8 de agosto de 2026 9:14 hs

La presidenta de Ancap, Cecilia San Román, explicó cómo actuó la empresa frente a la crisis provocada por la guerra en Medio Oriente y señaló que el objetivo principal fue garantizar el abastecimiento de combustibles y reducir el impacto del aumento de los precios sobre la población y el sector productivo.

Según detalló en el Parlamento, Ancap trabajó sobre seis líneas de acción: mantener inventarios más altos de lo habitual, gestionar activamente la demanda, diversificar las fuentes de abastecimiento, implementar coberturas financieras, reestructurar pasivos financieros y coordinar acciones con otros organismos del Estado.

San Román explicó que la empresa ya contaba con mayores reservas de crudo debido a trabajos programados vinculados a un cambio de boya y una reparación prevista, lo que había llevado a trabajar con mayores niveles de stocks y permitió enfrentar la crisis en una mejor posición.

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A esa situación se sumaron compras adicionales de crudo, gasoil y GLP para asegurar el abastecimiento. La presidenta indicó que la guerra comenzó durante el período de determinadas zafras agrícolas, por lo que era necesario garantizar que esas actividades no se detuvieran. También explicó que se previeron compras adicionales de GLP para el invierno, por tratarse de un combustible sensible y necesario para asegurar el suministro a la población más vulnerable.

En paralelo, la refinería trabajó con altos niveles de producción. San Román explicó que se alcanzó un nivel histórico de producción para garantizar que todos los derivados estuvieran disponibles a tiempo. Esa planificación permitió trabajar con una anticipación de cinco meses, tanto en crudo como en derivados, frente a la incertidumbre sobre cuánto podía extenderse la guerra.

La presidenta explicó que la crisis tuvo efectos sobre los costos de adquisición del crudo. Indicó que Ancap compra el petróleo tomando como referencia el precio Brent más un diferencial, y que ese diferencial, que habitualmente se ubicaba alrededor de US$ 2 por barril, llegó a US$ 16 por barril debido al impacto de la guerra sobre la logística y otros mercados energéticos.

Fachada Ancap

Fachada Ancap

Según explicó, esa variación implicó que un crudo que tenía un precio de referencia de US$ 84 por barril pasara a costar cerca de US$ 100 para Ancap y también para otros compradores internacionales. Como ejemplo de que la situación todavía continúa, indicó que el diferencial más conveniente de una compra realizada en julio para recibir en setiembre volvió a cotizar a US$ 8 por barril.

En ese contexto, San Román advirtió que la situación internacional sigue generando incertidumbre. "Esta guerra no terminó, esta crisis aún no está finalizada y tiene un impacto enorme en la volatilidad de los precios, logística y en los seguros correspondientes", afirmó en la Comisión de Industria, Energía y Minería de Diputados, según la versión taquigráfica a la que accedió El Observador.

  • Abastecimiento de sectores estratégicos

Respecto a la gestión de la demanda, explicó que Ancap coordinó con Ursea y otros organismos del Estado para monitorear la situación, incluyendo aspectos vinculados a los precios de frontera. También indicó que se mantuvo una política activa respecto a combustibles destinados a sectores como la pesca, el transporte marítimo y la aviación, aunque en algunos casos ya no existiera una obligación legal de suministro por parte de la empresa.

San Román explicó que, en particular, se prestó especial atención al abastecimiento de combustibles marítimos (búnker) por el impacto que tiene sobre actividades estratégicas para el país. Detalló que allí estaban incluidos los cruceros y el turismo, la pesca nacional e internacional, el transporte de mercancías hacia el puerto de Montevideo y las operaciones vinculadas al dragado de los puertos nacionales.

Según indicó, mantener esas actividades operativas era fundamental porque, si no se aseguraba el funcionamiento de las dragas, también se podía afectar el acceso de los barcos a los puertos del país. Por ese motivo, Ancap decidió sostener una política activa de suministro, aun en sectores donde no tenía obligación legal de abastecer.

En ese marco, explicó que la empresa tomó medidas como la compra de barcos adicionales de gasoil ya producido y la incorporación de biodiésel para complementar los volúmenes disponibles. La presidenta sostuvo que la prioridad no era únicamente el precio, sino también garantizar el suministro en una situación internacional marcada por la escasez y la incertidumbre.

Como ejemplo, mencionó que durante la crisis hubo países que enfrentaron dificultades para conseguir combustibles. Explicó que en el sur de Brasil, pese a contar con producción de petróleo e importaciones, hubo problemas de abastecimiento porque los mercados internacionales estaban afectados por la escasez.

San Román explicó que esta situación llevó a revisar la importancia de contar con una cadena de suministro preparada para garantizar el abastecimiento. Indicó que, mientras habitualmente una compra internacional de combustible puede demorar entre 30 y 35 días en llegar, durante la crisis energética los tiempos de abastecimiento llegaron a extenderse hasta unos 66 días.

Por esa razón, explicó que Ancap debió realizar las compras con mayor anticipación para evitar que los tanques quedaran sin producto. También planteó que la infraestructura necesaria para mantener esos niveles de seguridad de suministro tiene costos asociados a inversión y mantenimiento, y que esa capacidad adicional responde a la obligación de garantizar el abastecimiento del país.

  • Coberturas financieras y respaldo económico

La titular de Ancap expresó además que la empresa implementó coberturas financieras para reducir el impacto de las fuertes variaciones diarias de los precios internacionales. Explicó que la volatilidad podía generar cambios muy importantes incluso dentro de una misma jornada, por lo que Ancap buscó protegerse frente a movimientos extremos.

Según detalló, todos los meses la administración definió un monto de cobertura que fuera accesible para la situación financiera de Ancap y que permitiera reducir el impacto de esas variaciones. También explicó que la empresa continúa trabajando junto con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) en una política de cobertura de largo plazo para mejorar la gestión de los inventarios.

En materia económica y financiera, explicó que Ancap mantuvo una línea de respaldo de liquidez de hasta US$ 100 millones. Indicó que ese mecanismo era necesario porque la empresa no siempre conoce con anticipación cuánto deberá pagar por los próximos cargamentos, ya que los precios se determinan tomando referencias de los meses siguientes.

Además, recordó que Ancap realizó una reestructuración de la deuda con vencimiento en enero de 2025. Explicó que, a los valores actuales, ese compromiso hubiera alcanzado los US$ 180 millones. Antes del inicio de la guerra, la empresa realizó una cancelación parcial y reprogramó los US$ 120 millones restantes hasta 2028, con el objetivo de contar con un mayor respaldo para enfrentar una crisis que, según indicó, todavía continúa.

Refinería de La Teja.
Refinería de La Teja.
  • Coordinación estatal y equilibrio financiero de Ancap

Finalmente, San Román destacó la coordinación interinstitucional entre Ancap, el MEF y el MIEM para analizar las proyecciones sobre los precios internacionales de los commodities y las condiciones financieras de crédito en cada instancia de análisis tarifario.

Según explicó, ese trabajo permitió sostener y amortiguar los precios a nivel nacional, así como atender al sector productivo. Remarcó que el impacto sobre el gasoil fue menor y que el objetivo fue mantener un equilibrio: proteger a la población y a los sectores productivos sin deteriorar la situación financiera de Ancap.

"Ha sido muy importante mantener un equilibrio, no afectar a la población ni al sector productivo, pero tampoco deteriorar los números de Ancap", expresó.

Como cierre, la presidenta recordó que Ancap debe continuar afrontando inversiones en infraestructura, que definió como el corazón de la actividad de la empresa. Por ese motivo, destacó la importancia de mantener una situación financiera sólida para poder llevar adelante esas inversiones.

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