Este artículo es parte de nuestra guía de personajes clave que están definiendo la geopolítica actual.
Elon Musk, el empresario detrás de Tesla, SpaceX, X (anteriormente Twitter), Neuralink y Starlink, es una fuerza geopolítica única, no por un cargo gubernamental, sino por el vasto alcance de sus empresas y su capacidad para influir en la tecnología, las finanzas, la comunicación global y la política. Su visión se traduce en acciones que redefinen la relación entre la iniciativa privada, la tecnología y el poder estatal.
La geopolítica de Musk se manifiesta, en gran medida, a través de sus diversos ventures. SpaceX no solo ha revolucionado la industria espacial, democratizando el acceso al espacio y reduciendo costos de producción técnica, sino que también se ha convertido en un actor crucial en la seguridad nacional (por ejemplo, con contratos con el Pentágono) y en la infraestructura global a través de Starlink, que ha demostrado su capacidad para proporcionar internet en zonas de conflicto, como Ucrania, convirtiéndose en una herramienta geoestratégica.
EL 14 de junio, mientras el conflicto en Medio Oriente escalaba, Elon Musk confirmó que su servicio de internet satelital Starlink estaba activo en Irán, a pesar de que el gobierno había decretado un apagón masivo como respuesta a los recientes ataques aéreos de Israel. "Las antenas están encendidas", aseguró Musk en X, confirmando que los satélites operados por SpaceX se encontraban habilitados para ofrecer acceso a internet en territorio iraní.
https://www.bbc.com/mundo/articles/c99ny9mxkg4o
Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, participa en el gobierno de Donald Trump.
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El anuncio coincidió con los ataques lanzados por Israel, bajo la operación denominada “León Naciente”, que tuvo como objetivo más de una docena de ubicaciones estratégicas, incluidas instalaciones nucleares y bases militares.
Por su parte, X es una plataforma de comunicación global que, bajo su dirección, ha redefinido el debate público, la libertad de expresión y la diseminación de información y desinformación, con profundas implicaciones para la estabilidad política y social en diversos países. En setiembre de 2024, de hecho, protagonizó un escándalo en Brasil que derivó en que la red social fuera suspendida en ese país por una serie de desobediencias judiciales vinculadas a la desinformación.
A principios de 2025, la visibilidad de Elon Musk junto a Donald Trump, y el apoyo político de Musk a la administración del presidente Trump, generaron un notable impacto en la reputación de Tesla. Si bien Tesla sigue siendo un actor clave en la transición energética global, la fuerte asociación de Musk con las políticas de Trump y las controversias que rodearon, por ejemplo, la producción y el lanzamiento de sus "Tesla Trucks" (como el Cybertruck), llevó a problemas de percepción.
https://www.bbc.com/mundo/articles/c4g9jpgy8meo
Elon Musk se consolidó como incondicional seguidor y mano derecha de Trump desde la campaña de las elecciones del pasado noviembre.
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Estos desafíos reputacionales se manifestaron en una reacción de ciertos segmentos de consumidores y críticos, quienes vincularon la marca Tesla y sus innovaciones, como los camiones eléctricos que buscan reformar la cadena de suministro, con la figura política de Trump, afectando la imagen de una empresa que antes se percibía como puramente disruptiva y tecnológicamente neutra en el ámbito político.
Un aspecto de su influencia financiera es su relación con las criptomonedas, especialmente Dogecoin (DOGE). Las declaraciones y acciones de Musk han demostrado la capacidad de un individuo para mover el valor de activos digitales a escala global, impactando en la percepción de las criptomonedas y su potencial como moneda o reserva de valor. Esto plantea preguntas sobre la soberanía monetaria y la estabilidad financiera, especialmente en un contexto donde el gobierno de Trump ha mostrado interés en el mundo cripto.
La relación de Musk con la actual administración de Donald Trump ha sido compleja y dinámica. Recientemente, Trump lo retiró de su rol oficial como asesor principal en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), marcando el fin de su "tiempo programado como empleado especial del gobierno".
Esta desvinculación coincidió con un punto de fricción notable: Musk hizo una declaración pública calificando el plan fiscal de Trump, particularmente el "gran y hermoso proyecto de ley" de gastos, como un "desastre fiscal" y una "abominación repugnante" que aumentaría el déficit presupuestario, lo que demuestra una rara, aunque significativa, crítica pública a la agenda económica del presidente y la complejidad de su relación.
Esa separación, se desbordó el 5 de junio con acusaciones cruzadas en redes sociales, amenazas, la propuesta del empresario de crear un nuevo partido político y la afirmación de que el presidente está en los archivos vinculados a una causa por delitos sexuales.
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Elon Musk blande con orgullo la motosierra que le regaló el presidente de Argentina, Javier Milei.
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Una semana antes de la pelea, el magnate sudafricano había anunciado que su papel en el gobierno estadounidense llegaba a su fin y con la prensa presente en el Salón Oval, intercambiaron importantes elogios con el presidente Trump, mostrando que el vínculo entre ambos seguía firme. Sin embargo, con los días quedó a la vista que la ruptura era inminente.
A pesar de estas críticas puntuales, Musk ha terminado por moderar sus declaraciones y ha mostrado una clara inclinación a apoyar a Trump, suavizando su postura y realineándose con la órbita del poder presidencial.
Además, los reportes recientes han puesto de manifiesto otra arista personal con implicaciones públicas. Se ha reportado ampliamente que Musk empezó a consumir drogas fuertes, incluyendo ketamina, alrededor del mismo tiempo que empezó a colaborar con Trump en la campaña presidencial, según investigaciones periodísticas. Si bien Musk ha reconocido el uso de ketamina bajo prescripción, la magnitud y naturaleza de su consumo reportadas generaron preocupación sobre su estabilidad y juicio en un momento en que ejercía una influencia considerable en el gobierno y la dirección del país, así como en sus propias empresas con implicaciones geopolíticas.
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Elon Musk puso en suspenso la compra de Twitter hasta no conocer la cantidad de "bots" que hay
OLIVIER DOULIERY / AFP
La visión personal de Musk sobre el futuro de la humanidad también tiene implicaciones ideológicas. Su preocupación por la "subpoblación" y el deseo de "repoblar el mundo" se ha traducido en un aumento significativo de su propia descendencia. Sin embargo, este aspecto de su vida privada ha cobrado una dimensión pública y legal con denuncias y batallas legales con algunas de las madres de sus hijos, como se ha reportado ampliamente en medios especializados.
Elon Musk es, en esencia, un actor no estatal con un poder comparable al de algunas naciones, capaz de innovar, perturbar mercados, influir en la opinión pública y, a través de sus empresas y su persona, redefinir las fronteras de lo posible en la geopolítica del siglo XXI.