La decisión del Poder Ejecutivo de modificar una lista inicial de ascensos a contralmirantes en la Armada e incluir a uno de los capitanes de navío que está en España inspeccionando la construcción de las patrulleras oceánicas por parte de Cardama generó un sinfín de cuestionamientos de la oposición.
El senador Javier García aseguró que lo estaban ascendiendo “en recompensa” por hacer informes contra el astillero mientras que el diputado Gabriel Gianoli habló de una “trama escandalosa”.
Si bien inicialmente evitó hacer comentarios, luego en rueda de prensa la ministra de Defensa, Sandra Lazo, señaló que habían respetado las derechas, en referencia a la antigüedad, y confirmó que hubo un “intercambio” con el comandante en jefe de la Armada, José Luis Elizondo.
A partir de consultas a fuentes militares, de Defensa y de Presidencia, El Observador reconstruyó cómo fueron las idas y vueltas de la decisión, que estará sujeta al aval parlamentario, y que se arrastra desde el mes de diciembre.
Inicialmente, la lista propuesta por Elizondo –que incluso se comunicó con los elegidos en el último mes del 2025 y a comienzos del 2026– era que los ascensos se otorgaran a los capitanes de navío César Ricciardi, Francisco Risso, Frederick Fontanot y Daniel Di Bono.
El asunto pasó por Defensa y llegó hasta Presidencia, donde objetaron el nombre de Di Bono y se inclinaron por Ismael González.
Tal como dijo Lazo, y había sido informado por El Observador al publicar la noticia, González estaba más "a la derecha" que Di Bono en la lista de prelación. Este fue uno de los argumentos manejados por Presidencia, mientras que otro fue que su mirada estratégica sobre los grandes asuntos de la Armada era más coherente con la visión a mediano plazo que impulsa el Poder Ejecutivo.
Desde la marina, en tanto, agregaron que con la ponderación de Di Bono sobre González, Elizondo había pensado que podía mantener algunos equilibrios en una fuerza que está dividida, atravesada por escándalos públicos y donde los retirados más recientes –como los cinco almirantes que dejaron sus lugares este año– mantienen una importante influencia.
Pero para Presidencia, mantener la lista tal como había llegado era un “error estratégico” sobre el que tenían oportunidad de corregir, ya que su obligación es mirar un horizonte mínimo de diez años mientras que el comandante podía estar apostando al funcionamiento a corto plazo ya que en 2027 pasa a retiro por edad.
Los que quedaron por el camino
Para ascender, la ley vigente exige a los capitanes de navío tener cinco años en el grado y haber realizado el curso de estado mayor. La normativa no hace otra mención a la antigüedad pero al ser una institución verticalista se estila que los ascensos respeten parcialmente “las derechas” para evitar distorsiones como pueden ser pases a retiro voluntarios por malestar.
Los cuatro elegidos por el gobierno no siguen el orden exacto de primeros lugares de la lista. El escalafón, al que accedió El Observador, muestra que el número uno lo tenía Leonardo Felicci, quien debió pasar a retiro obligatorio por edad ya que cumplió 55 años en octubre de 2025. En esa fecha había vacantes pero el Poder Ejecutivo no dispuso ascensos por lo que quedó por fuera.
El segundo y el tercero son Ricciardi y Risso, mientras que el cuarto y el quinto son Diego Perona y José Luis Matteo. El sexto es González y el séptimo es Fontanot. Di Bono figura noveno, mientras que octavo está Pablo Santos.
Tanto desde la Armada como en Presidencia señalaron que además de la antigüedad y la mirada estratégica, las autoridades evalúan los legajos antes de tomar definiciones. Revisan comportamientos, anotaciones, prestan atención a tribunales de honor o ética que hayan tenido y a investigaciones culminadas o curso en las que estén mencionados.
Las fuentes confirmaron que estas razones incidieron para definir los nombres y recordaron, por ejemplo, que sobre Matteo hubo un caso público –informado por El País– de una sanción por irregularidades en la elección de un tribunal de ética.
Pese a que la decisión ya está tomada, el gobierno aún no envió las venias al Parlamento, donde habrá una nueva discusión por el tema.