El director de Asuntos Económicos Internacionales de la Cancillería, Ricardo Baluga, presentó su renuncia al cargo el viernes pasado, según confirmaron a El Observador fuentes oficiales del ministerio. El diplomático, que entre julio del año pasado y marzo del 2026 ejerció como jefe de gabinete del canciller Mario Lubetkin, pidió licencia luego de haber dado el paso al costado y adujo "motivos personales" en su carta de renuncia, según confiaron desde el ministerio.
La dimisión, sin embargo, respondió a dificultades de relacionamiento con el ministro e incluso a lo que en el entorno del renunciante consideran como malos tratos hacia el personal de Cancillería, según pudo reconstruir El Observador a partir de tres fuentes independientes entre sí. En esta línea, la asociación de diplomáticos del ministerio está al tanto de situaciones de este tipo que involucran al jerarca.
Este mismo motivo es el que lo había llevado previamente a apartarse también de la jefatura de Gabinete, un puesto de estrecho vínculo con el ministro y que es el encargado de la articulación entre las direcciones técnicas y los mandos políticos.
Consultados al respecto, en Cancillería se remiten a que el propio Baluga adujo en su carta de renuncia que fue por motivos personales y niegan cualquier dificultad de relacionamiento. También sostienen que al comenzar esta semana ya nombraron en su lugar a la embajadora Daniela Pi y que el canciller lideró en buena sintonía una reunión con el equipo de la dirección.
Ricardo Baluga, exdirector general de Asuntos Económicos Internacionales
Ministerio de Relaciones Exteriores
Por su parte, al ser consultado sobre las razones de su salida, Baluga señaló que como funcionario diplomático de carrera no puede hacer declaraciones. El exjerarca desempeñó varios cargos jerárquicos; el período pasado fue embajador de Uruguay ante Ecuador y también fue jefe de gabinete de Luis Almagro durante pocos meses entre 2012 y 2013.
El planteo de los diplomáticos
Por otro lado, a comienzos de mes la Comisión Directiva de la Asociación de Funcionarios del Servicio Exterior del Uruguay (Afuseu) envió una carta a Lubetkin para expresar su “honda y profunda preocupación ante diversos episodios recientes en los cuales el Servicio Exterior en su conjunto o algunos de sus integrantes se han visto expuestos públicamente en la prensa nacional de manera negativa, no profesional, afectando la dignidad institucional y personal de los funcionarios, así como, afectando el debido resguardo que corresponde a los funcionarios en el ejercicio de su labor”.
En esa misiva del 2 de octubre, el gremio reafirmó que los funcionarios “trabajan en pos de la República dedicados y dedicadas a la defensa del interés nacional”, incluso “más allá de dificultades varias que impactan de forma relevante en el funcionariado”. En esa línea, manifestaron al canciller que “el respaldo a esa tarea por parte de la superioridad es fundamental”.
Afuseu planteó que “observa con preocupación situaciones en las que la experiencia, el conocimiento técnico y la trayectoria profesional de los funcionarios diplomáticos de carrera no parecen ser debidamente valorados al momento de adoptar determinadas decisiones, realizar anuncios o definir orientaciones que inciden directamente sobre el funcionamiento del Ministerio y sobre el ejercicio de la política exterior de la República”. Como ejemplo plantearon las instancias en que “se quiere justificar la designación de embajadores políticos”.
Interior del Palacio Santos
La mención se produce luego de episodios como la designación de Marcos Carámbula para Palestina o las explicaciones del ministerio respecto a por qué nombró a Mario Silva como embajador ante Etiopía, algo que valió una declaración por parte de Afuseu a fines del año pasado.
“No se trata de desconocer las potestades que corresponden al Poder Ejecutivo ni la naturaleza jerárquica de esta Secretaría de Estado, sino de señalar que una Cancillería sólida requiere que la conducción política y el Servicio Exterior profesional se complementen, reconociéndose y aprovechándose adecuadamente el conocimiento institucional acumulado por quienes han hecho de la función diplomática una carrera al servicio del Estado”, marcaron al respecto los diplomáticos.
“Prescindir de ese conocimiento, relegarlo o transmitir la percepción de que la experiencia profesional del Servicio Exterior resulta secundaria no solo genera legítima preocupación entre sus integrantes, sino que puede debilitar capacidades institucionales que han sido construidas durante décadas y que pertenecen al Estado uruguayo, con independencia de las sucesivas administraciones”, prosiguieron.
Los profesionales del Servicio Exterior remarcaron que este tipo de señales son “indispensables para preservar la confianza, la cohesión interna y el profesionalismo”.
La asociación concluyó con un pedido al ministro para que “reafirme el respaldo al trabajo profesional de sus funcionarios y funcionarias y se aseguren ámbitos adecuados de consideración y participación del Servicio Exterior de carrera en aquellas cuestiones que inciden directamente en el ejercicio de sus funciones y en la institucionalidad de la Cancillería".