18 de julio de 2026 12:00 hs

La matriz de generación eléctrica de Uruguay mantuvo durante el primer semestre del año su fuerte predominio de las energías renovables. En los primeros seis meses, el 93% de la generación eléctrica provino de fuentes renovables, con una producción cercana a los 6.400 gigavatios/hora (GWh).

La principal fuente de abastecimiento fue la energía hidroeléctrica, que representó el 42% del total. La generación estuvo repartida entre la represa de Salto Grande y las centrales sobre el Río Negro: Palmar, en Soriano; Rincón del Bonete, en Tacuarembó; y Baygorria, en Durazno.

La energía eólica volvió a ocupar un lugar central en la matriz, con una participación del 32%. En total, aportaron electricidad 40 parques eólicos distribuidos en el país.

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Dentro de ese conjunto se encuentran cuatro parques que son propiedad 100% de UTE: Sierra de los Caracoles I y II, en Maldonado; Juan Pablo Terra, en Artigas; y Palomas, en Salto. El resto corresponde a emprendimientos privados y a parques de propiedad compartida entre UTE e inversores particulares que cotizan en la Bolsa de Valores, como Pampa, Arias y Valentines.

Estos parques comercializan la energía que producen mediante contratos a 20 años con UTE, firmados en su mayoría a partir de las licitaciones realizadas entre 2010 y 2015. Actualmente, Uruguay cuenta con una capacidad instalada cercana a los 1.500 megavatios (MW) de generación eólica.

La biomasa fue la tercera fuente de generación eléctrica, con una participación del 15%. La mayor parte de esa energía provino de las plantas de celulosa de UPM 2, en Paso de los Toros; Montes del Plata, en Conchillas; y UPM 1, en Fray Bentos (cogeneradores), además del aporte de otros seis generadores de menor porte. Las plantas de celulosa vuelcan al Sistema Interconectado Nacional la energía excedente que generan durante sus procesos productivos.

La energía solar fotovoltaica representó el 4% de la generación durante el semestre. Participaron 18 generadores, uno perteneciente a UTE y el resto privados.

Si bien todavía tiene una incidencia menor dentro de la matriz eléctrica, la energía solar será la base de la próxima expansión del sistema. UTE prevé incorporar alrededor de 600 MW de potencia solar durante este quinquenio. Actualmente, la capacidad instalada de esta tecnología en Uruguay ronda los 350 MW.

La generación térmica siguió con una participación reducida

Las centrales térmicas representaron apenas el 7% de la generación eléctrica, una participación levemente superior a la registrada en otros años, aunque marginal dentro de la matriz.

Estas centrales suelen utilizarse para cubrir picos de demanda, tanto en invierno como en verano, especialmente cuando aumenta el uso del aire acondicionado. También funcionan como complemento cuando disminuye la generación eólica, como respaldo en períodos de sequía —como ocurrió a comienzos de 2023— y, en determinadas ocasiones, para generar energía destinada a la exportación hacia Argentina y Brasil.

Importaciones puntuales desde Argentina y Brasil

Durante el primer semestre también se registraron importaciones de energía desde Argentina y Brasil, aunque en volúmenes poco significativos.

Habitualmente, estas compras se realizan cuando es necesario complementar el abastecimiento y los países vecinos cuentan con excedentes que permiten sustituir generación térmica local.

El mes pasado, en particular, Uruguay importó energía desde Brasil como parte de una estrategia para preservar las reservas de agua de las represas y también las existencias de gasoil. Si bien el costo de esa energía era muy similar al de generarla en el país mediante centrales térmicas a gasoil, se optó por la importación ante la incertidumbre internacional sobre la evolución de los precios y las posibles dificultades logísticas.

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