Mauro Javier Almeida Sierra, empresario uruguayo de 51 años, fue condenado este lunes en un proceso abreviado a 10 años de prisión tras haber prendido fuego y matado a un vecino en Villa Argentina (Canelones) en el año 2024.
De acuerdo a la sentencia a la que tuvo acceso El Observador, el hombre ingresará a la cárcel por un delito de asociación para delinquir en concurrencia fuera de la reiteración de un delito de incendio agravado en reiteración real con un delito de homicidio.
Inicialmente, el hombre había sido formalizado tiempo atrás por delitos de homicidio muy especialmente agravado, asociación para delinquir e incendio agravado.
Sin embargo, la defensa Almeida, comandada por los abogados Marcelo Frioni y Rodrigo Rey, logró negociar con la Fiscalía que el hecho pasara a ser un homicidio simple y no uno muy especialmente agravado al haberse cometido el hecho mediante un incendio.
Esto permite que el hoy condenado pueda solicitar oportunamente la libertad anticipada y que esta se redujera a la mitad. Además, el tiempo que ha permanecido en la cárcel en prisión preventiva se redujera en la pena.
En diálogo con El Observador, los defensores revelaron que tras conocer la sentencia, trabajarán de ahora en adelante en responder presentando "múltiples denuncias penales" contra algunas empresas asociadas que lo "estafaron".
El hecho y la hipótesis del "rito"
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos que se recoge de la sentencia, todo empezó cuando Mauro Almeida, director de una hormigonera, pasó a buscar a un familiar, identificado como Eduardo Sierra, y le pidió que lo trasladara hasta la casa de Gustavo García, ubicada en Atlántida.
Allí pretendía cargar bidones, velas y otros elementos en la camioneta de Sierra, aunque finalmente resolvieron utilizar la camioneta de García, una Renault Oroch color bordó.
Los tres se dirigieron hacia un mirador cercano al Águila de Villa Argentina. Según la declaración incorporada a la investigación, Sierra permaneció dentro del vehículo mientras Almeida y García descendieron con bidones y botellas con combustible.
Posteriormente caminaron hacia una vivienda ubicada en la intersección de calle 3 y Yamandú Rodríguez, propiedad de Luis Martínez. Allí comenzaron a arrojar combustible sobre el cerco vegetal que rodeaba la casa y luego prendieron fuego, provocando daños en el cerco y en árboles del exterior.
Mientras se iniciaba el incendio, Almeida ingresó a un predio lindero, donde residía Nelson Castro, quien se encontraba en el exterior de la vivienda, entre vegetación y residuos acumulados, fumando un cigarrillo y utilizando la señal wifi de una casa vecina.
Antes de morir, Castro logró relatar lo sucedido: contó que el hombre que ingresó al predio primero lo golpeó y luego le arrojó una botella con combustible tipo molotov, lo que provocó que su cuerpo se incendiara. La investigación concluyó que quien ingresó al predio fue Mauro Almeida.
Castro falleció el 23 de noviembre de 2024. La autopsia realizada por el Instituto Técnico Forense (ITF) determinó como causa de muerte una etiología "homicida".
En la escena del crimen fueron encontrados varios bidones con combustible y botellas preparadas con mechas, lo que para Fiscalía demuestra "organización previa y premeditación".
De acuerdo con la declaración de Sierra, Almeida sostenía que las plantas de la vivienda atacada eran "el origen de todos los males familiares y personales" que sufrían tanto él como García.
Por esa razón, aseguró, le pidió ayuda para realizar un "rito". Días antes del incendio fatal ya habían concurrido a la zona para arrojar herbicida sobre las plantas exteriores de la vivienda. García confirmó esa versión y reconoció haber participado junto a Almeida en acciones previas contra la propiedad.
Luego de que ocurriera el hecho, Almeida permaneció prófugo y con una alerta roja de Interpol hasta que finalmente se entregó en el Juzgado de Atlántida.
Por fuera de este caso, el hombre fue condenado a principios de 2024 por un delito de violencia doméstica, luego de atacar a su entonces pareja. La víctima relató que, mientras la golpeaba, le hablaba sobre "seres malignos" y magia negra.