Tras conocerse el relevo de Angelina Ferreira al frente de la Dirección Nacional de la Guardia Republicana, efectivos de la unidad destacaron distintos aspectos de su gestión y señalaron que la decisión generó "malestar", "molestia" y "sorpresa" dentro de la fuerza.
Según relataron los uniformados a El Observador, durante su período al mando se impulsaron mejoras en infraestructura, equipamiento y condiciones laborales que tuvieron impacto directo en la operativa cotidiana y en el bienestar del personal.
"Hace años que no teníamos una conducción tan cercana al personal", afirmó uno de los efectivos consultados. Otro señaló que Ferreira fue una jerarca que "siempre estuvo preocupada por las condiciones en las que trabajaba la gente".
Entre los cambios más valorados mencionan obras de reacondicionamiento en distintas dependencias, mejoras logísticas y una mayor atención a las condiciones de trabajo de los policías de la unidad.
"No solo se preocupó por los resultados operativos, también por cómo vivía y trabajaba el funcionario", sostuvo una de las fuentes.
Los funcionarios también destacaron la apuesta a la capacitación y el entrenamiento. En ese sentido, señalaron que durante la gestión de Ferreira se promovieron jornadas voluntarias de práctica de tiro los fines de semana, además de instancias de formación para motociclistas policiales orientadas a reforzar capacidades operativas.
"Se incentivó el entrenamiento permanente y eso se notó en el nivel profesional de la fuerza", indicó un efectivo. "Muchos concurrían voluntariamente porque entendían que era una oportunidad para mejorar", agregó.
Otro de los aspectos mencionados por los efectivos refiere a cambios en servicios internos de la Guardia Republicana. Según indicaron, se mejoró la alimentación destinada al personal subalterno y se realizaron modificaciones que buscaron mejorar las condiciones de permanencia dentro de las instalaciones policiales.
"Parece algo menor, pero para quien pasa muchas horas de servicio esas cosas hacen la diferencia", comentó una fuente. "Hubo una preocupación real por dignificar al funcionario policial", añadió.
Fuentes de la unidad también señalaron que distintas dependencias bajo la órbita de la Guardia Republicana recibieron reconocimientos internos dentro del Ministerio del Interior durante los últimos años, algo que atribuyen al trabajo desarrollado por los equipos de mando y al nivel de desempeño alcanzado.
"La Guardia Republicana creció mucho en estos años y eso es algo que nadie puede negar", sostuvo uno de los consultados, quien agregó que "se preocupó por el personal, por la capacitación y por las condiciones de trabajo".
Los efectivos sostienen que una de las características más valoradas de Ferreira fue haber puesto énfasis en los recursos humanos y en la profesionalización de la fuerza, entendiendo que el desempeño operativo también depende de las condiciones en que trabajan los funcionarios.
"Nos sorprendió mucho la decisión porque veíamos una gestión positiva", afirmó un integrante de la unidad. Otro agregó: "Más allá de las decisiones políticas, deja una huella importante dentro de la Guardia Republicana".
En ese contexto, consideran que su gestión dejó una marca dentro de la Guardia Republicana y que muchas de las medidas impulsadas durante los últimos años serán recordadas por quienes integran la unidad.