Nacida en Toronto en 1950, Carson ha construido una obra que se resiste a las clasificaciones y en la que Safo, Sófocles, Eurípides o Catulo conviven con divorcios, relaciones homosexuales, fotografías, Marilyn Monroe y las incertidumbres de la vida contemporánea.
Poeta, traductora, dramaturga, ensayista y profesora de lenguas clásicas, su particularidad no ha sido tanto modernizar a los autores grecolatinos como utilizarlos para pensar el presente.
Ese diálogo comenzó cuando era adolescente. Carson pasó su infancia en pequeñas localidades de Ontario, siguiendo los destinos laborales de su padre, empleado de banca. Hacia 1965 descubrió una edición bilingüe de los poemas de Safo en una librería de la localidad de Hamilton y quedó fascinada por el griego antiguo.
Al año siguiente, en Port Hope, una profesora, Alice Cowan, se ofreció a enseñarle griego durante la pausa del almuerzo.
"Así que debo mi carrera y mi felicidad a Alice Cowan, del instituto de Port Hope", reconoció Carson en una entrevista realizada en 2011 por la periodista canadiense Eleanor Wachtel y publicada al año siguiente en la revista literaria 'Brick'.
La concepción griega del deseo
Aquellas lecciones marcaron su vida. Carson cursó Estudios Clásicos en la Universidad de Toronto, aunque abandonó los estudios en dos ocasiones antes de completar su formación. Obtuvo su doctorado en 1981 y posteriormente enseñó en instituciones como McGill, Princeton, Michigan y Berkeley.
Su formación académica dio origen a Eros dulce y amargo (1986), un ensayo sobre la concepción griega del deseo que contiene una de las ideas centrales de su literatura: deseamos precisamente aquello de lo que estamos separados.
Deseo, ausencia y pérdida reaparecerían desde entonces en una obra que Carson concibe como una exploración intelectual sin un destino necesariamente predeterminado.
"Simplemente piensa en algo y síguelo hasta llegar al punto en que se vuelve verdadero", explicó en una entrevista publicada en 2024 por 'The Paris Review', al rechazar las convenciones que suelen enseñarse en los programas de escritura creativa.
Su reconocimiento fue relativamente tardío. Su primer poemario, Short Talks ('Charlas breves'), apareció en 1992, cuando tenía 42 años, después de que las revistas literarias canadienses mostrasen escaso interés por sus textos.
La obra que mejor explica su universo probablemente sea Autobiografía de rojo (1998). Carson recuperó a Gerión, un monstruo alado derrotado por Heracles en la mitología griega, y lo convirtió en un adolescente rojo, homosexual y fotógrafo que se enamora del propio Heracles.
El resultado es simultáneamente novela, poema narrativo, historia de iniciación, relato amoroso y reescritura mitológica.
Su voluntad de ser insoportable
En La belleza del marido (2001) convirtió un matrimonio y su disolución en un ensayo ficticio estructurado en 29 tangos, mientras que Norma Jean Baker de Troya (2019) superpuso las figuras de Helena de Troya y Marilyn Monroe.
Su obra más íntima probablemente sea Nox (2010), concebida tras la muerte de su hermano Michael, con quien apenas había mantenido contacto durante dos décadas. Fotografías, cartas, recuerdos y una traducción del poema 101 de Catulo forman un libro desplegable que funciona como elegía y archivo familiar.
Pese a la intimidad de algunos de sus libros, Carson ha mantenido una notable distancia respecto a la celebridad y las expectativas sobre los escritores.
"Quiero ser insoportable", escribió en el poema 'Stanzas, Sexes, Seductions' ('Estrofas, sexos, seducciones'), una frase que, como reconoció a 'The Paris Review', reflejaba tanto el efecto que producía en los demás como el que deliberadamente deseaba provocar.
Su relación con Canadá también está marcada por la ironía. En 2024, al explicar las diferencias entre canadienses y estadounidenses, declaró: "Los canadienses tienen una característica: son educados, pero están equivocados".
En España, su consagración llegó en 2020 con el Premio Princesa de Asturias de las Letras. El jurado destacó su "intensidad y solvencia intelectual" y su capacidad para construir desde el mundo grecolatino "una poética innovadora".
Carson, que también ha recibido dos premios Griffin de Poesía, el Premio T. S. Eliot y fue nombrada miembro de la Orden de Canadá, reside actualmente en Islandia, país cuya ciudadanía adquirió en 2022.
Hace dos años, en la entrevista que concedió a la revista británica, la escritora explicó que, a su juicio, la concentración absoluta en una actividad, como escribir un poema, permite suspender momentáneamente la percepción del tiempo.
"Mi único interés al enfrentarme al tiempo es encontrar maneras de detenerlo", añadió.
Quizás por eso ha dedicado su vida a recuperar voces de hace más de dos mil años y demostrar que, a través de la literatura, el pasado puede seguir existiendo en el presente.
EFE