Cómo cambió Punta del Este con los años: un recorrido por la historia de un balneario que se convirtió en ciudad
En la primera entrega de la serie Punta del Este iconic, un recorrido por los momentos clave de la historia de la ciudad turística más importante de Uruguay
7 de enero 2026 - 5:00hs
Playa Mansa. Punta del Este, departamento de Maldonado. Fecha: Año 1938.
En el verano de 2001, en la Parada 31 de la Brava de Punta del Este, el representante de modelos Pancho Dotto decide presentar a Carolina "Pampita" Ardohain en lugar de a las modelos consagradas que todos esperan. A pesar del frío de esa tarde, la joven se planta frente a una docena de fotógrafos, se queda en bikini y se mete al mar, logrando captar la atención total de la prensa. Dotto observa la escena convencido de que está ante una modelo distinta. Años después asegurará que nunca vio una reacción igual y que, tras ese despliegue frente a las cámaras, nada del éxito posterior en la carrera de Pampita le resulta sorprendente.
Y, es cierto, Punta del Este es eso. El jet set, lo exclusivo, la farándula, las playas, las fiestas, los sunsets. Pero también es una ciudad cuya historia está trazada en los nombres de sus calles: Risso, Sader, Gattás, Salazar, Gorlero, Carbonaro o Alonso Pérez. Lo que hoy el turista recorre como calles o avenidas fue, hace un siglo, el territorio donde estos pioneros transformaron el paisaje: los Risso con la hotelería fundacional, los Sader en la expansión inmobiliaria y Juan Gorlero marcando el eje comercial definitivo.
Es un lugar lleno de jardines con hortensias. Es una selva de pinos y eucaliptos plantados para frenar el avance de la arena. Es un refugio que la élite argentina y uruguaya construyó a mediados del siglo XX para escapar de la masificación de otros balnearios. Es una colección de edificios icónicos como el Vanguardia o el Pilar, que rompieron la horizontalidad de los chalets. Es una ciudad que cada verano triplica su población y, aun así, logra amanecer todos los días con sus playas e infraestructuras impecables. Es una ciudad que dejó de ser un balneario estacional para albergar universidades, hospitales de alta complejidad y una comunidad de residentes permanentes.
Playa Mansa. Punta del Este, departamento de Maldonado. Fecha: Año 1938.
Porque, dice Fernando Cairo, Sub Director Gral. de Cultura de la Intendencia de Maldonado, Punta del Este “tuvo una evolución urbanística, poblacional, comercial y turística muy diferente al resto de los lugares de veraneo del Uruguay”.
“Se ha vuelto un sitio geográfico cada vez más vago por culpa del crecimiento. Eso hace que tengas un espacio urbano que va desde Sauce de Portezuelo hasta casi José Ignacio. Son cincuenta y pico de kilómetros de costa, más la ciudad de Maldonado en el medio. A todo ese megabloque se le dice, desde afuera, Punta del Este”, agrega Valentín Trujillo, director de programación cultural de la Intendencia de Maldonado.
De punto de estrategia militar a punto de estrategia turística. De desierto de dunas a bosque. De pequeños hoteles exclusivos a un mundo a casi medio millón de visitantes. De temporada de tres meses a extranjeros que viven todo el año.
Sin embargo, siempre hubo y siempre habrá una constante: “la importancia de Punta del Este es el mar, en su momento la importancia era comercial y militar, y ahora es turística”, explica Gastón Goicochea, docente e historiador especializado en historia local y militar.
Las dunas domesticadas: de la tensión colonial al bosque artificial
La historia de Punta del Este no comienza con el turismo, sino con la estrategia militar y la lucha contra una naturaleza hostil. Goicochea señala que el valor real de la península entre los siglos XVI y XIX radicaba en su condición de puerto natural y punto de vigilancia.
Desde el arribo de Juan Díaz de Solís en 1516, la zona fue un escenario de tensiones coloniales y refugio de piratas. El evento más disruptivo ocurrió en octubre de 1806, cuando las fuerzas británicas utilizaron la zona de Las Delicias (Paradas 24 y 25) como cabeza de playa para la invasión de la Banda Oriental.
Sin embargo, el asentamiento permanente era inviable sin una modificación radical del ecosistema. Trujillo describe un paisaje original de dunas móviles, similar al actual Cabo Polonio. "Hacia 1880, los vendavales llenaban el centro de la ciudad de arena; la gente se la sacaba de entre los dientes", explica. Ese fue el motor de la forestación masiva. Para inmovilizar los médanos se plantaron millones de pinos y eucaliptos.
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Punta del Este, departamento de Maldonado. A la derecha: calle Virazón. Al fondo: playa Brava. Fecha: Febrero de 1938.
1907: el nacimiento de un Biarritz en el Río de La Plata
El surgimiento oficial de Punta del Este como pueblo en 1907 fue una respuesta directa a la irrupción del capital. Cairo sostiene que la ley de oficialización fue una medida de urgencia ante la construcción del Hotel Biarritz, el primer cinco estrellas de la zona. Inversores argentinos introdujeron lujos inéditos como cañerías que extraían agua salada de la bahía para los baños.
El papel de los argentinos fue, desde el inicio, fundacional. "Punta del Este no sería Punta del Este sin ellos", afirma Trujillo. A medida que familias como los Sader, Gorlero, Risso o Lussich se establecían, el perfil de los habitantes mutó: los pescadores se convirtieron en agentes inmobiliarios y gastronómicos. En 1910, la llegada del camino de macadam por la costa terminó con la era de las diligencias, conectando definitivamente al balneario con el país.
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Playa de los Ingleses. Punta del Este, departamento de Maldonado. A la derecha: calle El Faro. Fecha: Año 1938.
El quiebre peronista y la invención del glamour
El estatus de refugio de élite se consolidó en la década de 1940. Según Trujillo, el ascenso de Perón en 1946 y su política de turismo social en Mar del Plata empujaron a la oligarquía argentina a buscar un enclave que garantizara exclusividad y privacidad.
Punta del Este se convirtió en la "era dorada" para las familias aristocráticas que, al no poder viajar a Europa por la guerra, trajeron grandes orquestas y una vida social sofisticada.
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Vista aérea de Punta del Este. Departamento de Maldonado. Fecha: Años 1938-1949.
En los años 50, la figura de Mauricio Littman transformó el marketing del balneario con el Cantegril Country Club y los Festivales Internacionales de Cine, trayendo estrellas de una Europa en ruinas. Fue en esta década en la que nació el barrio Kennedy, una ocupación de trabajadores en el extremo sur del bosque municipal el Jagüel. El mito de una donación de John F. Kennedy tras la conferencia de la OEA en 1961 —donde el "Che" Guevara fue protagonista— es, hasta el momento, nada más que un mito: se dice que lo que quedó fue un grupo electrógeno donado por Estados Unidos y de allí el nombre de lo que luego se convertiría en el asentamiento principal de la ciudad.
La revolución del hormigón y el cambio de eje
El paisaje mutó con la propiedad horizontal a mediados del siglo XX. Arquitectos como Walter Pintos Risso (edificio Pinar) y Julio César Aranda desafiaron la estética de los chalets. Aranda diseñó el Vanguardia en 1960, el primer gigante frente a la Mansa, con servicios de hotel integrados.
En los años 70 y 80, impulsado por la "plata dulce" argentina, el balneario vivió un segundo "boom" inmobiliario. Las torres surgieron "como hongos", transformando el balneario en una ciudad de edificios. La inauguración del puente ondulado de La Barra en 1965, de Leonel Viera, permitió la expansión hacia José Ignacio. La crisis de "la tablita" en 1982 dejó la marca de edificios paralizados como recordatorio de la vulnerabilidad económica.
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Segundo Festival de cine de Punta del Este. Fecha: Año 1952. Foto por: Estudio Dora de Zucker.
La metrópolis permanente: del Conrad a la post-pandemia
La década de los 90 trajo la infraestructura para romper la estacionalidad. La inauguración del Hotel Conrad (Enjoy) en 1997, la modernización del aeropuerto de Laguna del Sauce y la doble vía a Montevideo permitieron congresos todo el año. José Ignacio se consolidó como el epicentro del lujo rústico.
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El último salto ocurrió con la pandemia en 2020, convirtiendo el flujo de veraneantes en una migración de residentes definitivos. Se estima que más de 30.000 argentinos y miles de montevideanos se radicaron permanentemente. Hoy, Maldonado enfrenta retos de gran ciudad: un clúster universitario con 10.000 estudiantes y centros de salud de alta complejidad.
Punta del Este ha dejado de ser una "estación de baños" para ser un conglomerado urbano complejo. Según Trujillo, la gestión logra que, con 600.000 personas en verano, la ciudad permanezca limpia y funcional. Sin embargo, Cairo advierte sobre la pérdida de la inocencia: el provincialismo ha cedido ante una realidad metropolitana y una delincuencia que también hace su propia temporada.