La ex ministra de Economía y Fiananzas, Azucena Arbeleche afirmó el martes que el país debe trascender la estabilidad política, económica y social para alcanzar un crecimiento económico superior, destacando la importancia de la disciplina fiscal, el cumplimiento de contratos y la urgencia de integrar la inteligencia artificial para fomentar el desarrollo, durante una conferencia organizada por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en Buenos Aires.
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El desafío de superar el crecimiento potencial
La ex jerarca advirtió sobre la fragilidad de las tasas de expansión actuales: "Todavía, como país, nos falta dar un salto en términos de crecimiento económico. Estamos todavía arañando ahí un crecimiento potencial que hace unos días salió que es en el entorno del 2%, y esos son números bajos".
Para superar esta barrera, señaló que el camino implica una combinación de mayor inversión, mejora en la productividad y la adopción de nuevas tecnologías. Sobre este último punto, destacó: "Aprovechar toda esta, ya no sé cómo llamarlo, si ola, si tsunami, de inteligencia artificial que está ocurriendo en el mundo, que yo creo que para nuestros países es una enorme oportunidad".
Al ser consultada sobre las claves de la estabilidad, la ex ministra enfatizó que la base de todo sistema inversor es la seguridad jurídica. "El primer elemento es el cumplimiento de las reglas de juego y de los contratos, tan simple pero tan importante como eso, hay que cumplirlo", sentenció.
Como ejemplo concreto, recordó el manejo que tuvo la administración que integró respecto a compromisos heredados: "Nosotros, por ejemplo, cuando asumimos el gobierno en marzo del 2020, teníamos diferencias con un contrato que se había firmado con la empresa finlandesa UPM; nos sentamos, negociamos, jamás se pensó en no respetar ese contrato".
Arbeleche subrayo que el éxito de cualquier política económica depende estrechamente de la relación con los actores productivos. "Creo que otro elemento importante tiene que ver con la comunicación de lo que se está haciendo, con el diálogo, con escuchar a las personas, al sector privado, que en definitiva es el motor de crecimiento", concluyó.
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Gestión pública: "Luces cortas y luces largas"
Arbeleche enfatizó la necesidad de una gestión pública que logre equilibrar la urgencia de la coyuntura con la visión de largo plazo.
"Tener luces cortas, pero también luces largas" es, a su juicio, la clave para enfrentar las crisis sin comprometer el futuro. Bajo esta premisa, sostuvo que la disciplina fiscal no debe ser una respuesta estática, sino una política que trascienda los mandatos y entienda los ciclos económicos: "El gasto no puede estar bailando al ritmo del ciclo económico, sino que debemos tener un gasto que sea sostenible a lo largo del tiempo y que tenga que ver con el crecimiento potencial".
En este marco, defendió la implementación de instrumentos como el Fondo Coronavirus durante su gestión, como una forma de mantener la transparencia y la responsabilidad fiscal incluso ante situaciones extremas, reafirmando que "si la regla fiscal se explica en sencillo, se entiende" como una herramienta esencial para cuidar el dinero de los contribuyentes.
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Continuidad fiscal tras el cambio de gobierno
En otra parte, afirmó que en Uruguay hubo un cambio de gobierno y que la administración es de una ideología distinta, “pero se es muy cuidadoso en mantener este esquema, este marco de cuidar el dinero de la gente”.
“Hubo cambios, el gobierno actual va a decir de forma positiva, yo tengo mis críticas, pero lo que sí se mantiene es este cuidado del dinero y mostrar la transparencia de lo que se está haciendo”, expresó.
Por otro lado, Arbeleche destacó que el sólido posicionamiento internacional de Uruguay, reflejado en su calificación crediticia histórica, descansa sobre un activo intangible determinante: la estabilidad de su gobernanza. Según la ex ministra, la clave reside en la "predecibilidad de las políticas", donde la continuidad de los rumbos nacionales compensa los desafíos fiscales estructurales.
De cara al futuro, planteó que este capital institucional debe ser el soporte para abrazar la transformación digital, aunque advirtió sobre las tensiones sociales inherentes a este proceso: "Hay un rol muy importante del Estado en coordinación con lo privado para que la velocidad en que un sector destruye empleo sea la misma en la que el otro, dinámico por las nuevas tecnologías, lo absorbe".
“Tenemos una enorme oportunidad los países en desarrollo, en tomar las ventajas de la inteligencia artificial, porque eso nos permitiría dar un salto enorme en términos de crecimiento”, afirmó.