El secretario de Estado del gobierno de Donald Trump, Marco Rubio, encabezó este jueves una reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político en Washington. Durante su discurso, el jerarca de Estados Unidos arremetió contra la contribución del comunismo de Cuba a tejer estas redes y recordó de forma explícita a los tupamaros uruguayos.
"El terrorismo político de extrema izquierda no es una novedad reciente ni moderna. No es una ficción inventada por los políticos conservadores. (...) Todos y cada uno de nuestros amigos aquí presentes, procedentes de las naciones del Hemisferio Occidental, recuerdan… recuerdan las décadas de secuestros, atentados con bombas, asesinatos y ejecuciones, el terror violento de los tupamaros, de los montoneros, de las FARC y del ELN. Recuerdan la barbarie inhumana de Sendero Luminoso en Perú, esos fanáticos maoístas que masacraron las aldeas campesinas peruanas (...). Recuerdan las decenas de miles de guerrilleros marxistas entrenados para matar en los campos terroristas de Castro", dijo Rubio.
Tras repasar la lucha estadounidense contra el terrorismo yihadista, consideró que "durante demasiado tiempo" la doctrina antiterrorista estadounidense "ha tenido un punto ciego en lo que respecta a la violencia extremista procedente de la izquierda política".
"Incluso hoy en día, la mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza grave se trata como un delirio de la derecha o, peor aún, como una peligrosa conspiración fascista", reclamó.
"Se trata de un mal distintivo y único. Siempre ha estado impulsado por un odio por encima de todo lo demás, un odio hacia la propia civilización. Es una revuelta de lo peor contra lo mejor, una revuelta de los débiles y los cobardes contra los fuertes y los buenos. La perpetran aquellos que no son capaces de construir, que no pueden crear, que no pueden lograr grandes cosas, y que se vengan del mundo por su propia insuficiencia tratando de destruir a quienes sí pueden hacerlo. Esto es lo que es la izquierda radical", señaló el secretario de Estado.
"Pueden autodenominarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. Pero su carácter fundamental es siempre el mismo. Siempre es el mismo", apuntó.
"Una de las críticas que a veces se oyen sobre el comunismo, por ejemplo, es que suena bien en teoría, pero nunca funciona en la práctica. En realidad, eso no es cierto. El comunismo no suena bien en teoría. El mundo que concibe para todos nosotros es pequeño, monótono, gris, desprovisto de toda excepción, vaciado de todo lo que hay de bueno y noble en el alma humana", afirmó Rubio.
"Para estos artífices de la violencia revolucionaria, el logro más destacado de nuestra civilización supone, para ellos, una humillación insoportable, un recordatorio de lo que no pueden hacer y de lo que no pueden llegar a ser. Por ello, optan por destruir. Atacan oleoductos; atacan vías férreas; atacan redes eléctricas y laboratorios, los símbolos físicos que encarnan el poder, la investigación y los logros. Esta es la naturaleza del terrorismo al que nos enfrentamos hoy en día. Desprecian a Occidente porque Occidente es grande", concluyó el secretario de Estado.