El resultado de la primera vuelta en Brasil fue el menos esperado en la previa y genera expectativas sobre el rumbo político de los próximos años y el relacionamiento con sus principales socios comerciales. Uruguay mantiene una fuerte corriente de intercambio y también aguarda las novedades electorales.
El triunfo de Flávio Bolosonaro en el balotaje abre un período de espera diferente al previsto hasta fin de mes cuando se conocerá al próximo presidente de Brasil. En Uruguay, el resultado fue inesperado para el gobierno, algo que quedó expuesto en los comentarios realizados por el presidente Yamandú Orsi. “Hay resultados que, de repente, sorprenden. Si bien se esperaba una elección pareja, se verá en la segunda vuelta cómo es ahora”, dijo.
Una de las interrogantes es cómo será el funcionamiento del Mercosur y el candidato que va en punta ya advirtió que espera que su país “se libere de las amarras” del Mercosur.
Un informe actualizado del Instituto Uruguay XXI indicó que en 2025 las exportaciones hacia Brasil totalizaron US$ 1.960 millones, consolidando a ese mercado como el principal socio de la región. El flujo exportador fue liderado por el sector automotriz con US$ 291 millones. Luego se ubicaron los productos lácteos, altamente demandados en el sur del país. Después estuvieron la malta y los plásticos, que respondieron a la necesidad de insumos de la industria cervecera y el complejo industrial de embalajes del sur de Brasil.
A su vez, en el primer semestre de este año las exportaciones llegaron a US$ 993 millones, con una baja interanual de 3%. Pese a eso, el mercado brasileño quedó como el segundo principal destino de las ventas externas de Uruguay. Los vehículos continuaron liderando las exportaciones y también quedaron bien ubicados los productos lácteos.
En sentido opuesto, las importaciones desde Brasil llegaron a US$ 1.484 millones, con un incremento interanual de 13%, concentrándose fundamentalmente en bienes industriales y agroalimentos. En ese período, Brasil se ubicó como el segundo principal destino de las compras externas.
Uruguay XXI indicó que el principal rubro importado fue el de vehículos automóviles, tractores y velocípedos, seguidos por carne y despojos comestibles. También se destacaron las compras de combustibles, minerales, aceites minerales y productos de su destilación.
El documento planteó que las oportunidades comerciales de Uruguay hacia Brasil mostraron un margen de crecimiento estratégico, con sectores como el caucho y el plástico que alcanzaron grados de madurez casi totales. Añadió que algo similar puede observarse con los cereales procesados, los productos lácteos y el arroz, que muestran una colocación sólida y consolidada en el mercado brasileño.
El instituto además identificó a la malta sin tostar, la leche en polvo y los vehículos automotores como los productos con mayor potencial de exportación hacia el mercado brasileño.
Qué puede pasar con un cambio de gobierno en Brasil
“La relación con Brasil es clave para Uruguay, hay cosas que no van a cambiar en la agenda. No vas a exportar más o menos porque esté Lula o Bolsonaro”, dijo el experto en relaciones internacionales, Ignacio Bartesaghi, en el programa Todo un Tema del streaming de El Observador.
En la misma línea opinó el decano de la UCU Business School, Marcos Soto. “Desde el punto de vista uruguayo y bajo consideraciones económicas y comerciales, las elecciones en Brasil son muy relevantes”, escribió en su cuenta de X.
Soto agregó que la posible restauración del bolsonarismo puede traer encierro e indiferencia por el Mercosur. De hecho, comentó que el programa de Flávio Bolsonaro no menciona una sola vez al bloque regional. “Es posible que lo veamos acercándose bilateralmente a Estados Unidos, mientras dure (Donald) Trump”, expuso.
Para Bartesaghi, la relación entre Montevideo y Brasilia cuenta con pilares estructurales que trascienden el signo partidario de turno en el Palacio de Planalto.
En ese sentido mencionó que la balanza comercial, el flujo de inversiones y los proyectos de infraestructura binacional —como la hidrovía en las lagunas Merín y de los Patos— forman parte de una agenda de Estado que difícilmente sufra alteraciones drásticas.