En ese momento desde la Asociación de Fiscales se cuestionó la ley y se señaló que se generaba un perjuicio al Ministerio Público porque los cargos de fiscales no se podían completar al estar en comisión y no renunciar.
Tras caso dos años en el MEC, Negro volvió a la Fiscalia y siguió su carrera en Las Piedras (Canelones), en 2011 llegó a Montevideo, donde ocupó el cargo de fiscal penal en 6to turno y luego pasó a Crimen Organizado. Con el nuevo código penal desde 2017, cuando Uruguay incorporó el sistema penal acusatorio, pasó a una fiscalía de Flagrancia hasta que asumió en la fiscalía de Homicidios. En la fiscalía penal tuvo como adjuntos o adscriptos a Ana Vallverdú, Rodrigo Morosoli, Sabrina Flores, Alejandro Machado y Ana Ghiorsi, quien trabajó con él hasta la actualidad en Homicidios. Otros fiscales que tienen amistad con el futuro ministro son Gilberto Rodríguez y William Rosa.
Algunos colegas que trabajaron con él destacaron su rol formador y que habilita los debates jurídicos para que los integrantes de su equipo se fogueen. También admiten que tenerlo como contraparte debe ser difícil porque pelea por su posición hasta el final.
Destacaron que al ser un ministro que conoce desde adentro el sistema penal y el relacionamiento con la Policía podrá influir en la formación policial para la recolección de evidencia, un punto que suele ser motivo de debate en las investigaciones.
Él mismo destacó este lunes en una declaración que hizo a los medios que tiene buena relación con la Policía. “En 32 años de Fiscalía siempre respaldamos a la policía porque siempre fueron nuestros principales auxiliares, por lo tanto ahora ya en este nuevo cargo ese respaldo a permanecer incólume”, sostuvo.
También destacó que mantiene un buen vínculo con el actual ministro del Interior Nicolás Martinelli, quién ha mantenido varias reuniones con los fiscales de Homicidios y ha puesto en práctica algunas de sus solicitudes, como la creación de una brigada de Homicidios para contar con policías especializados en esa materia que trabajen con los fiscales.
Negro dijo a los medios que la propuesta de Orsi no la tuvo que pensar mucho. “No hubo prácticamente dudas en aceptar el honroso cargo”, afirmó.
Quien se lo propuso para el cargo al presidente electo Orsi fue Jorge Díaz, el exfiscal de Corte y futuro prosecretario de la Presidencia, con quién Negro empezó una amistad cuando coincidieron en Paysandú, donde Díaz era juez. En esa misma época Jorge Larrañaga era intendente y por eso tenían un buen relacionamiento cuando asumió en el Ministerio del Interior en el actual período antes de su muerte.
Según supo El Observador, la intención del gobierno electo era proponer a Negro para el cargo de fiscal de Corte, que actualmente es ocupado por Mónica Ferrero como subrogante. Para conseguir la venia se requieren tres quintos del Senado, que corresponden a 18 senadores por lo que se precisaban votos de la oposición y ante la duda de que los números cerraran se optó por proponerlo para Interior.
Era importante para la futura gestión cercanía entre Presidencia y el Ministerio del Interior ya que, según lo conversado con el presidente electo, Díaz dirigirá desde Presidencia “una suerte de circuito en todas las diferentes dependencias con funciones de Policía que tiene el Estado para armar un esquema de seguridad que sea abarcativo de todas las unidades que tiene a su cargo funcionarios policiales”, explicó Negro en sus declaraciones.
Otros fiscales colegas han mencionado que la designación confirma el relacionamiento con Díaz y sus vínculos políticos con el Frente Amplio.
El padre de Negro fue diputado y antes había sido funcionario de UTE y luego de Antel, hasta que fue destituido en la dictadura.
En una entrevista con Voces en marzo pasado consideró que era un "disparate" decir que la Justicia "es un reducto de un partido político". "No hay forma de saberlo, porque los fiscales no nos manifestamos políticamente. Son conjeturas que puede sacar algún observador, algún político o periodista. Pero no pasa de ser una conjetura sin evidencia ninguna. El sistema de justicia actúa como tal y los operadores sabemos que tenemos que tomar decisiones que tienen que ir más allá del juego político, porque eso es lo que nos da seriedad y legitimidad, y respeto".
"Si voy a tomar decisiones motivado por lo que pienso políticamente, no duro una semana y ya quedo en evidencia al primer caso que tenga. Y se termina mi carrera", agregó.
Colegas y docentes
Con Díaz también compartieron otro ámbito que es la docencia. Díaz es el director de un diplomado en litigación oral penal que se dicta en la Universidad de la Empresa (UDE), coordinado por el abogado Juan Williman. Williman dijo a El Observador que como coordinador invita para cada módulo a quien le parece más adecuado y así fue que llevó a Negro a dar clases de litigación penal oral. Dijo que el listado de docentes es amplio y mencionó a Diego Camaño, Martín Fernández, Viviana Galetto, Soledad Suárez, el juez Fernando Islas, así como al procesalista Ignacio Soba.
"El curso lleva 4 ediciones y 150 abogados que han recibido formación", resaltó Williman.
Negro también ha dado clases en la Escuela de Posgrados de la Universidad de la República sobre litigación junto a la ministra del Tribunal Penal Beatriz Larrieu y al penalista Camaño.
Reformas que tendrá que encarar
En la entrevista con Voces, Negro manejó algunos conceptos sobre seguridad y dijo que "los índices de homicidio no van a bajar mañana" y que para atacar el problema hay que "apostar a la prevención y a abandonar lo punitivo".
Se refirió a que "la primera medida" que hay que adoptar para bajarlos es "aumentar la eficacia". En ese sentido destacó algunas de las medidas que está ejecutando la actual gestión de Martinelli. "El proyecto de los mediadores que están promoviendo (el coordinador de Estrategias Focalizadas de Prevención Policial del Delito, Diego) Sanjurjo y el ministro, que me parece que está muy bueno, porque son medidas preventivas. Es a largo plazo. Los índices de homicidio no van a bajar mañana".
También destacó la creación de la brigada de homicidios, "con cinco o seis oficiales" que trabajan codo a codo con los fiscales, ya que como consecuencia "cambiaron totalmente los porcentajes de resolución de casos". "Se nota la diferencia. En seis meses ya es superior a los seis meses del mismo período, sin la brigada. Con la brigada hay un aumento de captación y resolución de casos".
"Cambió la forma de trabajo de la noche a la mañana. Pasamos de trabajar con treinta oficiales que no sabíamos bien quiénes eran, que un día los ponían y otro los sacaban. El nivel de confianza y de pedido de explicaciones a un equipo fijo no tiene nada que ver. Se genera un compromiso, un espíritu de equipo", resaltó.
Justamente entre las decisiones que tendrá que tomar el futuro ministro está la de definir si mantiene esos programas que forman parte de un plan de seguridad que había sido consensuado entre partidos políticos y que no contó con el respaldo del Frente Amplio.
Entre esas medidas está la reforma del sistema carcelario, por la que justamente este martes se presentará el llamado "libro blanco" que propone una serie de medidas que se deberán tomar en los próximos años y que apuntan, entre otras, a la desprisionización y a las medidas alternativas. Esa reforma fue elaborada por la socióloga Ana Vigna, experta en temas penitenciarios.
Asimismo el ministro tendrá la tarea de coordinar el traspaso de las cárceles (Instituto Nacional de Rehabilitación) al Ministerio de Justicia cuando se cree en la próxima ley de presupuesto, como se ha anunciado. Si se aprueba esa reforma las cárceles dejarán de depender del Ministerio del Interior.
Por último, Negro es un gran impulsor del sistema de juicios por jurados. Considera que es lo que le falta al actual sistema acusatorio, y que es más justo a que quien decida sea un único juez. "Si un juez toma una decisión a contrapelo de una mayoría de la sociedad, en un caso hipotético, el 90% de la sociedad opina que esa persona debe ser condenada, mientras que el juez opina lo contrario, seguramente ese juez tenga temor de, en un futuro, tener una 'represalia'. Por eso el jurado está exento de todo ese tipo de presiones. Cuando me dicen que el jurado es presionable pregunto si el juez no lo es también. ¿El juez es marciano, tiene una coraza, es un superhéroe al que nada se le pega?"