Fue casa de familia, hotel, bar y locación de filmación para estrellas de Hollywood, pero ahora “es un chiquero”. El edificio de estilo neoclásico que ocupa una esquina de Piedras y Colón en la Ciudad Vieja fue construido a finales del siglo XIX y, en enero de 2026, sufrió su primer derrumbe.
El 12 de enero, por una tormenta, se cayó el techo del segundo piso. Parte de la construcción de esa planta cayó a la peatonal Piedras y se decidió cercar la zona para prevenir que, si vuelve a haber desprendimientos, no golpeen a transeúntes o comercios cercanos.
El dueño del predio es argentino y está realizando los trámites para demoler el piso más alto.
El arquitecto José Correa, a cargo de la obra, contó a El Observador que en una segunda etapa se buscará “reciclar” el edificio para que haya negocios y apartamentos.
“Tiene paredes anchas de ladrillo, su estructura es buena. Las cubiertas, que son a base de perfiles metálicos y que se han oxidado por los años que tienen, son las que merecen atención”, explicó el profesional.
¿Hay riesgo de que siga habiendo desprendimientos en la planta baja y el primer piso? “Si hubiera desprendimiento serían internos, no externos”, respondió Correa.
La Intendencia de Montevideo -a través de la Comisión de Patrimonio y de Seguridad Edilicia- autorizó días atrás el derrumbe del último nivel. El protocolo indica que ahora falta que el Centro Comunal Zonal 1 otorgue el permiso de demolición.
Este edificio tiene el grado 2 de protección patrimonial (el máximo es 4), que implica “protección ambiental”, por lo que “solo puede ser modificado conservando o mejorando su relación con el ambiente y manteniendo sus elementos significativos”, según la normativa departamental.
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Bar Nueva York en el año 2010. Crédito: Inventario Ciudad Vieja, Intendencia de Montevideo
El último local que funcionó allí fue el bar Nueva York, que cerró hace cerca de una década.
Aún se pueden ver, aunque rotos y desteñidos, los carteles que se pusieron en las ventanas de la planta alta durante la filmación de la película Blindness(2008), que se rodó -en parte- en Uruguay en 2007. La calle Colón entre Cerrito y Piedras fue epicentro de la filmación en Uruguay, donde los edificios se transformaron en locales comerciales europeos. Entre otros actores, participaron Julianne Moore, Danny Glover y Mark Ruffalo.
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Hotel Continente y Bar Nueva York en el año 1983. Crédito: Inventario Ciudad Vieja, Intendencia de Montevideo
Entre la mala suerte y la burocracia
Mientras tanto, los comerciantes y vecinos aseguran que hay personas viviendo dentro del edificio abandonado, algo que les preocupa por la seguridad y porque aleja a los turistas.
Entre los supuestos ocupantes ilegales y la cantidad de maderas, caños y andamios que se extienden por casi toda la peatonal, ahora la zona es un “chiquero”, en términos de Pablo Lezcano, un hombre de 44 años que lamenta cómo se frustró temporalmente su emprendimiento.
Lezcano (44 años) y Claudio Hernández (31) aprovecharon que habían “hecho unos pesos” trabajando en el rubro gastronómico y decidieron asociarse para poner su primer emprendimiento: una focaccería en la zona del Mercado del Puerto.
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Alquilaron a principio de año el local frente al edificio abandonado y el 15 de enero, cuando llegaron con los implementos para hacer la limpieza del lugar se llevaron la sorpresa: tres hombres identificados como arquitectos de la Intendencia de Montevideo (IM) les informaron del derrumbe y que se cercaría la zona, aunque sin impedir el paso.
Querían inaugurar el local dos semanas más tarde y los arquitectos de la IM les dijeron que “para esa fecha iba a estar solucionado”, según narró Lezcano.
Casi dos meses después, el local aún no abrió. Aunque el ingreso no está bloqueado, por la peatonal “no pasa nadie” por la obra.
“Nos trancó todo. No tenemos ni fecha ni respuestas de cómo avanza esto. Estamos con urgencia de abrir porque tenemos que facturar”, contó Lezcano.
Roxy, la mujer que tiene hace años el almacén de al lado de la futura focaccería relata algo similar.
“Las ventas cayeron mucho. Estaba esperando la temporada para hacer un peso más, me esfuerzo todo el año, invierto y después pasa esto”, lamentó.
La temporada de cruceros no pudo ser aprovechada por los comerciantes. “El americano en temas de seguridad se re cuida. Llegan hasta ahí (esquina de Pérez Castellano y Piedras), miran para acá y dicen: ’no, doy la vuelta’. Yo pongo banderas y todo para que vean que estoy abierta, pero se dan vuelta y se van”, contó.
“Van a esperar que pase mayo, que se vaya el último crucero y ahí se ponen las pilas. Todo el verano bajando de a 5.000 turistas, dando vueltas por acá y esto así”, lamentó Lezcano.