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22 de enero 2026 - 5:00hs

Apenas abrió el 2026, la Embajada de Estados Unidos se comunicó con el ministro interino de Defensa, Joel Rodríguez, para retomar una propuesta planteada desde fines de 2022: la donación de un patrullero oceánico de la clase Reliance, buques de fines de los ‘60 que están al servicio de la Guardia Costera norteamericana y que son puestos a disposición de países amigos a través del programa Excess Defense Article.

La oferta también fue reflotada por oficiales de la Marina estadounidense en contacto con las jerarquías de la Armada Nacional.

Rodríguez puso al tanto a Presidencia y desde el Ministerio de Defensa confirmaron a El Observador que están evaluando la propuesta. En la cartera observan que, pese a plantearse como una donación, la eventual incorporación de un Reliance trae aparejados los costos de ponerlo a punto, dado que es un instrumento naval que está por ser descartado.

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El portal especializado Zona Militar dio cuenta días atrás de que desde diciembre de 2022 figura en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes estadounidense la “notificación de intención de transferencia” a favor de Uruguay de un Reliance Class Medium Endurance Cutter de la Guardia Costera.

La propuesta es parte de la Agencia de Cooperación de Seguridad de Defensa estadounidense y fue incluso considerada por la Armada durante el anterior gobierno, pero la administración de Javier García no avanzó en ella, entre otros aspectos, por la veteranía de las embarcaciones. Durante ese período hubo un acercamiento del gobierno uruguayo con Estados Unidos en términos de armamento y equipamiento militar, con la entrega en noviembre de 2022 de tres lanchas clase Protector para la Armada.

Fuentes del Ministerio de Defensa aseguraron a El Observador que esa reciente oferta –como varias otras conversadas de manera informal desde la explosión del affaire Cardama – no suplanta la eventual adquisición de las OPV-87 (Offshore Patrol Vessels) resuelta desde el gobierno de Luis Lacalle Pou y reivindicada por la nueva administración frenteamplista.

El presidente Yamandú Orsi ha asegurado que, sin perjuicio de lo que ocurra con Cardama, la Armada “sí o sí” va a tener las patrullas oceánicas para custodiar sus aguas. De momento, el gobierno espera analizar en las próximas horas los hallazgos de la calificadora Bureau Veritas, contratada por el Estado para controlar la construcción en el astillero de Vigo.

Cardama

Cardama ya transmitió que los motores de Caterpillar no llegarán hasta que no se laude el diferendo con el gobierno uruguayo, por lo que el Poder Ejecutivo espera a que en enero se concrete el incumplimiento de ese hito previsto en el contrato. En Torre Ejecutiva también entienden que hay mérito suficiente para no renovar la carta de crédito entre el Banco República y el Deutsche Bank.

El nuevo acercamiento de Estados Unidos al Ministerio de Defensa ocurre entre rumores de una presunta inclinación del gobierno uruguayo en favor de adquirir las OPV a China, luego de que la anterior administración declarara desierta la primera licitación en que salió mejor puntuado el astillero chino CSTC.

De hecho, según pudo saber El Observador, diplomáticos estadounidenses se interesaron en saber si la visita de la ministra Sandra Lazo a ese astillero en Shangai a mediados de setiembre para pedir “disculpas” por la “desprolijidad” del caducado proceso fue con la finalidad de continuar con ellos la compra.

Los buques de clase Reliance son más pequeños que las OPV pretendidas por Uruguay –a modo de ejemplo, tienen 64 metros de eslora contra los casi 87 metros que medirían los buques encargados a Cardama–, pero son embarcaciones para patrullar en aguas abiertas.

"Mirar a Brasil"

Como es de costumbre ante este tipo de compras millonarias, la del patrullero Reliance no es la única oferta seria en consideración del Ministerio de Defensa. Durante el Día de la Armada el pasado 15 de noviembre, acudieron a Uruguay tres navíos de la Marina de Brasil y su vicealmirante José Achilles Abreu. Los oficiales brasileños ofrecieron en ese marco la posibilidad de que la Armada adquiera un patrullero de clase Macaé, que se construyen en astilleros de ese país.

La ministra Lazo insinuó en diciembre en diálogo con Canal 5 que “hay que mirar también a Brasil, que tiene una industria de defensa muy importante y un componente estatal”, por lo que “no es lo mismo hacer una compra de Estado a Estado que a una empresa”.

Como con el Reliance, desde el gobierno indicaron a El Observador que la posibilidad está bajo evaluación, aunque no reemplaza la compra de OPV como las dos encargadas a Cardama. En el Poder Ejecutivo manejan que la construcción saldría en el entorno de US$ 50 millones, monto que no es comparable a la obra en Vigo (US$ 90 millones).

Cuando el gobierno de Lacalle Pou declaró desierta la primera licitación por las patrullas oceánicas, el Ministerio de Defensa también tuvo en consideración varias ofertas. La más sonada provino del gobierno de Noruega, que puso a disposición sus buques clase Nordkapp, aunque la Armada los terminó descartando por diversas “limitantes” técnicas.

La escasez de infraestructura en la marina uruguaya es un problema de larga data del que volvió a hacerse eco el comandante José Luiz Elizondo durante el Día de la Armada. “Nadie mejor que nosotros sabe el estado de nuestros medios fluviales , marítimos y aeronavales, quien les puede decir a ustedes los que están embarcados cuál es el estado de sus buques y que es necesario un recambio generacional”.

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