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24 de mayo 2024 - 23:53hs

Gustavo Biscayzacú es Grillito desde que jugaba al baby fútbol en el Estudiantes de la Unión. Era el más chico de La Bomba, la barra de amigos del barrio que lo marcó a presión durante la adolescencia para que no descarrilara.

Sufrió una gran decepción cuando Víctor Púa lo dejó afuera del Mundial Sub 20 de Malasia sin siquiera avisarle, siendo el goleador de ese ciclo de selección juvenil, y debutó en la Primera de Defensor Sporting a los 18 años.

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Gustavo Biscayzacú

Gustavo Biscayzacú

Compartió la habitación de la concentración violeta con el Tano Gutiérrez y el Polilla Da Silva, y tuvo que pagar derecho de piso.

Triunfó en México y quedó en la historia de Nacional, cuando marcó tres goles en un clásico contra Peñarol. En ese momento su padre sufría la enfermedad de Alzheimer y no lo conocía. El relato de cómo se lo contó en la casa de salud es conmovedor.

El grillito de Estudiantes de la Unión

Gustavo nació y creció en la Unión, entre las calles Felipe Sanguinetti y Aguapey. Ahí pasó toda la infancia y parte de su juventud. A los 4 o 5 años comenzó a jugar al baby fútbol en el Estudiantes de la Unión, el club del barrio.

"Me dio la chance de divertirme, de disfrutar con mis compañeros, con los que que hasta el día de hoy tenemos una gran amistad, y poder hacer lo que nos gustaba, que era jugar al fútbol y correr atrás de una pelota. Lo aproveché muchísimo, me encantaba y lo disfrutaba mucho. Siempre digo que la etapa del baby fútbol es una de las etapas más lindas, por lo menos que a mi me tocó vivir dentro del fútbol", cuenta el Grillito Biscayzacú, hoy con 45 años y cerca de 250 goles anotados durante su carrera profesional en Uruguay, Chile, Australia, España, México, Brasil y Colombia.

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Gustavo Biscayzacú, Estudiantes de la Unión

Gustavo Biscayzacú, Estudiantes de la Unión

Formó parte de la categoría 1978 del Estudiantes, que marcó una época: "Era muy buena, salimos campeones todos los años y tres veces campeones de campeones. La gente del barrio iba mucho al club a vernos, fue una etapa muy linda, algunos jugaron profesionalmente o hicieron juveniles hasta Tercera división, pero lo más importante es que la amistad quedó de por vida. Cada tanto nos juntamos y recordamos como si tuviéramos 4 o 10 años y seguimos ahí. Dejó una raíz muy linda, importante, y eso es el fútbol también, no solo ganar o perder, sino los amigos".

El baby fútbol en Uruguay marca el carácter del futuro futbolista, según Biscayzacú: "Tenemos una gran ventaja y es que el niño desde muy chiquito anda corriendo atrás de una pelota, muchas veces las canchas no son las adecuadas, entonces el niño se adapta a las circunstancias, cuando te pica mal, cuando no corre bien la pelota, te ayuda a mejorar, a perfeccionarte a medida que vas creciendo, porque las condiciones muchas veces nos son las ideales. Y si bien nosotros tenemos una cosa que creo que es mala para el niño, que es la presión que muchas veces le mete la familia, a la larga también les hace ser competitivos y no querer perder nunca. Si no tuviéramos ese ADN, sería muy difícil cuando nos enfrentamos a potencias a nivel mundial".

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Gustavo Biscayzacú, Estudiantes de la Unión

Gustavo Biscayzacú, Estudiantes de la Unión

El apodo de Grillito surgió en esa época, cuando las categorías se llamaban grillitos, chatas, churrinches, semillas, cebollas, baby. "Yo arranqué en los grillitos de Estudiantes, ahí mis amigos me empezaron a decir el grillito de la Unión y me quedó el apodo".

Era el más chico de su barra de amigos, que se autodenominaba La Bomba, y que lo ayudaron mucho en los tiempos de juvenil. "En la que medida que uno fue creciendo, de cierta manera me cuidaban mucho con el tema del fútbol. Porque a los 15 o 16 años cuando empezas con los bailes, a salir, cuando hacen vida de adolescente, yo no lo podía hacer, y en eso tuve buenos amigos que me decían 'vos te tenés que ir a dormir, no podés ir a bailar, no podés fumar, no podés tomar'. Eso es muy importante también a esa edad, porque muchas veces pasa que el entorno no es el ideal, no te ayudan y muchas veces se pierde, no solo un jugador, sino un ser humano, por esas juntas".

Llegó a Defensor Sporting por una casualidad

La categoría de Grillito Biscayzacú de Estudiantes de la Unión estaba integrada por muy buenos proyectos de futbolistas y Hugo Morales, el papá de Martín Morales (ex futbolista), los llevó a todos probarse a Defensor Sporting.

"Me acuerdo que unas de las tantas veces que fui, pasé como tres horas esperando para jugar un partido y jugué 10 minutos. Entonces no fui más a Defensor porque me aburrí", recuerda Grillito.

Al tiempo, jugando en el Velódromo un campeonato de campeones, se topó de frente con el profe César Santos, encargado de la escuelita de Defensor.

"Me mira y me pregunta, '¿usted por qué no fue más a practicar con nosotros?'. Entonces le expliqué que la última vez esperé tres horas para jugar 10 minutos. Me dijo que el lunes me esperaba en el comando, porque ellos para ver características y condiciones no necesitaban vernos más de 10 minutos".

Gustavo Biscayzacú
Gustavo Biscayzacú, Nacional

Gustavo Biscayzacú, Nacional

Ahí comenzó su trayectoria en los violetas. "Cosas de la vida, capaz que si no me hubiese encontrado con el profe Santos en ese momento, no hubiese vuelto a Defensor".

En el primer año de Séptima jugaba de puntero derecho. Ya en el segundo año de Séptima, el entrenador Daniel Alonso (papá de Iván y Matías Alonso) lo puso de centro delantero, y ahí quedó.

De aquellos primeros tiempos, Grillito destaca el tremendo esfuerzo que hacían sus padres para llevarlo a los partidos: "No teníamos auto y teníamos que levantarnos tempranísimo para ir hasta el Obelisco. Ahí nos pasaban a buscar de Defensor. Teníamos que estar ahí a las 6 de la mañana para ir a las canchas. Un sacrificio muy grande, no solo mío sino de mi madre y mi padre. En eso está todo el cimiento y todo lo que pude hacer durante a mi carrera se lo debo a ellos dos, que aguantaron y me llevaron con lluvia, viento, calor, frío y siempre estuvieron ahí".

La etapa de la selección uruguaya y la frustración de Malasia

Entre 1994 y 1997, antes de debutar en Primera división, Gustavo Biscayzacú integró el proceso de selecciones juveniles que dirigió Víctor Púa, convirtiéndose en el goleador con 36 goles.

"La verdad que una de las sensaciones más lindas es jugar con la camiseta de Uruguay, poder recorrer y viajar mucho a lugares que para mi a esa edad eran impensados poder conocer. Eso también te lo da el fútbol, sino fuera por la pelota no lo podríamos haber pagado; haber conocido mucho, haber jugado dos sudamericanos, fueron momentos lindos".

Sin embargo, le quedó una gran frustración: "Me quedó siempre la espina del Mundial de Malasia que lamentablemente no pude ir. Una decisión del entrenador en ese momento y la verdad que no fue de lo más agradable, una de las experiencias más feas que tuve en mi carrera, no solo por el hecho de haber quedado afuera sino por cómo fue. Nunca tuve una llamada del entrenador para decírmelo. Me enteré por la prensa un día que yo estaba en la casa con mi viejo, escuchando la radio empezaron a decir la lista y nunca aparecí. A mi me dolió mucho, pero más me dolió ver al lado a mi padre llorando; ese recuerdo no lo olvido más. Fue un momento muy duro, pero como siempre en la vida, de los momentos duros hay que salir y por suerte a los pocos meses pude debutar en Primera".

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Gustavo Biscayzacú

Gustavo Biscayzacú

Tenía 18 años cuando Ricardo "Tato" Ortiz lo mandó a la cancha en el primer equipo de Defensor. "Fue un sueño cumplido haber debutado en el club que me formó, que aprendí a querer mucho con el paso de los años. Siempre soy muy agradecido al Tato Ortiz que fue el que me hizo debutar en el año 1997, junto con su cuerpo técnico, César Payovich y Marcelo Tulbovitz, con los que mantengo una linda relación con ellos".

Biscayzacú debutó frente a Peñarol en el Estadio Centenario. Entró al partido cuando faltaban tres minutos para el final y marcó el gol del triunfo 3-2 en los minutos de descuentos. Un sueño redondito.

"Defensor no era como ahora, que la gran mayoría son juveniles del club. En esa etapa nuestra eran traían 10 o 12 jugadores por año y era muy difícil jugar para los pibes del club. Yo concentraba con el Polilla Da Silva y con el Tano Gutiérrez. Imaginate ese cuarto, las experiencias, las anécdotas, las cosas que uno aprende. Después estaban Vidal González, Fernando Baleatto, y gente más joven del club pero que ya tenían experiencia, como Pablo Hernández, Fleurquin, Tabaré Silva, que ayudaba mucho en el crecimiento individual y cómo comportarte no solo dentro de la cancha sino también afuera", cuenta el Grillito.

"Defensor en esa época nos formaba no solo para jugar al fútbol a través de la escuelita del profe Santos, sino también para la vida y eso es importante". "Defensor en esa época nos formaba no solo para jugar al fútbol a través de la escuelita del profe Santos, sino también para la vida y eso es importante".

También recuerda cómo era compartir la habitación con Jorge Da Silva y Nelson Gutiérrez: "Tener a esos dos monstruos al lado, que contaban anécdotas, vivencias y los lugares donde habían jugado, era admirable. Tenerlos al lado, en la habitación, a veces me agarraban para hacer algún mandado, cosas normales de derecho de piso. Al Polilla lo admiraba y aprendí mucho los tres años que estuve con él en Defensor, me gustaba verlo definir, aprender, quedarme con él a tratar de mejorar mi definición y a través de eso ir mejorando yo también".

En los siguientes años, Biscayzacú no tuvo tantas oportunidades de jugar y con 20 años, pensó que lo mejor era irse de Defensor. "En el 2000 cuando me fui llegaron como 15 jugadores, Magallanes, el Mosquito Sosa, ya estaban Ederson, Emerson, Eliomar, había una competencia muy grande y sabía que no iba a tener chance".

Libre de Defensor Sporting, ¿y ahora qué?

Habló con el presidente Eduardo Arsuaga, quien falleció en abril de 2024, y le planteó que quería quedar libre. Después de muchas charlas, consiguió su objetivo.

Cuando quedó libre faltaban tres días para que comenzara el campeonato en Uruguay, por lo que no tenía tiempo para arreglar en otro club. "Me senté con el pase en mi poder y dije, '¿qué hago ahora?'. En ese momento no tenía representante, no tenía nada. ¿Qué hago?".

Tenía amistad con el golero Fernando Baleatto y se fue hasta su casa para pedirle un consejo. "Bala, acabo de quedar libre. No tengo idea lo que voy a hacer, tengo que buscar equipo. Me contó que Tato Ortiz se iba para Chile y me dijo que lo llamara. 'No, Bala, todo bien con el Tato, pero no me da para llamarlo y pedirle que me lleve o meterlo en un compromiso'. Entonces lo llamó él delante mío y le contó. Enseguida me pasó el teléfono, arreglamos en dos minutos y me fui para el Fernández Vial, un equipo de Segunda de Chile".

Los primeros dos años en el fútbol chileno, jugó con una camiseta de la selección uruguaya abajo de la amarilla y negra del equipo. "Para mi era como acordarme de mi vieja, de mi viejo, de la familia que estaba pendiente de que me fuera bien, porque en ese momento no es como ahora que apretás un botón y con una videollamada ves a tu madre o a tu padre, tu novia, tu señora. Era mucho más difícil, no había celulares. Me comunicaba a través de cartas con mis padres. Me ponía la camiseta de Urugay y me acordaba de todo eso, que no me podía rendir ante alguna adversidad. Eso me ayudó durante los primeros dos años que tuve la suerte de salir goleador en la B y en Primera".

Biscayzacú es muy apegado a su familia y su objetivo era poder ayudarlos a través del fútbol.

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Gustavo Biscayzacú, Fernández Vial

Gustavo Biscayzacú, Fernández Vial

Luego de un corto pasaje por Jaén de España y Melbourne Knights de Australia, regresó a Chile para jugar en Unión Española, donde marcó 33 goles en 2003 y fue el tercer goleador a nivel mundial según la IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol).

En Veracruz firmó el primer gran contrato de su carrera

Eso fue un espaldarazo para dar otro importante paso en su carrera: firmó por cuatro años con los Tiburones rojos de Veracruz, en el fuerte mercado mexicano. "Era lo que yo estaba buscando. Yo sabía que para mi al experiencia europea iba a ser muy difícil porque no tenía pasaporte y en ese momento sin pasaporte era imposible, salvo que fueras Messi; entonces, uno de los mercados al que quería llegar era el mexicano y en 2004 lo pude hacer".

Dice que el fútbol mexicano "no tiene que envidiarle nada a muchos equipos de Europa. Obviamente, capaz que no compite con los grandes, grandes, pero con los de mediana tabla hacia abajo compiten y son superiores económicamente los equipos mexicanos".

En Veracruz se sintió muy cómodo, marcó cerca de 50 goles en dos años y medio, y tuvo la chance que quedar entre los goleadores de la historia. "Fue un salto importante en lo deportivo y económico y me quedó la raíz de mi hijo Xavier que nació ahí; eso siempre tira y te hace querer mucho más a la ciudad y por qué no, al país".

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Gustavo Biscayzacú, Veracruz

Gustavo Biscayzacú, Veracruz

Si bien ese fue un paso importante en su carrera, el sueño de la casa para los padres lo había cumplido antes, cuando fue goleador de la Segunda división en Chile. "Un grupo inversor a través de Washington Castro que entonces era mi representante, compró una parte de mi pase y a través de eso pude cumplir mi sueño de comprarle la casa a mis viejos. Era el primer objetivo que yo tenía, que no tuvieran que estar siempre pensando en el alquiler. En el año 2001 pude comprar la casa y quedarme tranquilo en ese sentido".

Luego de los Tiburones, pasó al Atlante: "Jugábamos en el estadio Azteca, entrenábamos en el CAR donde entrenaba la selección mexicana, lo pasamos muy bien, hicimos un gran año, hice entre 15 y 17 goles en el año. Después voy al draft porque había quedado libre y en México tienen un pacto en el cual no contratan jugadores que queden libre en la liga".

Se volvió para Uruguay y justo a Necaxa se le lesionó un delantero. Lo llamaron porque solo podían contratar a uno que hubiese jugado el año anterior en México y que hubiese estado en el draft. "Me llamaron y el técnico era el holandés Hans Westerhof, que decía que si yo medía 1,69/1,70, tenía que pesar 65 kilos. Yo le explicaba, 'hace tres años que juego en el fútbol mexicano, llevo 70 goles, y nunca pesé 65 kilos. Si peso 65 kilos me caigo solo'. Ahí empezamos el tire y afloje, y al final no me contrataron".

Dice que nunca tuvo problemas con el peso: "Parecía que fuera medio gordito, pero en mis buenos momentos nunca estuve pasado de peso, al contrario, mi contextura era así. Capaz que en los últimos dos años, porque es muy difícil mantenerte en línea cuando tenés tendencia. Pero después siempre estuve en mi peso y lo más fino posible porque si no en el fútbol mexicano no la tocás".

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Gustavo Biscayzacú, Colo Colo

Gustavo Biscayzacú, Colo Colo

A través de Claudio Borghi llegó a Colo Colo: "Tuve la suerte y el orgullo de defender la camiseta del equipo más grande de Chile que es Colo Colo".

Con el equipo colocolino le marcó tres goles a Boca Juniors, dos en La Bombonera y uno en el Monumental de Santiago.

El histórico pasaje por Nacional

En 2008 regresó a México para jugar en Veracruz y en 2009 llegó a Nacional. "Fue un ciclo corto, muy intenso por como se dio, era uno de mis sueños jugar en ese club, de mi familia también. Allá por febrero pude cerrar la incorporación, donde Gerardo Pelusso fue fundamental porque fue el que insistió para que yo llegara al club, cuando capaz que había gente que no pensaba lo mismo. Gerardo me hablaba siempre y me decía que me quería si o sí. Siempre voy a estar agradecido a él y a su cuerpo técnico, Javier Carballo, el profe Cal y Mauricio Larriera. Muy lindo cuerpo técnico que me ayudó, me apoyó y me dio la oportunidad en el momento justo que me tenía que dar y que yo pude responder a través de goles y ese momento especial que fue el clásico".

El 24 de mayo de 2009, Nacional le ganó 3-2 a Peñarol y los tres goles los hizo el Grillito.

"Fue una etapa muy dura para mi y para mi familia, mi viejo estaba en una casa de salud con Alzheimer, y prácticamente en esa etapa ya no me conocía. El jueves antes de concentrar voy a la casa de salud y le hablo al oído: 'viejo sabes que el domingo voy a jugar el clásico en Nacional contra Peñarol, voy a cumplir tu sueño, que siempre hablamos que querías verme algún día con esa camiseta, voy a tratar de hacer algún gol, para que te pongas contento'. Él no hacía ningún gesto, pero fue hablarle de esas cosas y esa química que muchas veces uno tiene con el padre, me levantó la cabeza, sonrío y me pegó una palmadita en la cara. En ese momento de lucidez él entendió lo que le había dicho y que estaba orgulloso de eso".

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Luego de la gran tarde de Biscyazcú, que se metió en la historia de Nacional junto a Atilio García (hizo 4 en 1940), Rinaldo Martino (1952), Héctor 'Ciengramos' Rodríguez (1957) y Luis Artime (1972), únicos en marcar tres goles frente a Peñarol, volvió a visitar a su papá.

"El lunes voy a la casa de salud, le hablo, le conté que ganamos, que hice tres goles. Se rió, nos dimos un abrazo y la emoción fue enorme. Yo sentía que había cumplido con uno de sus deseos y también de mi vieja, y que por suerte no había desaprovechado la oportunidad. Lo que significaba para mí, porque había firmado seis meses y no sabía si iba a seguir y si iba a tener la chance de jugar otro clásico con esa camiseta".

Cuando aún estaba en Nacional, Biscayzacú rechazó una importante oferta de Emelec, "de muchísima plata", porque pensó que iba a seguir en los tricolores, pero no fue así: "A la semana me dicen que no iba a continuar y me quedé seis meses sin jugar".

Los últimos goles y la nueva etapa

Se fue a jugar al Portuguesa de Brasil y en San Pablo nació su hija Danza. Luego continuó su carrera en Colombia, donde defendió a Deportivo Cali y Quindío. "El Cali es un equipo espectacular, grandísimo. También fue una experiencia muy buena, un fútbol y un país espectacular. A veces cuando no lo conocés tenés una perspectiva muy diferente a cuando vivís ahí. Me trataron muy bien, a mi y a mi familia. El Cali tiene una infraestructura enorme y una hinchada impresionante".

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Gustavo Biscayzacú, Deportivo Cali

Gustavo Biscayzacú, Deportivo Cali

En los últimos dos años de su carrera pasó por El Tanque Sisley y Boston River, donde se retiró en 2015.

Durante esta última etapa se recibió de Entrenador: "Me apasiona y hasta el día de hoy sigo esperanzado en hacer carrera. Me gusta dirigir en Primera, ya sea en un equipo de la B o en la A, pero si en algún momento hay una Tercera para hacer una proyección lo pensaría; dependiendo del equipo lo podría ver, no me cierro a ninguna posibilidad".

Sus primeros pasos como técnico fueron en Villa Teresa y Racing.

Además, sigue la carrera de su hijo Xavier: "Orgulloso de ver a mi hijo crecer año a año. Tuvo la suerte de que le vaya bien en el poco tiempo en juveniles y a través de eso haber sido citado a dos selecciones como la uruguaya y la mexicana. Eso también es un aliciente para él, que está haciendo las cosas bien. Uno como padre apoya y está atrás en cada uno de sus pasos".

Señala que su hijo es "inteligente para moverse" dentro de la cancha, pero que tienen condiciones diferentes: "Yo era más de área, más definidor, y él si bien hace goles, es un jugador habilidoso, una forma de ver y meter pases filtrados muy buena, también una habilidad grande para el uno contra uno", define el Grillito, como cuando se enfrentaba al golero rival.

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