El Ministerio de Salud Pública (MSP) informó este martes que, en el marco de la vigilancia epidemiológica nacional, se detectó en Uruguay la presencia del virus Influenza A (H3N2) subclado K. Los casos de la gripe, que encendió las alarmas en Europa, corresponden a personas que tienen antecedente de viaje al exterior.
Desde la cartera aclararon que el país cuenta con un sistema de vigilancia centinela de infecciones respiratorias, cuyo objetivo es monitorear de forma continua la tendencia, intensidad y carga de la enfermedad, así como la caracterización virológica de los virus circulantes. En ese marco, no se realiza el seguimiento individual de cada caso.
“El objetivo de la vigilancia centinela no es la contabilización caso a caso, sino la evaluación del impacto sanitario y la anticipación de necesidades asistenciales”, señalaron desde el MSP, y remarcaron que esta metodología permite orientar las decisiones de salud pública “de forma oportuna y basada en evidencia”.
Alerta regional por aumento de influenza
La detección del subtipo H3N2 en Uruguay se da en concordancia con la alerta epidemiológica emitida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advierte sobre un aumento acelerado de la circulación de influenza estacional en distintas regiones del mundo.
Según esa alerta, en Europa la temporada de influenza comenzó antes de lo habitual y el subtipo H3N2, incluido el subclado K, representó una proporción significativa de las secuencias reportadas. En América del Norte, en tanto, se observa un aumento sostenido de influenza A, también con predominio del subtipo H3N2.
La vacunación como principal herramienta
El MSP recordó que la vacunación contra la influenza, previa al inicio de la circulación sostenida del virus, “continúa siendo la principal herramienta para prevenir enfermedad grave y complicaciones”, especialmente en los grupos de riesgo.
Medidas preventivas
En forma preventiva, el Ministerio avanza en una serie de acciones:
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La preparación de la campaña de vacunación contra la influenza.
El refuerzo de la vigilancia epidemiológica y genómica.
La preparación anticipada del Plan Invierno, ante un eventual aumento de la demanda asistencial.
El relevamiento de la capacidad instalada del sistema de salud.
La actualización de las recomendaciones terapéuticas, en línea con las guías de la OMS.