Prometieron volar, tu cuarto disco de estudio, tiene una historia particular respecto a su tapa. Una foto que cambió el proyecto cuando apareció.
Cambió el sentido. Yo estaba empezando a escribir las canciones y el disco tenía otro nombre porque me había emocionado con una canción en el fluir de escribir y avanzar con la composición, después hacer esas bolas de papel y tirarlas. Estaba en ese proceso, modo taller de música. Y encontré una foto que me habían sacado a los cuatro años: yo vestido de Superman, con cara de decepción, cara de superhéroe estafado.
Me pegó mucho esa imagen. Es una foto que no veía hace mucho tiempo. Y es una foto que representa y representaba lo que estaba sintiendo en ese momento, cuando estás activando el modo superhéroe pero no tenés tantos poderes. Fui papá por segunda vez hace poco, me agarró una especie de era de la preocupación y me sentía muy vulnerable. Creo que es el contrapunto de una frase que escuchamos mucho de los artistas: este disco es la foto de la banda. Acá fue la inversa: esta foto es un poco la sensación en la que está el artista en este momento. Ahí se empezó a reconfigurar y aparecieron dos canciones que me ponían un poco en escena.
¿Cuáles fueron?
Mil disparos y Tarde o temprano, que es la que cierra la canción y a mi manera de verlo reúne todas las emociones de este disco en conjunto.
Decís: Ojalá pueda pintarte el mundo entero y la luna aunque no me salga. Yo no la pude tocar, me prometieron volar pero tu mano en mi espalda tarde o temprano me hará alcanzarla.
Así dice. Esa canción se la escribí a mi hijo recién nacido y me di cuenta cuando la estaba grabando que también me la había escrito a mí. Esta preocupación. El estribillo dice: quédate en un pedacito de luz y si todo el mundo está oscuro, voy a trabajar para mantenerte uno prendido. Me pasó cuando fui papá que mi sensación, sin que sea un agobio, fue “que no les pase nada grave a los pibes”. Me brotó esa sensación de que esto salga bien, que supone una ilusión. Es una ilusión porque después del momento que los hijos nacen ya no son más tuyos. Siempre estamos inmersos en promesas, desde todos lados: desde el marketing, la política, lo familiar, los vínculos, arrancamos diciéndonos vos sos el amor más grande de toda mi vida. Vivimos muy inmersos en las ilusiones y creo que también es producto de levantarnos de la cama y tener cosas que nos motiven.
¿Cómo pensás que ese niño de cuatro años vería al Benjamín de hoy?
En mi vida adulta pude continuar un camino en donde con todas las decisiones que tomé siempre estuve lo más cerca de la libertad o lo que entiendo como libertad porque al final uno no es realmente libre, siempre hay en las decisiones, siempre hay contaminación. No sé si somos totalmente libres pero sí siento que nos acercamos siempre o yo intenté siempre acercarme a hacer lo más libre que pueda y eso es lo que mantengo hasta hoy y entiendo que le generaría orgullo.
El disco justamente habla de esta distancia entre la ilusión de ese niño y la realidad lo que uno finalmente consigue. ¿Qué es para vos volar hoy? ¿Qué es lo más cercano a esa promesa que has conseguido?
Seguir haciendo las cosas que me gustan y transitar lo menos posible, o lo menos seguido posible, esa sensación de estafa que está en la cara de la foto. Como que todas las cosas que yo haga, me proponga hacer, solo vuelvan en el pensamiento y en el recuerdo como algo que me encantó, que la pasé bien, que me gustó, porque es como tratar de revalidar ese presente en el que estamos que es lo más valioso. El futuro es un misterio, el pasado es un recuerdo, y lo que vivís es el momento. Después tenés que encontrar qué es el momento del presente, son horas, días, meses, lo que sea, pero para mí volar hoy es transitar las cosas sin sentir que me voy a arrepentir de hacerlas, porque eso es horrible.
Hay experimentos, que en su momento fueron muy vanguardistas pero ahora ya está lleno de experimentos online, donde le preguntan de qué se arrepienten a gente antes de morir. Y son poco originales, la mayoría son como "no pasé el suficiente tiempo con mis afectos como debería de haber pasado". Hubo una época de la historia en donde era el común denominador a trabajar mucho y proveer de cierta manera, entonces estabas fuera de tu casa. Creo que era una generación que se hacía menos preguntas. Y hoy creo que, por lo menos yo, me cruzo con gente que trata de repensar un poco más cuáles son las prioridades.
Hace un tiempo dijiste en una entrevista que encontrar tu vocación te trajo calma, que eras un niño bastante revoltoso, bastante activo podemos decir.
Qué buena que fuiste. Es re activo el pibe. Una pesadilla.
¿Eras una pesadilla?
Soy el último de cinco hermanos y entiendo que parte de mi infinito movimiento era buscar un lugar en la manada. Que me vean, que me quieran, qué sé yo. Con el tiempo entendés más a tus papás, entendés a tus hermanos, entendés la vida. Tuve una infancia feliz. No tengo recuerdos torturados de la infancia, pero claramente la energía con la que yo vi en este mundo, en conjunto con el lugar que ocupaba en mi primera sociedad que es la familia, exacerbó una personalidad que hasta hoy mantengo, que es un poco irreverente.
Cantar te dio calma. ¿En qué momento te diste cuenta que eso estaba cambiando tu energía?
Fue como un proceso que culminó en el 2008-2007 después de mucha depresión. Tuve varios asuntos de salud mental que tuve que atravesar, que claramente aparecieron para que yo termine de revelar qué era lo que quería hacer en mi vida. Estuvo buenísimo haber atravesado ese proceso y entender que también hay momentos donde abrís ciertas puertas y ya no podés volver a ser la persona que eras antes de abrirla. Eso es lo que trae calma. Son estas aguas las que yo elijo para mi vida.
No es fácil atravesarlo.
No. Es re difícil. Lo peor de todo es cuando el psicólogo te dice que depende de vos. Decís: ¿De mí? Pero justamente soy la persona en la que menos confío. Por eso también es tan revelador todo lo que hay después de ese trabajo. Es muy difícil atravesarlo y a la vez te da mucho poder sobre uno mismo, y muchas herramientas para poder encontrar esa calma que en definitiva es algo muy difícil de lograr. Hay muchos otros objetivos que son mucho más fáciles que estar tranquilo. Como, che, ¿y vos qué eres para el año que viene? ¡Uh, estar tranquilo! Es un montón. Es pila estar tranquilo, es un montón. Pedí otra cosa, un safari. Yo de chico era nervioso y claramente lo que necesitaba era hacer ese cambio de piel.
Decías que entraste en una era de la preocupación vinculada con la paternidad.
Te preocupas. Naturalmente, y no soy una persona preocupada. No soy una persona alarmada.
¿Y encontraste en tu música una forma de suavizarlas?
Sí. La música es mi lugar de calma, es mi lugar de disfrute, es el lugar en donde convoco a los demás a que sean un poco más felices conmigo. Es el lugar donde busco cosas bellas y eso me hace bien. Eventualmente, espero que mis hijos vean siempre un padre que busca estar bien y no lo contrario. Mismo con mi mujer, hacer cosas que nos hagan bien para después estar bien con el otro.
En Permitieron Volar también hay algo de la promesa del amor. Lo que te prometen en un momento que puede ser el amor y lo que puede terminar siendo, desde el dolor de la pérdida o de la separación. Desde Cómo duele, que es la canción que abre el disco, a Qué bien me hacía olvidarte.
Es por eso que Cómo duele abre el disco. En esta era de la preocupación es una especie de de himno al sobrepensador, a la persona que le da 200 vueltas a cosas, y yo he sabido ser así, muy manija, muy sobrepensante. Es algo que hasta el día de hoy trato de abandonar porque no ha sido para nada lo clarificador que es la acción. Es un segundo sobre las horas, años, días, meses, milenios, que te lleva a sobrepensar algo. Es increíble el nivel de contrapeso que genera hacer algo mucho más que pensarlo. De eso habla la canción.
¿A vos te pasó eso cuando empezaste a sacar tus canciones? Cuando decidiste finalmente dedicarte a la música, además de la actuación. Siempre decís que sentís que en un punto saliste tarde.
Salí tarde con respecto a mi deseo, no en términos calendario. La canción dice en el segundo verso: Me están dejando sin lugar las terminales nerviosas, me quemaba, escuchaba Cómo eran las cosas –que es la canción de Babasónicos–. No estoy pudiendo. No la estoy viendo, tengo que salirme de mí. Porque el espiral en el que te metes cuando sobrepensas las cosas es al revés a la meditación, que es la expansión pero hacia adentro. El sobrepensar es una espiral espantosa. Entonces es cantarlo para que no pase más o para que pase menos o para cuando pase tener la alerta prendida. Cuando empecé a sacar mis canciones hace casi 10 años dejé de sacralizar la música como algo que no se puede abordar, la música como algo intocable, como algo sacro, como algo maravilloso. Y la música es acción, la música es para compartir, la música es para otros, es para mí. Lo empecé a vivir de esa manera y fue una linda manera de que la olla presión abra la válvula.
En este camino del desamor y de compartir las canciones se tocan en este disco con No me dediques más canciones.
¿Cualquiera se puede relacionar de alguna manera, no? ¿A quién no le han dedicado una canción? Una canción que no podés escuchar más porque te rompe el corazón. El disco este tiene días nomás afuera, en las plataformas, en todos lados. Es una canción que me di cuenta que está despegando y va a tomar su camino. Está creciendo mucho. Es una idea que siento que estaba ahí. Estaba en una conversación y un amigo le dice al otro: Lo peor que te puede pasar es que una persona que ya no podés ni ver te haya dedicado tu canción favorita. Porque es una manera de bloquear tesoros.
Una forma de contaminar.
Sí, contaminar, llenar de pus lugares y cosas preciadas que nosotros tenemos. Y de hecho, hay mecanismos para sobrellevar eso: por ahí no hay que decirle a todo el mundo cuál es tu canción favorita. Después surge una decepción, te cagan, te traicionan, y te arruinan. No es grave, pero hay algo ahí como medio pop que es como uy, no me dediques más canciones. Esa parte déjamela a mí. Y ahí nació esa canción.
Una de tus canciones es una de las más dedicadas del último tiempo: Para Siempre.
Para Siempre fue una explosión que yo no imaginaba y de repente la empezamos a escuchar en todos lados: casamientos, bautismos, nacimientos. Impresionante. Me da mucho orgullo. Es una canción que sigue creciendo y que logró algo que al principio yo miraba de reojo. Sole Pastorutti me abrió la cabeza y me dijo: Es maravilloso que te pase una cosa así. Es una canción que me trascendió. O sea, mucha gente conoce la canción y no sabe que es mía, que la canto yo, y entonces yo pensaba: viste el esfuerzo que uno hace para que sepan de quién es. Y Sole me dijo: Maestro, es lo mejor que te puede pasar. A ella le pasó con Brindis. Al final muestra el poder que tiene la canción. Muestra que las canciones tienen su recorrido y nosotros venimos por detrás y entendí que está buenísimo.
Yo estoy en una campaña: dediquen con responsabilidad afectiva la canción. A mí me encanta que use la canción para dedicar, pero la canción dice “para siempre”. Si vos vas en tu cita número 3 con la misma persona y el domingo a la noche le decís para mí somos esto y le mandas Para siempre es un montón. Estoy embarcado en eso, forma parte del plan de gobierno. Por favor no generemos más ilusiones de las que ya el mundo nos genera a nosotros.
Este disco de alguna forma vuelve al pasado, pero no de una forma nostálgica ni melancólica. ¿Cómo te paraste desde ese lugar?
Porque la nostalgia es una trampa, decía Cinema Paradiso. Es un lugar calentito, donde hay café y te sentís bien pero no forma parte del presente que es los que tenemos que explorar y disfrutar. Es un engaño, son escenas que se nos quedan, que nos hacen felices y que cuanto más tiempo pasa más fácil es atribuirles felicidad. Este disco tiene una nostalgia que mi niño me está como observando, pero no quería que sea un disco triste y bajón porque no estoy así. Incluso esta situación de la tapa y cómo me pegó este momento en el que estoy, no lo veo como un reproche sino puede incluso ubicarse como una manera de agradecer. Estoy contento dónde estoy y cómo estoy ahora. Solo que me brotaron miedos. Y también trato de ver cómo muchas personas que tengo alrededor, y yo por momentos, nos sentimos como estafados con las realidades. Entonces tiene que ver con eso también, el Prometieron Volar es todo el tiempo nos están prometiendo mundos maravillosos y cosas increíbles que van a suceder casi mágicas y eso probablemente no lleguen nunca.
El sábado que viene volvés a Montevideo para la presentación tu disco. ¿Cómo es para vos este momento de entrar en contacto con la gente, escucharlos por primera vez cantar tus canciones y ver cómo las reciben?
Está buenísimo. Me genera una adrenalina que me hace bien, que me motiva, que me hace sentir muy pleno. Es muy loco también conocer al público en base a qué canciones festejan más y es un poco también entender qué es lo que estaban necesitando. Así que ese experimento es buenísimo. Pasa con No me dediques más canciones, que vamos cuatro o cinco shows nomás y es re lindo. Hay una canción que se llama El mensaje que también me impresionó. Me llamó mucho la atención lo que sucedía con esa canción en vivo.
Decís: Casi que voy a dejar de sospechar d e toda felicidad y que valga cada segundo.
Sospechamos de la felicidad porque a veces no nos creemos merecedores, entonces sentimos que las cosas buenas son rachas. La racha suena a como a que uno no pudo intervenir tanto en esa felicidad. Y eso es lo que a mí no me gusta.
¿Se construye la felicidad?
Uno sienta las bases para que cuando aparezca esa felicidad, se disfrute.
Hablábamos de la etapa del disco, pero también está la contratapa.
Justamente. Es ese niño feliz y sonriente.