Los neutrales de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y la Mutual de Futbolistas se sentaron el pasado jueves en torno a una mesa virtual y quedó planteada la aspiración de la gremial de avanzar en un protocolo supervisado por el gobierno, que les permita a los jugadores volver lentamente a los entrenamientos.
En la charla expresaron la necesidad de retornar “a la brevedad” la actividad, por los riesgos para sus físicos de estar tanto tiempo parados, y explicaron que lo quieren hacer con las garantías suficientes para evitar que algunos de los protagonistas (jugadores, entrenadores, colaboradores, equipier) pueda correr riesgos sanitarios.
Desde la gremial propusieron la opción de retornar a los trabajos en grupos reducidos y seguir el modelo alemán, en el que los jugadores se cambian en vestuarios diferentes y se bañan en sus casas.
En este caso, la realidad alemana adaptada a Uruguay, según la Mutual, sería que dos, tres o cuatro jugadores lleguen juntos, en un auto, cambiados (porque las infraestructuras de los clubes de la AUF no tienen la opción de cuatro vestuarios), y que tras el entrenamiento cada uno se bañe en su casa.
Plantearon que para seguridad de los protagonistas se realicen test semanales para controlar que no haya jugadores afectados.
Además, pusieron en la mesa la aspiración de regresar lentamente a los entrenamientos, en grupos reducidos, en mayo, aunque esa alternativa quedará sujeta a las sugerencias del gobierno, que es el que marcó los pasos a seguir en esta crisis sanitaria.
La razón por la que quieren volver en grupos reducidos es como parte de un proceso de integración a la actividad, con una base física que luego les permita abordar trabajos de pretemporada o con exigencias mayores. Los jugadores quieren blindarse ante posibles lesiones.
Además de lo deportivo, los futbolistas quieren volver en mayo porque estar en el seguro de paro implica una importante reducción en sus ingresos mensuales. Cobran hasta un 60% del salario topeado en $ 44.606.
Frente al planteamiento, los dirigentes de la AUF escucharon y valoraron los pasos que daban porque se abría una instancia de diálogo. De todas formas, surgieron interrogantes, que giran en torno a lo económico, y sobre la que avanzarán en los próximos encuentros y en instancias que la AUF tendrá con los clubes.
¿Volver a entrenar en grupos reducidos significa salir del seguro de paro? ¿Los jugadores están dispuestos a ir al seguro de paro parcial especial que estableció el gobierno en forma excepcional? Esto implica que trabajarían la mitad del horario, los clubes pagan el 50% del salario y del 50% que cubre el Estado abona un 25%, siempre con un tope de $ 44.606. Esta es la opción que tomó Nacional para abril, mientras el resto de los clubes enviaron a sus jugadores a seguro de paro total, algunos complementan salarios y la mayoría no.
¿Quiénes se harán cargo de los costos que implican los controles semanales a los jugadores de coronavirus? ¿Los clubes? ¿La Mutual?
¿Los jugadores de todos los clubes tienen autos para ir a los entrenamientos como lo plantearon, o la mayoría viaja en ómnibus?
Esas preguntas quedaron planteadas para trabajar en las próximas reuniones y seguir avanzando, mientras el ejecutivo de la AUF espera el salvavidas económico que enviará FIFA y que utilizarán como recurso para plantear alternativas para aliviar las comprometidas economías de los clubes, desde antes que llegara el coronavirus, y las aspiraciones de los jugadores del regreso a la actividad.
¿Qué dicen los clubes?
Dirigentes de las instituciones expresaron a Referí que no quieren volver a la actividad hasta que no exista una fecha concreta o aproximada del regreso del fútbol. No están dispuestos a pagar la totalidad del sueldo para que entrenen tres o cuatro meses, si no existen las garantías para volver a competir.
La situación de las instituciones es muy heterogénea, lo que plantea una tarea extra para el gobierno del fútbol.
Nacional paga el 50% del salario por el seguro de paro parcial, City Torque, Defensor Sporting y Plaza complementan los salarios, Peñarol topeó los complementos y los sueldos más altos perciben un 10% de sus ingresos, y en otros clubes los jugadores solo reciben el subsidio del Estado.
Frente a esta situación el gobierno del fútbol tendrá que buscar un punto de equilibrio entre todas las partes, porque los clubes más afectados por la crisis prefieren mantener a sus jugadores en seguro de paro hasta que exista fecha para el regreso de la actividad, mientras los jugadores quieren volver a entrenar, jugar y cobrar la totalidad de sus contratos.
En una entrevista que brindó a Referí, Alonso brindó pistas sobre la posible salida y que de este lugar en el que está el fútbol solo avanzarán a partir de “un gran pacto social”.
“Lo que es seguro que, a partir de todo esto que estamos viviendo, el fútbol uruguayo va a generar un escenario diferente. De eso no hay dudas. El fútbol será diferente desde el punto de vista económico. Diferente al que estábamos acostumbrados. Eso va a generar un golpe muy fuerte, incluso al modelo de desarrollo de nuestro fútbol, porque seguramente impacte en las ventas de futbolistas. Seguramente encontrará un fútbol más cerrado en Europa. Va a generar impacto en los ingresos a corto plazo, y eso desencadenará en una serie de hechos sobre los cumplimientos de los convenios y de los contratos que están vigentes hoy. Va a implicar, al ser tan fuerte lo que estamos viviendo en estos días, que todos tengamos que salir, distribuyendo pérdidas en un gran pacto social, que a su vez nos permita salir unidos como sector, como deporte, para sobreponernos a las adversidades todos juntos. Nada será posible si no salimos con un espíritu común, y me refiero a todos los actores del sistema, sin excepciones. Seguramente esto obligue a que las diferencias que existieron en los últimos tiempos tengan que ser superadas por la necesidad del esfuerzo común para avanzar”, dijo Alonso.