Damnificados de La Carlotta: "Juan Balsa se comportó como un cínico" y "estábamos comprando un sueño que quedó truncado"
Dos afectados por el desencadenante del concurso de Juan Balsa & Asociados relataron a El Observador como vivieron la paralización del desarrollo y qué expectativas tienen
El viernes anterior a que Balsa &Asociados se presentara a concurso por US$ 65 millones, Martín Mieres recibió una llamada de Juan Balsa. Lo convocó personalmente a la oficina y lo invitó a tomar un café. Le avisó que iba a presentar el concurso por otros emprendimientos como La Juana, Pilar de los Horneros y Arenas del Cab pero le aclaró expresamente que lo de La Carlotta estaba “blindado” así que no tenía que preocuparse.
Mieres viene de una familia de desarrolladores inmobiliarios en Argentina, que trabajan en el rubro desde hace 40 años, por lo que ha visto caer muchas inversiones y conoce de riesgos en el rubro del real estate. Justamente por eso el hecho de que Balsa lo hubiera llamado para mentirle "descaradamente” le pareció de “un nivel de cinismo pocas veces visto”, dijo a El Observador.
El argentino que vive en Uruguay desde hace 15 años era uno de los que tenía un boleto de reserva firmado para adquirir un lote en La Carlotta, en avenida de los Horneros a metros de la Interbalnearia, y es uno de las 50 familias que presentó denuncia penal contra Balsa y sus socios en busca de que se investiguen posibles delitos de estafa, apropiación indebida, insolvencia societaria fraudulenta y lavado de activos.
En diálogo con El Observador, Mieres recordó aquel encuentro con Balsa de abril de 2024, del que salió pensando “qué don de gentes” tenía el empresario al llamarlo a él que era uno más de los futuros compradores para blanquearle la situación. Si bien había visto los carteles de los trabajadores de la construcción que denunciaban un conflicto por la detención de las obras, aquella conversación lo tranquilizó hasta que descubrió que lo había engañado.
“Si se los llevó para donarlos a una iglesia o se los afanó no tengo ni idea pero se llevó US$ 9 o 10 millones. Yo no voy a decir que es un estafador, un idiota, lo que sí puedo decir abiertamente es que conmigo se comportó como un cínico”, reiteró Mieres y dijo que le pareció sana la actitud de uno de los más amigos de Balsa, también damnificado, que le dijo que no iba a juzgarlo hasta que lo hiciera la justicia y decidió hacer lo mismo.
El lote que compraría era uno de los mejores por estar sobre la laguna, por lo que su intención era construir para mudarse allí junto a su familia. Sus hijos van a un colegio que está a 400 metros con lo cual “soñaba” con que su hijo mayor “fuera en bici al liceo”.
La vivienda que construiría no iba a ser su primera casa propia ni está ahogado económicamente por haber invertido US$ 200 mil pero es su dinero y quiere saber qué hizo Balsa con él.
Mieres contó que su vínculo con Balsa surgió porque siempre “tuvo pendiente el gen de desarrollador familiar”, y le había llevado alguna propuesta como por ejemplo hacer simuladores de golf en la parte deportiva hoy llamada Horneros Racket, que en su momento iba a llamarse Carlotta Sport. “Me dijo que le parecía una buena idea”.
También lo había ayudado con la presentación de La Juana. “Los números que presentaba estaban feos. Le dije que el retorno no era ese. Me gusta dar una mano en los temas que puedo entender y soy un convencido que es una zona que tiene que explotar”, afirmó.
Así fue que cuando lanzó Carlotta, Balsa lo llamó –era un negocio friends and family, que primero se lanzaba entre conocidos- y no dudó en entrar. “En el peor de los casos, como era un fideicomiso, hay una parte de eso que era mío. Con mi inversión me parecía que estaba mejor posicionado que los otros barrios a futuro. Era un precio de entrada bastante lógico. No era barato, pero no era caro”.
La Carlotta, Balsa & Asociados
El sueño de la casa segura para los niños, jardín, perro, quedó truncado
Para Cristina y Marcelo* la caída del grupo Balsa fue más dramática. En su caso colocaron todos sus ahorros de años de trabajo e iba a ser la primera casa propia y significaba dejar de pagar alquiler. Además esa inversión era para ellos tomar “una opción de vida”. “No es que metimos plata en la bolsa y salió mal. Me robaron mis ahorros pero siento que me robaron mi sueño y nadie se hace cargo, acá no pasó nada”, lamentó con enojo por la situación.
“Nosotros estábamos comprando un futuro, un proyecto de familia, seguridad para nuestros hijos, jardín, perro. Estábamos comprando un sueño, veníamos trabajando desde hace muchísimos años para conseguir ese dinero, porque la verdad que no era una inversión chiquita. Sé que hay gente que compró como para negocio, nosotros estábamos comprando el proyecto de familia que queríamos”, afirmó.
La pareja tiene conocidos que también iban a vivir ahí y eso los animó a meterse en Carlotta entre otras opciones de la zona. “Yo compré a mis hijos andando en bicicleta en una calle en la que no se puede ir a más de 30 kilómetros. Compré a un perro, que incluso hablábamos que tenía que ser bueno con todos los niños, porque entran y salen niños porque así son esos barrios. Compramos asados los domingos con la familia, compramos estufitas de leña en invierno”, afirmó ella.
En su caso siempre se manejaron con el equipo de ventas. A Balsa sólo lo vieron el día que firmaron el boleto de reserva y recordaron que estaba “apuradísimo”. “Metió el gancho y se fue. De hecho esa fue la única vez que le escuchamos la voz”, recordó.
Él señaló que “parecía ser todo un caso de éxito y con respaldo”. “Lo veías en todos los medios, tenías muchísima publicidad, incluso recibieron premios de distinta índole. Hubo mucho bombos y platillos que hoy nos dimos cuenta era humo”, sentenció.
Cuando se enteraron del conflicto sindical en La Juana se comunicaron con la empresa pero les dijeron que se quedaran tranquilos, que ellos eran La Carotta y esa ubicación y ese desarrollo “tenía todo lo necesario para ser un gran proyecto”.
Pero a partir de ese momento se fueron enterando de las denuncias cruzadas entre los socios del Grupo Viento. Lo peor consideraron, es que a ellos nadie les dio jamás una explicación. “No hubo una comunicación ni clara, ni efectiva, ni de ningún tipo, aparte de ni Grupo Viento, ni de Balsa. Sí informaron que sacaban a Balsa como presidente, como director. Nada más”.
“Nosotros quedamos truncados con esto. Y lo que hablamos mucho con mi esposo es, ya han pasado años ya, a nosotros nunca nos llamaron a decirnos nada”, cuestionó Cristina.
“Es un silencio desgarrador”, acotó él, que comparó con las estafas ganaderas y el ruido que generaron. "En el caso de Larrarte fue condenado por US$ 12 millones, acá son US$ 18 millones de dólares y no tuvo ningún tipo de impacto", se quejó.
La denuncia penal que presentó el abogado Alejandro Pintos de Ferrere, en representación de los 50 damnificados, afirma que si bien todos ellos juntos invirtieron US$ 5,2 millones en los lotes, estiman que Balsa y sus socios recibieron al menos US$ 18 millones ya que llegaron a comercializarse entre 120 y 140 terrenos en ese proyecto.
El futuro: "Salir del limbo"
Hasta el momento La Carlotta puede tener una salida ya que no se ha presentado a concurso. Sin embargo, la principal preocupación que tiene su abogado, como decía a El Observador es que "hay dos ejecuciones hipotecarias bastante avanzadas" del banco Itaú y de uno de los vendedores del terreno que si se lo propusieran podrían rematar esos terrenos. Además son que están en el centro y si se vendieran aparte se podría desarmar el desarrollo.
Frente a esta situación, cuando se les pregunta a los damnificados, Mieres asegura que tiene la esperanza de que se consigan nuevos inversores aunque el proceso sea más largo.
“Me parece que no vivo en un país de idiotas, y eso vale. Con Juan Balsa vale menos, con otros vale un poco más”, aseguró y relató que habló con dos grandes desarrolladores, y los dos le dijeron que estaban dispuestos a comprarle, pero tenían que tener la certeza de que “nadie más en la vida va a hablar de Juan Balsa alrededor de esto...”
Cristina y su esposo Marcelo reclaman información y "salir del limbo". “Esto es como tener una enfermedad grave y no saber qué es. Entender dónde uno está parado, dejar de estar en este limbo", pidieron.
"Cuando pasó todo esto, tomamos la decisión de que no iba a destruir a nuestra familia. La prioridad son nuestros hijos y es nuestro proyecto de vida como familia, independientemente de dónde estemos. Nosotros lo vivimos así, pero hay mucha gente que no tengo idea si con una pérdida económica tan grande y un robo tan grande, le afectó a la pareja o la salud mental", dijo Cristina.
Él acotó que lo primero es salir del limbo. "Si me dicen que se va a solucionar en tres años, cuatro años pero sale, por lo menos yo sé lo que va a pasar. Si me dicen, ¿sabes qué? no va a salir y vamos a tratar de ver si recuperamos un 30%, 40%, 50%, 80% o 90% al menos podremos cerrar una etapa".
*Cristina y Marcelo son nombres ficticios ya que la pareja pidió el anonimato.