La gripe —aunque para muchos parezca inofensiva— puede matar. En Uruguay fallecen por esta causa —en temporadas sin grandes epidemias— unas 1.300 personas por año. Otras centenas son hospitalizadas. Y la enfermedad adquirió ahora más atención desde que una variante genética específica del virus mutó y la hace más transmisible. Ya se encontró un caso de ella en el país.
“Es el mismo virus el de la influenza A (H3N2) que ha evolucionado. Es más transmisible, lo que no significa que cause síntomas más graves”, explica Natalia Goñi, doctora en Ciencias Biológicas y figura clave del Centro Nacional de Referencia de Influenza. Y enseguida aclara: “Al ser más transmisible, es más probable que se contagie más gente, sobre todo quienes no están vacunados. Y eso aumenta los casos graves en la población de mayor riesgo”. Es una cuestión matemática.
La Organización Panamericana de la Salud le confirmó a Uruguay que en la segunda semana de marzo llegarán los primeros lotes de las 600.000 dosis que compró el país. Es una vacuna hecha en Argentina, aunque la patente es del famoso laboratorio multinacional Seqirus, y que cubre la influenza A (H1N1), la influenza A (H3N2) y la influenza B (el linaje Victoria). Pero no es específicamente diseñada para la mutación nueva por una sencilla razón: no hay laboratorio en el mundo que en menos de seis meses haya podido actualizar la formulación.
Entonces, ¿por qué Uruguay trae de todas formas una vacuna contra la gripe diferente a la de años anteriores?
Los virus que causan la gripe cambian con asiduidad. Desde hace unas dos décadas, cada año se actualizan las vacunas para el hemisferio sur y otra para el hemisferio norte según lo que circuló en la última temporada epidémica (el invierno). Las dosis que Uruguay venía comprando —a través del Fondo Rotatorio de OPS— en laboratorios de Brasil o de Corea del Sur eran buenas en esa actualización, pero como muchas de las vacunas convencionales contra la gripe eran producidas en huevos.
El Ministerio de Salud venía exigiendo “hace años” que fueran mediante cultivo celular. Pero no estaban disponibles o eran inaccesibles por sus costos. Hasta que para esta temporada 2026 se logró la llegada de la nueva vacuna.
Lo de nueva no es por la técnica. Ya desde 2001 se empiezan a producir vacunas contra la gripe con esta técnica (las de huevos empiezan en la década de 1940). ¿Por qué Uruguay quería ese cambio y justo ahora insistió con más énfasis?
En las vacunas a base de huevo, más allá que puede traerle alguna complicación a una mínima parte de la población alérgica a ese alimento, la cepa A (H3N2) no crece tan bien. Y justo esa es la cepa base que mutó y preocupa más. Por eso se optó por el cultivo celular en laboratorio.
Consiste en hacer crecer el virus en células huésped (de animales por lo general) cultivadas en laboratorio bajo condiciones estrictamente controladas. Eso permite una producción rápida, masiva y luego se inactiva (mata) o atenúa el virus de manera tal que genere los anticuerpos en el humano.
Además, estas vacunas de cultivo celular hacen que los anticuerpos que se generan no cambien tanto su efecto según lo que circula en una temporada. Eso baja la transmisión y, sobre todo, le da más respaldo a la población de más riesgo.
Y esas cuatro palabras combinadas son clave: “población de más riesgo”. Existe la fantasía de que vacunarse contra la gripe evita que se adquiera la infección. Pero Goñi es enfática: “Nunca se llegará a una inmunidad de rebaño para este tipo de virus, para lo que sirve la vacuna es para prevenir el desarrollo grave de la enfermedad”.
En esa población de más riesgo están los niños, los adultos mayores, las embarazadas, las personas con comorbilidades o con el sistema inmune deprimido. Pero también algunos de los que más lidian con el día a día del virus, como los funcionarios de la salud.
Las epidemias de la gripe suelen darse con la llegada de los primeros fríos, los lugares menos ventilados, las toses que resuenan en un salón de clases. Dada la situación mundial con la influenza, el MSP pretende que la vacunación inicie antes de la semana de Turismo (en marzo mismo). Por eso le pidió a la OPS que, de ser posible, adelante todavía una o dos semanas más las llegadas de las partidas.