25 de septiembre de 2026 5:00 hs

Hay clásicos y hay imperdibles. Y si la idea fuera repasar todos los musicales que, de una forma u otra, cambiaron las reglas del género, la lista podría ser interminable.

Porque hay muchos que merecerían estar. Oklahoma!, estrenado en Broadway en 1943, fue decisivo para consolidar un modelo en el que música, actuación y danza trabajan al servicio de una misma historia. Cabaret, de 1966, se convirtió en uno de los grandes antecedentes del “musical conceptual”, que prioriza un mensaje o metáfora central por encima de una trama tradicional (ambientado en el Berlín de 1929, cuando el nazismo comenzaba a tomar fuerza).

También está Jesus Christ Superstar, que llegó a Broadway convirtiendo el relato de los últimos días de Jesús en una ópera rock contada enteramente a través de canciones. Y, por supuesto, Cats: estrenado en Londres en 1981, se transformó en uno de los grandes fenómenos internacionales y permaneció 21 años en cartel en el West End.

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La selección, entonces, deja obras enormes afuera. Pero además del peso histórico y cultural hay otro criterio: que alguien que no tenga la posibilidad de viajar para verlas sobre un escenario pueda igualmente acercarse a ellas.

Estos son cuatro musicales para ver al menos una vez en la vida.

1. La Novicia Rebelde

Para varias generaciones, pensar en La Novicia Rebelde es pensar en Julie Andrews corriendo entre las montañas austríacas. Pero la película no fue el origen de la historia.

El musical de Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II se estrenó en Broadway en 1959. La producción original obtuvo cinco premios Tony, incluido el de Mejor Musical. Recién seis años después, en 1965, llegó la célebre adaptación cinematográfica protagonizada por Andrews y Christopher Plummer, que se llevó el Oscar a Mejor Película.

Inspirada en la historia real de Maria von Trapp y su familia, la obra sigue a Maria, una joven novicia que temporalmente se convierte en la institutriz de los siete hijos del capitán Georg von Trapp. A través de la música comienza a transformar la vida de la familia, mientras avanza el nazismo sobre Austria.

Pero su huella excede largamente al teatro. Canciones como Do-Re-Mi, Climb Ev'ry Mountain y My Favorite Things terminaron formando parte de la cultura popular.

Incluso décadas después, esa música sigue reapareciendo en lugares inesperados: 7 Rings, el éxito que Ariana Grande lanzó en 2019, retoma la melodía de My Favorite Things, y Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II figuran entre sus compositores acreditados.

2. Los Miserables

Antes del musical estuvo Victor Hugo. Los miserables, publicada en 1862, terminó transformándose más de un siglo después en uno de los mayores fenómenos de la historia del teatro musical.

La primera versión escénica del musical se estrenó en francés en París en 1980. Años más tarde llegó a Londres la producción en inglés de Cameron Mackintosh. Aquella versión terminó convirtiendo la obra en un fenómeno internacional y estableció un récord de permanencia en el West End.

Ambientada en la Francia del siglo XIX, la historia sigue a Jean Valjean, un hombre que pasó años en prisión por robar pan y que, después de recuperar su libertad, intenta reconstruir su vida. Pero el inspector Javert se convierte en una presencia constante detrás de él. Una historia que denuncia la injusticia social, repleta de personajes marginales y marginados, todos intentando sobrevivir en un marco histórico hostil.

Una de las características que distingue a Los Miserables es que es un musical prácticamente cantado de principio a fin. Buena parte de la acción, los conflictos y hasta las conversaciones avanzan a través de la música.

Para quienes nunca pudieron verla sobre un escenario, existe además la adaptación cinematográfica estrenada en 2012, protagonizada por Hugh Jackman, Anne Hathaway y Russell Crowe. La película recibió ocho nominaciones a los premios Oscar y ganó tres, entre ellos el de Mejor actriz de reparto para Hathaway.

3. Hamilton

Sobre el papel, la propuesta podría haber parecido difícil de convertir en un fenómeno pop: un musical de casi tres horas sobre Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de Estados Unidos. Sin embargo, ocurrió exactamente eso.

Inspirado en la biografía Alexander Hamilton, de Ron Chernow, Hamilton tiene libreto, música y letras de Lin-Manuel Miranda. Fue presentado por primera vez en Nueva York en febrero de 2015. Lin- Manuel Miranda, además, interpretó originalmente al propio Hamilton.

La gran ruptura estuvo en la manera de contar esa historia. Miranda mezcló hip-hop, rap, R&B y jazz para narrar acontecimientos políticos del siglo XVIII con el lenguaje musical de Estados Unidos contemporáneo.

A eso le sumó un elenco racialmente diverso para interpretar a personajes históricos como George Washington, Thomas Jefferson, Aaron Burr y el propio Hamilton. La distancia entre la imagen tradicional de aquellos padres fundadores y los intérpretes que los encarnaban pasó a formar parte de la propuesta.

En los premios Tony de 2016, Hamilton consiguió 16 nominaciones (un récord para una producción de Broadway) y terminó ganando 11 premios, incluido Mejor Musical.

Y hay una ventaja para quien nunca ha viajado a Broadway. En 2016 la producción original fue filmada profesionalmente, con buena parte del elenco original. Esta versión se estrenó en Disney+ en 2020.

4. West Side Story

West Side Story estrenó en 1957. Con música de Leonard Bernstein; y las letras, de un todavía joven Stephen Sondheim.

La premisa toma directamente a Romeo y Julieta, de William Shakespeare, y la traslada al Nueva York de los años 50. Tony y Maria se enamoran mientras a su alrededor se enfrentan dos pandillas: los Jets y los Sharks. El romance imposible queda así atravesado por la violencia, la inmigración, los prejuicios y las tensiones sociales de la ciudad.

La obra tuvo además una enorme vida cinematográfica. La primera película llegó en 1961 y, seis décadas después, Steven Spielberg volvió a llevar la historia al cine en 2021.

Más de medio siglo después de su estreno, West Side Story sigue funcionando no solo porque canciones como América o I Feel Pretty se convirtieron en verdaderos íconos del teatro musical, sino porque, detrás de sus canciones y sus coreografías, late una historia mucho más antigua y universal: la de dos personas que intentan amarse en un mundo empeñado en mantenerlas separadas.

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