El Poder Ejecutivo evaluará durante 2026 la necesidad de definir un plan de capitalización del Banco Central del Uruguay (BCU), según informó el Ministerio de Economía y Finanzas.
La carta orgánica del banco fija su capital mínimo en 5.000 millones de Unidades Indexadas (UI), lo que equivale a unos $ 32.117 millones.
Sin embargo, al cierre de 2025, el patrimonio neto del BCU ascendió a $ 15.371 millones (UI 2.393 millones).
Esto sitúa la posición patrimonial del organismo UI 2.607 millones por debajo del mínimo legal —una brecha de aproximadamente $ 16.746 millones—.
¿Por qué cayó el patrimonio?
Este hecho se explica esencialmente por la depreciación del dólar ocurrida en 2025 y se ha registrado en varias oportunidades en los últimos 15 años, la más reciente en 2022.
El MEF señaló en un comunicado que, al igual que ocurre en la mayoría de los bancos centrales del mundo, el BCU presenta “un descalce de monedas significativo” en su balance financiero.
Esto se debe a que la mayor parte de los activos del BCU se encuentra denominada en dólares estadounidenses y otras divisas extranjeras (principalmente reservas internacionales), mientras que sus pasivos están mayoritariamente expresados en pesos uruguayos (Letras de Regulación Monetaria).
Por ello, las variaciones en el tipo de cambio impactan de manera relevante en sus resultados y, consecuentemente, en su patrimonio: una apreciación del dólar tiende a incrementar el patrimonio, mientras que una depreciación del dólar (apreciación del peso) tiende a reducirlo.
Adicionalmente, el diferencial entre la tasa de remuneración de sus pasivos (asociada a la tasa de política monetaria) y el rendimiento obtenido por sus reservas internacionales genera un efecto negativo recurrente sobre el patrimonio contable.
Siguiendo el marco legal vigente, el Ejecutivo evaluará durante 2026 la necesidad de definir un plan de capitalización del BCU, en función de la evolución que tengan las variables que inciden en su posición patrimonial.
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Medidas de gestión en 2026
Por otro lado, el MEF señaló que, dada la evolución registrada por el dólar en lo que va de 2026, “buena parte de la brecha con el mínimo legal patrimonial se ha reducido de manera relevante”.
Y añadió que el proceso de coordinación entre el BCU y el MEF en materia de gestión de activos y pasivos del sector público ha permitido al Banco Central gestionar activamente su balance y su déficit parafiscal. Entre las medidas implementadas se mencionan:
- Canje de Letras de Regulación Monetaria por emisiones de notas y bonos del Gobierno, actuando directamente sobre el stock de pasivos del BCU. Durante 2025, el monto de LRM canjeadas en emisiones soberanas —tanto locales como internacionales— alcanzó aproximadamente 1,7 puntos porcentuales del PIB.
- Repliegue progresivo de los plazos más largos en la emisión primaria de Letras de Regulación Monetaria, moderando el flujo de nuevos pasivos.
- Reducción de las expectativas de inflación derivada de la mayor credibilidad del BCU, lo que ha permitido bajar las tasas de interés en las nuevas emisiones de letras y disminuir el costo promedio del stock vigente.
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Sin riesgo para el sistema
Las fluctuaciones en la posición patrimonial del BCU no afectan ni comprometen su capacidad para cumplir con sus cometidos esenciales, como velar por la estabilidad de precios y del sistema financiero uruguayo.
En este contexto, especialistas señalan que estas situaciones son consecuencia de mantener elevados niveles de reservas en moneda extranjera ante una apreciación del peso. En ese sentido, subrayan que eventuales procesos de capitalización no deben generar alarma, ya que, a diferencia de los bancos comerciales, el capital de un banco central tiene una función estrictamente institucional y no de respaldo a depósitos.
Un antecedente reciente refuerza este patrón: a fines de 2023, el Poder Ejecutivo capitalizó al BCU mediante la emisión de un bono en Unidades Indexadas, luego de que el patrimonio cayera por debajo del mínimo legal en 2022. Aquella operación tuvo un carácter meramente contable y no implicó un aumento efectivo de la deuda del sector público, dado que se realizó dentro del propio Estado.
El Poder Ejecutivo ya había capitalizado al BCU en 2010, 2011, 2012 y 2013, tras la aprobación de la nueva carta orgánica de la entidad en 2009.