica cada edición –el ISBN a nivel internacional, el ASIN dentro de Amazon– y que permite distinguirla de cualquier otra.

Eso explica por qué la mayoría de los libros en otros idiomas quedó afuera. "Las obras que no están en inglés tienen tasas de registro muy bajas", dice el documento oficial.

Y agrega: "De los aproximadamente 4 millones de obras únicas que Anthropic descargó, alrededor de 2,5 millones estaban escritas en idiomas distintos del inglés. La mayoría de esas 2,5 millones de obras no estaba registrada". Sin registro en la Oficina de Copyright estadounidense no hay lugar en la lista.

El texto oficial lo admite sin vueltas: "Es posible que su obra haya estado en estos conjuntos de datos sin su conocimiento". Y aclara que buscar en el listado "es la única forma de determinar si su obra está incluida en el acuerdo".

La fecha límite para sumarse a la demanda colectiva

El 9 de febrero de 2026 venció el plazo para excluirse del acuerdo –el opt out, que implicaba renunciar al pago pero conservar el derecho a demandar por cuenta propia– y el 30 de marzo cerró el del Claim Form, el formulario sin el cual no hay pago.

La consecuencia está escrita en el documento: "Si usted no hace nada y todos los demás titulares de derechos de su obra tampoco hacen nada, no recibirá un pago del acuerdo. Además, al permanecer en la clase, usted renuncia a su derecho a demandar a Anthropic por su cuenta por los mismos reclamos liberados".

Esa renuncia alcanza solo a las obras del listado y a la conducta pasada: no se liberan "reclamos basados en los resultados de los modelos de IA".

Abogados especializados en derechos de autor explicaron a El Observador que accionar en la justicia de Estados Unidos contra un gigante tecnológico es "carísimo" y que no tiene sentido lógico ni financiero que un autor o heredero intente demandar por su cuenta de forma individual libro por libro.

El caso de un periodista argentino

En el mismo listado figuran los tres libros del argentino Maximiliano Firtman, programador, profesor, periodista y autor de manuales técnicos de programación informática publicados por la editorial estadounidense O'Reilly Media.

A diferencia de la mayoría de los libros en español, estos tres fueron publicados en inglés por una editorial estadounidense y registrados ante la Oficina de Copyright de ese país, la condición que define quién queda dentro del acuerdo y quién no.

Firtman marcó a El Observador una distinción sobre el listado: "Que estén en la lista no significa que los autores hayan reclamado, pero muy seguramente reclamaron al menos los editores. No sé qué pasa cuando reclaman los editores y no los autores".

Para ese punto el acuerdo prevé una opción por defecto: en los libros comerciales y de editoriales universitarias, el pago se divide 50 y 50 entre autor y editorial, salvo que alguna de las partes reclame un porcentaje distinto y lo respalde con el contrato.

"El acuerdo inicial es 50% para el editor y 50% para el autor; en mi caso mi editor aceptó la distribución; si no la aceptaba o no la aceptaba yo, íbamos como a una discusión individual", explicó.

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