"Entraron y le pegaron para inmovilizarlo", relató Sandri. El trabajador recibió un culatazo en la cabeza y posteriormente fue asistido mediante el protocolo que la compañía aplica para este tipo de episodios.
Según explicó el director de Prosegur, el guardia fue sometido a controles médicos y también recibió asistencia por las consecuencias psicológicas de la rapiña.
"Fue un golpe obviamente importante porque con un arma te pega bastante, pero está fuera de peligro. Obviamente está estresado todavía por la situación, pero fuera de riesgo", señaló.
Por qué los guardias no dispararon
Sandri explicó que los guardias que trabajan en lugares donde se maneja dinero en efectivo, como bancos y determinadas financieras, deben estar armados. Sin embargo, remarcó que portar un arma no implica que la respuesta ante una rapiña deba ser automáticamente abrir fuego.
"El guardia tiene que tomar la decisión de disparar, no disparar, de elevar el nivel de violencia en base a lo que esté sucediendo", afirmó.
En el caso de Pando, sostuvo, la situación no ameritaba un enfrentamiento armado. Los delincuentes ingresaron, redujeron a los trabajadores, tomaron el dinero de las cajas y abandonaron rápidamente el lugar.
Según la reconstrucción policial, la rapiña se concretó en alrededor de un minuto y cuarenta segundos. "Entraron, se llevaron la plata y salieron en un minuto y medio", resumió Sandri.
Para el responsable de Prosegur, que los guardias hubieran utilizado sus armas podía haber provocado una escalada de violencia con consecuencias mucho más graves dentro de una sucursal en la que había funcionarios y clientes.
"Un dispositivo de seguridad está pensado para la disuasión, para evitar que alguien quiera cometer un delito y que, si lo comete, sepa que se enfrenta a diferentes situaciones de respuesta. No siempre es que se agarren a los tiros, ese no es el objetivo", afirmó.
Qué establece la ley sobre los guardias de seguridad privada
La actuación de los guardias está regulada por la Ley Nº 19.721, que define a la seguridad privada como una actividad de carácter "esencialmente preventivo", complementaria de la seguridad pública y destinada a la protección de personas y bienes. Además, establece que las instituciones bancarias están obligadas a contar con un sistema de seguridad privada, que debe estar habilitado por el Ministerio del Interior.
La normativa contempla que los trabajadores de seguridad privada puedan portar armas de fuego dependiendo de la actividad y de su matriz de riesgo. En esos casos, el arma puede ser utilizada únicamente durante la jornada laboral y dentro del recinto o área para el que el trabajador fue autorizado, con determinadas excepciones, como el transporte de valores o el patrullaje dinámico bancario.
La reglamentación de la ley, establecida por el Decreto Nº 35/022, agrega que el arma utilizada por el guardia debe ser proporcionada por la empresa de seguridad y que quienes desarrollen tareas como personal armado deben utilizar chaleco antibalas.
Sandri hizo especial énfasis en que el guardia privado no es un policía y, por lo tanto, sus funciones y atribuciones son diferentes.
"El guardia de seguridad no es policía, tiene otras facultades", explicó el director de Prosegur, quien sostuvo que la presencia del personal armado debe entenderse fundamentalmente como un elemento de disuasión.
"Lo que nosotros siempre tratamos es de que alguien que quiere ir a robar sepa que va a haber un dispositivo de guardia, de cámara, de tecnología, que va a estar tratando de evitar que haga lo que quiera hacer y, si lo hace, queda registro", señaló.
Ese concepto coincide con el carácter preventivo que la propia Ley Nº 19.721 asigna a la seguridad privada y ayuda a explicar, según Sandri, por qué el hecho de que los guardias estuvieran armados no implicaba que debieran enfrentarse a tiros con los delincuentes dentro de una sucursal con clientes y trabajadores.
El botón de pánico se activó "al instante"
Uno de los tres guardias se encontraba dentro de una garita blindada, desde donde podía observar lo que estaba ocurriendo en la sucursal. Cuando el primer delincuente —que había ingresado a cara descubierta e inicialmente se comportó como un cliente— dio la señal para que entraran sus cómplices, se activó inmediatamente el dispositivo de emergencia, según Sandri.
Video de seguridad de la sucursal de BROU
"En cuanto da la señal y entra el resto, se activa el botón de pánico al instante. No es que tiene una demora, no se les dio margen, no se les dio lugar", sostuvo. El gerente de la sucursal también contaba con un botón de pánico y se realizó además la comunicación al 911.
De acuerdo con la reconstrucción presentada por la Policía, los delincuentes llegaron al banco a las 17:47, concretaron el robo y escaparon a las 17:49. A esa misma hora llegaron las primeras alertas y el primer móvil policial arribó a las 17:52. "La Policía tardó tres minutos en llegar. Pero fue tan rápido, fue un minuto y 40 segundos, que es imposible evitarlo", sostuvo Sandri.
"La sucursal tiene que garantizar que la gente pueda ingresar"
El director de Prosegur también planteó una diferencia entre proteger un lugar al que nadie debería acceder y garantizar la seguridad de un banco, donde necesariamente existe una circulación permanente de personas.
"Hay dos tipos de dispositivos de seguridad. Tenés el dispositivo donde tenés una fortaleza que proteger ante que nadie entre: ahí, si ingresan, fallaste. Y después un banco, donde vos tenés que garantizar que la gente pueda entrar, pueda sacar plata, depositar", explicó.
Por esa razón, sostuvo que la seguridad bancaria no puede estructurarse exclusivamente alrededor de impedir físicamente cualquier ingreso. También cuestionó algunas propuestas que comenzaron a circular después del asalto, como instalar escáneres para controlar a todas las personas que entran. "Es inimaginable pensar en que cada persona que entra al banco, va a hacer una consulta o a sacar mil pesos, tenga que pasar por un escáner", afirmó.
Se entregó información a la Policía
Sandri señaló además que la compañía cuenta con una plataforma de gestión de incidentes mediante la que sus guardias registran información sobre los episodios ocurridos en los distintos servicios.
Tras la rapiña, ese material fue puesto a disposición de los investigadores. "Prosegur tiene una plataforma específica para el uso de los guardias, donde se puede recopilar toda la información de los incidentes que pasan en cada cliente. En este caso lo entregamos para que la Policía tenga mayor data para la investigación", explicó.
La empresa, además, inició sus propios procedimientos internos respecto de los trabajadores que estaban en el lugar. Sandri aclaró que no existe ningún indicio contra los guardias, pero señaló que ese tipo de controles forman parte de la investigación de un episodio de estas características.
El director rechazó así las versiones que circularon sobre una eventual pasividad de la seguridad durante la rapiña y volvió sobre el punto central de su evaluación del episodio: "La verdad que el dispositivo funcionó como se pensó".