El entrenador argentino Martín Palermo defendió al arquero uruguayo Fernando Muslera quien tuvo una mala actuación con la selección uruguaya en el Mundial 2026.
Muslera falló en los cuatro goles que tomó Uruguay en el certamen y en el entretiempo del partido contra España, tras tomar un gol evitable de Alex Baena, le pidió el cambio a Marcelo Bielsa dejándole su lugar a Sergio Rochet.
En el programa de streaming argentino Carnaval Mundial, Palermo fue consultado por Gastón Recondo y Daniel Arcucci sobre la situación de Muslera y el cambio que le pidió al entrenador.
"¿Sorprende? No. Porque lo hace desde la sinceridad y desde priorizar al equipo por sobre todas las cosas y eso tiene un doble valor para un entrenador que un jugador te lo venga a decir", expresó Palermo que como jugador surgió en el equipo que actualmente defiende Muslera, Estudiantes de La Plata.
"Si estás con fiebre y con alguna dolencia no le querés decir a los médicos, al entrenador por ese temor a salir. A lo que se está jugando a nivel selección, con todo lo que se jugaba un Mundial, está en la claridad con que Bielsa describe la situación, eso avala completamente que Bielsa actuó de la manera que tenía que actuar y es un tipo frontal que no te va a dar un doble discurso", agregó Palermo.
Bielsa informó el martes en conferencia de prensa explicó que Muslera había tenido fiebre el día del partido contra España pero que llegada la jornada del encuentro estaba sin fiebre y sin secuelas.
"El día previo al partido, Muslera tuvo 38,1 grados de fiebre. Yo, obviamente, estaba informado. Al día siguiente, el día del partido, ya no tenía fiebre y estaba absolutamente dispuesto a jugar. No tenía síntomas, no tenía dolores y no había ninguna merma en su capacidad física. Estaba en condiciones de participar", expresó.
"Quiero comentar algo que habla de la grandeza de Muslera. Nunca me había ocurrido que un jugador pidiera ser sustituido porque los errores cometidos durante el partido hubieran afectado su estado anímico. Muslera me dijo, y probablemente sea una imprudencia de mi parte contarlo, pero creo que vale la pena hacerlo porque habla muy bien de él, que estaba tan golpeado por el error que había cometido, seguramente asociado también a situaciones anteriores de su carrera, que prefería dejar de jugar porque entendía que las posibilidades del equipo seguían intactas y que él no estaba en la mejor condición emocional para afrontar el segundo tiempo. A mí eso me pareció un gesto de una enorme grandeza y generosidad, impropio del fútbol actual", afirmó el DT argentino.
"Por eso digo que, si hubiera tenido la más mínima duda sobre su capacidad para atajar, me lo habría dicho. No me lo dijo. El día del partido estaba sin fiebre y sin ninguna secuela", concluyó el DT.