La familia de Jonathan Álvarez Gelves, el joven de 28 años que murió en noviembre de 2025 tras ser atropellado por un camión mientras trabajaba como repartidor de medicamentos de COMEPA en Paysandú, difundió un comunicado público en el que denunció encubrimiento, mentiras y un presunto cambio de chofer tras el accidente.
“Seis meses de silencio. Hoy hablamos”, titularon los familiares en una serie de publicaciones compartidas en redes sociales, donde sostuvieron que “quien se declaró partícipe del accidente no era quien manejaba realmente el camión”.
Según afirmaron, uno de los dueños de la empresa involucrada se presentó inicialmente como conductor, aunque el vehículo era manejado por un empleado “que tenía su libreta profesional suspendida al momento del accidente”.
La familia aseguró que durante los primeros meses posteriores a la muerte de Jonathan comenzaron a escuchar “versiones distintas a las declaradas oficialmente” y que debieron reconstruir por cuenta propia lo ocurrido aquella mañana.
“Tuvimos que convertirnos, sin quererlo, en investigadores del accidente que causó el fallecimiento de Jonathan”, expresaron.
“Mintieron para que el seguro cubriera el accidente”
En el comunicado, los allegados al joven sostuvieron que, meses después del hecho y ante las pruebas recopiladas, los involucrados “reconocieron parte de la verdad”.
“Declararon que mintieron para que el seguro les cubriera el accidente”, afirmaron los familiares, quienes cuestionaron que “eligieron cuidar su empresa y su bolsillo antes que darle a una familia lo mínimo que merecía: la verdad”.
También relataron un episodio ocurrido horas después del accidente, cuando familiares de Jonathan acudieron a una comisaría a retirar pertenencias de la víctima y allí se encontraron con la persona que se había presentado como chofer.
“Le inventó un relato. Le describió un accidente que no había visto. Y encima, le echó la culpa a Jonathan”, señalaron.
La denuncia pública de la familia
Los familiares sostuvieron además que el verdadero conductor “se fue del lugar del accidente” y que “en vez de quedarse, llamar a la ambulancia o dar la cara, llamó al patrón y huyó”.
En otro tramo del mensaje, la familia expresó que el dolor por la pérdida se agravó por las situaciones posteriores que debieron enfrentar. “Eso fue frialdad. Eso fue cálculo. Eso fue inhumanidad”, escribieron.
Asimismo, agradecieron a las personas que colaboraron con información y señalaron que todavía existen aspectos del caso que no pueden revelar debido al estado de la causa judicial. “Lo que contamos hoy es apenas una parte”, indicaron.
Hasta el momento no hubo declaraciones públicas de la empresa señalada por la familia en el comunicado.