16 de marzo 2026 - 5:00hs

Que ChatGPT, que Netflix, que Disney, que Spotify.

La tendencia es evidente: cada vez hay más plataformas que cobran suscripciones. Y cuestan plata.

Un usuario uruguayo que paga solo Netflix y Spotify Premium puede destinar entre US$ 204 y US$ 324 al año solo a estas dos suscripciones, dependiendo del plan de la plataforma de streaming que elija. Con los planes más básicos, Netflix con anuncios (US$ 7,99) y Spotify Premium individual (US$ 8,99), el gasto ronda US$ 16,98 por mes, lo que equivale a unos US$ 203,76 al año. Si se opta por un plan intermedio de Netflix, el desembolso mensual puede subir a cerca de US$ 26,98, es decir, alrededor de US$ 323,76 anuales. Esto representa aproximadamente entre $8.000 y $13.000 al año solo en estas dos plataformas. Y estamos dejando afuera Disney+ (y por supuesto el costo base de la fibra óptica que se usa para otros fines).

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Y ya no es solo consumir contenido. Porque también hay quienes pagan iCloud o algún servicio de inteligencia artificial.

Una forma de ver este aumento de suscripciones son lo que pagan de impuestos estas grandes plataformas en el país. Entre 2018 y 2024, la recaudación por IVA por suscriptores uruguayos que pagan estas plataformas se triplicó, pasando de unos 384 millones a más de 1.475 millones de pesos, según un expediente del Ministerio de Economía y Finanzas y la DGI.

El fenómeno es global. La economía de suscripciones creció más de 400% desde 2012 en todo el planeta, según el Subscription Economy Index (SEI), un informe de referencia publicado por el Subscribed Institute de Zuora que analiza el crecimiento y la resiliencia de las empresas que utilizan modelos de ingresos recurrentes.

Las grandes plataformas están al tanto de esto y ya lanzan planes con publicidad (como Netflix).

Pero los usuarios, ¿cómo podemos pagar menos?

Una es juntarse con otra persona y dividir costos.

De hecho, en el mundo se han creado startups que buscan abaratar este fenómeno. Y en Uruguay hay una que crece desde el año pasado con buen ritmo y busca consolidarse en el país.

Se llama DivSub y es cofundada por Pedro Azambuja y Juan Etcheverry. En pocas palabras, buscan ordenar y formalizar el uso compartido de suscripciones digitales entre personas.

El servicio funciona como un intermediario entre quienes ya pagan un plan habilitado para sumar miembros y quienes quieren acceder a ese mismo servicio a un costo menor.

De acuerdo con los emprendedores, la plataforma distingue entre dos tipos de usuario. Por un lado está el administrador, que es quien paga directamente el servicio original. Por otro, el cosuscriptor, que se incorpora a ese grupo y abona una fracción del costo total, en función de la cantidad de miembros que admite cada plataforma.

Los fundadores señalaron que el modelo no consiste en vender cuentas ni en revender accesos. Según explicó, el funcionamiento se apoya en los planes multiusuario o en las opciones de miembros extra que algunas plataformas ya contemplan. "Nos basamos en sus términos y condiciones", indicó Etcheverry.

También indicaron que uno de los objetivos es evitar que las personas tengan que ocuparse de cobrarle todos los meses a quienes comparten una suscripción. En ese punto, la plataforma asume el rol de intermediaria y concentra tanto el cobro al cosuscriptor como la liquidación al administrador.

Juan y Pedro sostuvieron que el sistema busca proteger a las dos partes. Según detallaron, el dinero que paga quien se suma a una suscripción no se libera de inmediato, sino que se retiene durante un período para comprobar que el acceso se mantenga activo. Si el servicio no se presta en las condiciones previstas, la plataforma puede reubicar al usuario en otro grupo o devolverle el dinero.

En los casos en que el acceso se comparte mediante credenciales, explicaron que esa información queda alojada dentro de la propia web y no se envía por canales informales. A su vez, afirmaron que existen medidas de control para alertar sobre bajas de usuarios y administrar cambios en las contraseñas cuando corresponde.

Los emprendedores definieron a DivSub como una plataforma orientada al ahorro en servicios digitales. En palabras de Juan, la iniciativa busca ofrecer “una plataforma que busca el ahorro inteligente”, a partir de una división ordenada del gasto y dentro de los límites de uso que fija cada empresa.

Según su visión, el servicio también puede resultar beneficioso para las propias plataformas. Por un lado, porque ofrece una alternativa legal frente a la piratería. Por otro, porque puede acercar usuarios que, por precio, no contratarían una suscripción de forma individual.

Otras tendencias

En otros países empezaron a emerger otros fenómenos. Según reporta la revista Fortune, el "agotamiento por suscripciones" está impulsando a la Generación Z a redescubrir el valor de lo tangible. En declaraciones recogidas por el medio, jóvenes consumidores describen un sentimiento de "desesperación digital" al auditar sus finanzas y descubrir que están destinando casi 1.000 dólares anuales a servicios de streaming que, en muchos casos, apenas utilizan.

Esta migración hacia el formato físico no es solo una cuestión de nostalgia estética, sino de seguridad de propiedad. los jóvenes están volviendo a los vinilos y los DVDs bajo una premisa de hierro: "Amazon no va a entrar en tu casa y llevarse tu DVD".

Las grandes plataformas están atentas a este fenómeno. Gmail lanzó este año una función llamada "Administrar suscripciones". Lo que hace es centralizar la cancelación de suscripciones, newsletters y correos promocionales no deseados con un solo clic, tanto en la web como en la app móvil. Esta herramienta facilita la limpieza de la bandeja de entrada al listar todos los remitentes recurrentes en un solo panel.

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