23 de febrero 2019 - 5:01hs

Atlético le dice Campus, Real Madrid Clinics y Barcelona los llama Camp. Son jornadas de entrenamientos para niños y niñas entre 5 y 17 años. Lo atractivo es durante una semana entrenar como lo hacen los niños en las academias de estos clubes en España. Se viene a entrenar. Jorge Azar uno de los organizadores y perteneciente a Sede Sports, la empresa que tiene la representación del Atlético de Madrid en Uruguay, aclara que de vez en cuando algún padre pregunta por la captación de jugadores, y desde la organización se deja bien claro que estas clínicas no sirven para llevarse jugadores; no es el objetivo.

Medias negras, short negro y camiseta roja. Una treintena de niños vestidos con ropa de entrenamiento del Atlético de Madrid juegan un picadito que sirve para terminar el entrenamiento del día. “Solamente 10 minutos de partido porque hace mucho calor”, dice uno de los entrenadores, y los rincones de la cancha donde se proyecta sombra son los lugares más transitados y buscados. Es casi la hora 17:30 de un día de febrero que por el calor parece enero. Hay entrenadores españoles y uruguayos, se los identifica fácil porque unos dicen balón y otros pelota. 

Sede Sports es el segundo año que organiza el campus del Atlético de Madrid. Este año además de Montevideo y Punta del Este sumaron Colonia del Sacramento, con una respuesta tan buena que no descartan sumar otros lugares del interior en años próximos.

Con precios que van desde US$ 250 a US$ 390, dependiendo del equipo español que uno elija y los descuentos a los que se puede acceder, los cupos suelen agotarse. ¿Qué tienen para enseñar estas instituciones a los niños uruguayos? ¿Qué pueden aplicar los entrenadores de baby fútbol a la realidad uruguaya? ¿Funcionaría una academia permanente?

La competencia

Sergio Calvo es el coordinador de las categorías inferiores del Atlético de Madrid y entrenador de la categoría prebenjamines (7-8 años).

En la charla con Referí, y ante la consulta de qué papel juega la competencia, respondió: “En todo el proceso de formación la competición es una parte del aprendizaje, pero la competición bien entendida. De los 6 a los 12 años tratamos el partido del fin de semana como un entrenamiento más. Trabajamos algunos aspectos pero con un rival enfrente, el resultado no es lo importante”.

¿Cómo es el ciclo formativo? “Para nosotros comienza a los seis años, y por cuatro años lo único que tratamos es que el niño adquiera el gusto por el deporte, no por el fútbol, por el deporte. Que el fútbol le sirve para disfrutar y aprender. Los siguientes tres años incidimos en la técnica del jugador, ahí ya vamos 7 años de formación. Luego otros tres años para aplicación de la técnica en el juego, y a partir de allí se le pide a los niños la competición, ya cuando tienen 15 o 16 años. Cuanto más tarde se tomen en serio el fútbol, mejor”. 

Calvo brindó una charla a la que asistieron varios entrenadores uruguayos de fútbol infantil, y que contó cómo trabaja la Academia del Atlético de Madrid en España, de sus 61 equipos de niños y de la infraestructura con la que cuentan. De remera celeste donde en la espalda se podía leer: Asociación Uruguaya de Entrenadores de Baby Fútbol estaba Antonio de León, miembro del consejo directivo de dicha asociación. 

A diferencia de lo planteado por el español, el niño uruguayo compite desde edades muy tempranas, y de León lo explica de la siguiente manera: “El jugador uruguayo llega a primera con 15 años de fútbol, si tomamos en cuenta que empieza a los 5 en baby fútbol y va hasta los 13. Si debutás en primera a los 20, tenes 15 años de fútbol”. Lejos de pensar que la falta de infraestructura es un impedimento, de León más bien lo ve como la explicación a muchas de las características del futbolista uruguayo: “Al jugador de fútbol uruguayo nunca le va a pesar una cancha. Acostumbrado a jugar en cualquier tipo de cancha, muchas veces 10 gurises practican con una pelota o dos”.

Un equipo de entrenadores de élite encargándose del fútbol infantil, canchas en perfectas condiciones, muchas de ellas de césped sintético, profesores de apoyo para que los niños y adolescentes no descuiden los estudios, lugar de alojamiento para los que vienen de otra parte de España, la Academia del Atlético de Madrid se antoja impracticable en un país como Uruguay. Igualmente de León destaca lo útil de este tipo de charlas: “Aporta muchísimo, estamos conociendo cómo se trabaja en la élite del fútbol. Las mayores diferencias son el trabajo previo que tienen con los niños, ellos apuntan más a formar personas que jugadores, más allá de que el final es ser jugador de fútbol”.

Calvo fue muy claro en ese aspecto: de todos los niños que pasan por la academia, al primer equipo colchonero no llega casi ninguno. Y a los equipos de reserva o juveniles, muy pocos. 

“Creemos en la formación integral del jugador”, dice Calvo y agrega: “Lo más importante es la seña de identidad que tengan los equipos de Atlético de Madrid. Que todos los equipos que tenemos en la academia, los 61, tengan la misma idea, reconocer a un equipo del Atlético de Madrid por cómo juega y no por su camiseta”. En ese aspecto, Calvo contó que uno de los lemas de la Academia es “uno de los nuestros”. A la hora de elegir personal de trabajo, el equipo madrileño busca ocupar esos puestos con futbolistas que hayan pasado por las formativas y que sean entrenadores, nutricionistas, fisios, médicos, sicólogos, profesores, entre otros. 

¿Qué objetivos persigue Atlético de Madrid con estas clínicas que desarrolla en varias partes del mundo?

“El objetivo es puramente formativo, compartir. No puedes quedarte solo con lo tuyo, tienes que abrirte a lo nuevo. Que conozcan nuestra forma de trabajo, además con Uruguay nos sentimos muy unidos no solo por los jugadores uruguayos en el club, sino por los valores. Humildad, sacrificio, trabajo, compañerismo. Valores que se ven reflejados en la selección y que el Atlético los ha asumido como propios”, dice Calvo.

Esa misma tarde Atlético de Madrid ganaría su duelo de Champions contra Juventus. Mientras en el Wanda Metropolitano dos uruguayos hacían los goles de la victoria, en Montevideo un montón de niños se aprontan para irse del campamento. Cada grupo lleva el nombre de un jugador del Atleti: Koke, Saúl, Godín. Niños uruguayos, sueños mundiales.

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