Un temblor de magnitud 4,6 sacudió este lunes a Venezuela y volvió a sembrar temor entre la población, cinco días después del doble terremoto que dejó al menos 1.450 muertos, miles de heridos y decenas de miles de desaparecidos.
La réplica se sintió en Caracas y en el vecino estado de La Guaira, la zona más castigada por el desastre, en momentos en que disminuyen las esperanzas de encontrar sobrevivientes y crecen las críticas por la respuesta del gobierno.
+Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento ocurrió a las 08:01 (hora de Uruguay), con epicentro a 27 kilómetros al norte de Caraballeda y a una profundidad de 10 kilómetros.
"Se sintió bastante", dijo a AFP Isamel Díaz, residente de La Guaira. Se trata de la réplica más intensa registrada desde el doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que devastó el país el miércoles pasado.
El presidente de la Asamblea, Jorge Rodríguez, aseguró que no se reportaron nuevos daños materiales tras el sismo.
El balance sigue aumentando
El último informe oficial elevó a 1.450 la cifra de fallecidos, 20 más que el sábado, mientras que los heridos ascienden a 3.150. El gobierno no informó un número de desaparecidos, aunque Naciones Unidas estima que superan los 50.000.
En La Guaira, el panorama continúa siendo desolador. Edificios enteros colapsaron y amplias zonas quedaron reducidas a montañas de escombros. Imágenes captadas por drones de AFPTV muestran columnas de humo elevándose entre estructuras destruidas y barrios prácticamente arrasados.
El doble terremoto ocurrió en medio de la crisis política y económica que atraviesa Venezuela y figura entre los sismos más devastadores registrados en América Latina en las últimas décadas.
Se agota la esperanza de hallar sobrevivientes
Con el paso de los días, las posibilidades de encontrar personas con vida bajo los escombros son cada vez menores. Especialistas señalan que, una vez superadas las 72 horas críticas, las tareas de rescate pasan a centrarse principalmente en la recuperación de cuerpos.
"Todos dicen que ya no hay nadie, pero nosotros seguimos esperando aquí. A ver si se puede sacar a alguien más", dijo a AFP Eduardo Cardozo, un voluntario que participa en las tareas de búsqueda.
Luis Salas, de 27 años, también relató la dureza de los trabajos: "Lo más difícil era cuando sentíamos esperanza (...) y cuando llegábamos a las personas, las encontrábamos sin vida".
Pese a ese escenario, el domingo se produjo un rescate que renovó momentáneamente el ánimo de los equipos: un hombre y su hijo adolescente fueron hallados con vida entre los escombros en La Guaira.
En las tareas de búsqueda participan rescatistas de 24 países, mientras helicópteros y aeronaves estadounidenses sobrevuelan la zona afectada.
Crecen las críticas al gobierno
Mientras continúan las labores de rescate, también aumenta el malestar entre los habitantes de las zonas afectadas.
"Nosotros mismos somos los que hacemos todo", afirmó Dayana Lean, de 51 años, quien aseguró que los vecinos han debido organizarse por su cuenta para asistir a las víctimas.
Héctor Aguilera, que perdió a cuatro familiares bajo un edificio derrumbado, cuestionó la falta de apoyo oficial. "No tenemos el apoyo para sacar a nuestros familiares", lamentó.
Según el gobierno, 189 edificios colapsaron totalmente y 774 inmuebles sufrieron algún tipo de daño.
La ONU estima que el desastre podría dejar casi siete millones de damnificados y pérdidas materiales cercanas a US$ 6.700 millones, equivalentes al 6% del Producto Interno Bruto venezolano.
Ayuda internacional y control de accesos
Las autoridades militarizaron La Guaira e impusieron un sistema de salvoconductos para ingresar a la zona de desastre. Además, restringieron el acceso de la prensa internacional a sectores específicos.
Mientras tanto, continúan llegando vuelos con ayuda humanitaria. El aeropuerto internacional que sirve a Caracas reabrió parcialmente el sábado y desde entonces recibe cargamentos enviados por Estados Unidos.
El Comando Sur estadounidense informó además que desplegó aeronaves y helicópteros para colaborar con las tareas de rescate y el traslado de suministros.
En paralelo, vecinos denunciaron saqueos a farmacias, supermercados y otros comercios, además de robos en distintos puntos de La Guaira, en un contexto agravado por la crisis económica y el deterioro de los servicios públicos que ya afectaban al país antes del terremoto.
Con información de AFP